Antes y después de Lourdes

EVA ALCAYDE | 29-06-2017

Esta semana la peregrinación diocesana de la Hospitalidad Valenciana de Lourdes parte hacia el santuario francés con 1.200 personas, entre enfermos y discapacitados, peregrinos y voluntarios, que son enfermeras, brancadiers, personal sanitario y sacerdotes.

Los peregrinos, que irán acompañados por el obispo Arturo Ros, partirán en un avión de 90 plazas, un tren de 360 plazas en dos compartimentos y 15 autobuses, cuatro de ellos adaptados para los enfermos.

Una vez en el santuario de Nuestra Señora de Lourdes, todo fluye para que los peregrinos se encuentren con la Virgen. Esta semana publicamos el testimonio de Rosa y Ana, dos peregrinas que nos cuentan su experiencia y cómo se sienten antes y después de Lourdes.

ROSA CALATAYUD GREGORI (77 años. Minusválida por secuelas de una poliomelitis): “No voy para un milagro en mí, pero la Virgen sale a mi encuentro”

La primera vez que Rosa peregrinó a Lourdes fue en 1960. Le invitó un amigo muy devoto de la Virgen que iba todos los años y allí, en el santuario francés, todo le impresionó. Todo, menos el piropo que le regaló otro de los enfermos valencianos, al que no prestó atención.

Rosa es minusválida desde la infancia, cuando tuvo la polio. Aunque le operaron y todo fue bien, le quedaron secuelas que le han obligado a usar muletas para todo. Después, cambió las muletas por una silla de ruedas con la que se desenvuelve perfectamente para hacer todas las cosas. “Yo digo que ando con ella, ya que la uso para todo, cuando hago la cama, o la comida, cuando entro en el baño, cuando salgo a la calle…”, explica.

ANA ISABEL MOLINERO LÁZARO (40 años. Nació con parálisis cerebral): “La primera vez que fui a Lourdes vine llorando”

Ana Isabel Molinero va al Santuario de Lourdes desde hace casi 30 años y confiesa que le gustaría continuar haciéndolo mientras pudiera. “Vengo de allí con una tranquilidad y una paz que sirve todo el año”, asegura.

Allí la conoce todo el mundo, porque Ana es risueña y pese a ir en una silla de ruedas, participa siempre en los playbacks y actuaciones que organiza la Hospitalidad Valenciana. “Soy como una chiquilla que me encanta todo y me lo paso  muy bien”.

Lea los testimonios íntegros, en la edición impresa de PARAULA