Chinos católicos: la fuerza de su fe Su comunidad cristiana en Valencia está formada por más de 500 fieles

María A. Picallo | 08-06-2017
portada-chinos-okLa semilla la puso la parroquia de San Valero Obispo y San Vicente Mártir, en Russafa, donde desde hace 15 años se celebran misas en chino cada domingo. El sacerdote chino Zheng fue quien empezó esta andadura, de la mano del párroco de San Valero, José Verdeguer, y con el apoyo de la comunidad católica china de Valencia, a la que pertenecen actualmente más de 500 personas, una de las más numerosas de toda España y, sin duda, la mejor organizada.

La parroquia de Santa Ana, en el barrio valenciano de Mestalla, con su párroco Luis Ramírez al frente, se sumó hace tres años a esta aventura: la de la integración de los chinos católicos en la Iglesia de Valencia, con la colaboración, pastoral y personal, de varios sacerdotes chinos en los últimos años.

El quinto, y último hasta la fecha, en incorporarse ha sido el sacerdote Esteban L., de 36 años, nombrado asistente religioso para los fieles católicos de la comunidad china en Valencia por el cardenal arzobispo Antonio Cañizares. Desempeña su labor principalmente en Santa Ana, donde está adscrito, y también en San Valero. La primera acoge las actividades catequéticas y la segunda, la administración de sacramentos y celebraciones litúrgicas. Aunque es joven y lleva pocos meses en el cargo, tiene muy claro su objetivo: “Guardar nuestra identidad como chinos pero también conseguir una mayor apertura e integración en la vida parroquial y en la Iglesia local”, asevera.

El sacerdote chino, que llegó a Valencia desde su país natal a finales del pasado año, continúa desarrollando las actividades dirigidas a la comunidad que se venían realizando y, además, ha puesto en marcha nuevas acciones.

Una vez por semana realizan la catequesis para niños y jóvenes de Primera Comunión y Confirmación, “tanto de preparación para recibir los sacramentos como posterior, porque es importante que esta formación sea duradera”, y la Catequesis de los catecúmenos para un grupo de doce personas, algunos de ellos universitarios.
Además, cada jueves hay exposición del Santísimo y dos veces al mes se reúne el grupo de mujeres de ‘La Casa de Marta’, dirigido por dos religiosas chinas “en el que las mujeres chinas hablan del Evangelio y la educación de los hijos, entre otros temas”, señala.

Proyectos nuevos: ‘Casa de José’ y grupo de Taizé
Uno de los nuevos proyectos lleva por nombre ‘Casa de José’, un grupo de hombres de la comunidad china que se reúne en Santa Ana “para analizar temas en torno a la familia, por ejemplo cómo debe ser un padre a través del Evangelio”.

Otra novedad es “la participación, desde hace pocos meses, de varios jóvenes chinos en el grupo de la comunidad ecuménica de Taizé que hay en Santa Ana, que participan en las oraciones y en actividades con otros grupos”.
Además, la comunidad católica china cuenta con un coro que participa en las misas de los domingos en San Valero y en otras celebraciones, y que también ofrece conciertos en otras iglesias, formado por cerca de 40 niños y jóvenes que ensayan una vez por semana, también en la parroquia de Santa Ana.

En la actualidad, la comunidad católica china en Valencia está formada “por más de 500 personas, la mayoría entre los 30 y los 40 años, y conforman uno de los grupos más numerosos en España, junto con el de Madrid, Mallorca y Zaragoza”, explica José Verdeguer, párroco de San Valero. A estos se suman las familias chinas católicas que viven en los pueblos cerca de la capital valenciana, que también está visitando el sacerdote Esteban “para conocerlos e invitarles a participar en las actividades que hacemos”.

La finalidad “es que la comunidad china abra su mentalidad, y también el corazón, y se integre en la vida parroquial, para ello contamos con testimonios de amigos valencianos, entre ellos sacerdotes, y organizamos charlas, especialmente para que los jóvenes chinos conozcan y tengan contacto con otras personas y comunidades de España, gracias también a que conocen mejor el idioma”.

Los primeros pasos, en Russafa
Cada domingo, a las 17:30 horas, los católicos chinos de Valencia se reúnen en Russafa, en San Valero, para escuchar la misa en su lengua. Es una parroquia pionera en la atención a la comunidad china, y no sólo por la eucaristía dominical y la celebración de bodas, bautizos y comuniones. También fue la primera parroquia española que editó, hace ya seis años, el primer devocionario bilingüe castellano-chino mandarín, con el texto completo de la misa y algunas oraciones básicas de la tradición católica como el Ángelus, el Regina Coeli y el Santo Rosario así como la oración que compuso el papa Benedicto XVI a Nuestra Señora de Sheshan.

La relación de la comunidad china católica con esta parroquia de Valencia empezó a finales de los años 90 con la participación de unas pocas familias chinas en la misa. Con el paso del tiempo, el aumento de la comunidad china trajo consigo un incremento de sus necesidades pastorales, lo que motivó el interés del sacerdote Zheng -que en esos momentos residía en Pamplona- que solicitó ser trasladado a Valencia para poder celebrar la misa en chino todos los domingos.

Desde entonces la implicación de los chinos católicos que residen en Valencia en las actividades parroquiales ha ido en aumento y la tendencia es seguir al alza. La semilla plantada en San Valero, hace años, ha dado sus frutos: los niños y jóvenes garantizan el futuro de la comunidad, que seguirá creciendo, como una planta de bambú.

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