Como hace 2.000 años, aún hay madres que necesitan cobijo para sus bebés 500 alumnos del Colegio Edelweiss colaboran con Provida llevando leche en polvo, papillas, potitos y pañales para 200 bebés

Eva Alcayde | 22-12-2016

Los propios alumnos, por cursos trasladan los botes de leche y papillas que donan a Provida, desde sus aulas hasta el vehículo que los trasladará a la sede de la entidad caritativa. (Foto: Alberto Sáiz)

Los propios alumnos, por cursos trasladan los botes de leche y papillas que donan a Provida, desde sus aulas hasta el vehículo que los trasladará a la sede de la entidad caritativa. (Foto: Alberto Sáiz)

Algunos niños llevan en sus manos botes metálicos de leche de inicio para bebés; otros, paquetes con leche de continuación o papillas de cereales; los más pequeños, biberones y chupetes, objetos que en muchos casos todavía utilizan a diario; y los más mayores, potitos y paquetes de pañales que son más pesados y voluminosos. Y todos, todos, llevan una sonrisa puesta en la cara y la ilusión reflejada en sus ojos.

Son los alumnos del Colegio Edelweiss, un centro familiar de enseñanza privada y bilingüe, ubicado en Campolivar. Y como cada año participan en una campaña de colaboración y ayuda con la Asociación Valenciana para la Defensa de la Vida (Provida).

Esta campaña no es sólo una campaña de recogida de alimentos más. En ella, participan todos los alumnos del colegio, de todos los cursos y de todos los niveles: Educación Infantil, Primaria, ESO y Bachiller.

En total, unos 500 niños y jóvenes se involucran en la donación y además son ellos mismos los que, por turnos, llevan las cosas que han comprado a la furgoneta de Provida, donde voluntarios de la entidad van recogiéndolo todo.

Este año, la lluvia hizo acto de presencia en el momento de entregar lo que las familias habían traído, pero el agua no empañó la alegría, sobre todo en las caritas de los más pequeños.

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