Cerca de mil animadores del IDR “encienden motores” en el Seminario de Moncada para completar el último curso Puesta a punto antes de coronar el nuevo y último año del Itinerario Diocesano de Renovación
El Seminario Mayor de Moncada acogió la reunión de animadores.

El Seminario Mayor de Moncada acogió la reunión de animadores.

Con mucha más asistencia de la prevista (cerca de mil personas) que llenaron la iglesia del Seminario de Moncada y luego su gran salón de actos, se desarrollaba el pasado sábado la reunión de animadores del Itinerario Diocesano de Renovación. Se agotaron los libros que había preparado la organización, la carta del Arzobispo ‘¿Qué quieres que haga por ti?’, también la ‘Guía del Animador de Grupo’ e, incluso, el programa del congreso ‘Parroquia y Nueva Evangelización’, previsto en la Catedral para los días 8 y 9 de noviembre. Todo se agotó.

Lo cierto es que la expectación era máxima. Había más de 200 “sin papeles”, como describió cariñosamente el vicario de Evangelización, Javier Llopis, a los más de doscientos asistentes que se presentaron sin confirmaron asistencia y se quedaron, por ello, sin material a pesar de que había refuerzos.

Monseñor Carlos Osoro, que a la misma hora tenía que estar presente en la Asamblea Anual de CONFER-COVAL (ver pág. 11) junto con los obispos de Orihuela-Alicante y Segorbe-Castellón, no quiso que faltara su aliento a los animadores del IDR y, a través del teléfono móvil del vicario de Evangelización, aplicado al micrófono del salón de actos, saludó a todos y les animó a afrontar “con valentía y creatividad” este último curso del IDR.

Y es que el servicio del animador es tan antiguo como la misma Iglesia, desde que el apóstol San Pablo reconociera en sus cartas constantemente que su gran misión evangelizadora “era imposible sin la colaboración incondicional de muchos cristianos laicos”, según destacó Llopis.

Hoy los animadores del IDR en nuestra Iglesia diocesana son descendientes de aquellos colaboradores y, por ello, deben ser capaces “de hacerlo todo por el Señor Jesús, de servir a la Iglesia con amor y empeño, de colaborar con fidelidad con el ministerio apostólico del obispo y de los presbíteros, de estar dispuestos a trabajar por los demás, y de orar por todos los miembros del grupo, desde la humildad de quien se considera un hermano entre hermanos, con atención especial a los más débiles, con creatividad para explicar mejor el mensaje a quienes lo conocen mal y, sobre todo, con la confianza puesta en Cristo Jesús”.

Cuarto y último año
El Itinerario Diocesano de Renovación inicia su cuarto y último año (2010-2014) abierto siempre a incorporar a más personas a este “viaje apasionante” para la adhesión personal a Jesús y para ser testigo del Evangelio en el mundo. Para ello, los animadores saben que deben “reconocer y respetar la plu­ralidad del grupo”, saber guiar, tejer vínculos y explicar.

A continuación, los animadores profundizaron en el conocimiento de la ‘Lectio Divina’ a través de una disertación espléndida del profesor del Instituto Diocesano de Ciencias Religiosas Rafael Lázaro, que demostró cómo este método era ya utilizado incluso por el antiguo pueblo judío y se ha convertido en una de las vías de entrar mejor a fondo en la Palabra de Dios, viviéndola plenamente. Y para ello, utilizó una metáfora cinematográfica bien conocida: “Es tener la misma sensación que veíamos en la película de Woody Allen ‘La rosa púrpura del Cairo’, cuando uno de los personajes salía de la pantalla e introducía en ella a una espectadora”.

La jornada concluyó con la explicación de las líneas generales del nuevo curso del IDR, y respuestas a preguntas de los animadores.