El Arzobispo reza por “la reconciliación y la unidad de España y para que sea posible la convivencia” En la eucaristía celebrada en la Basílica con motivo de la situación de Cataluña

REDACCIÓN | 5-10-2017

Los fieles llenaron la Basílica. (FOTO: A. SÁIZ)

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, presidió el rezo del Santo Rosario y una Eucaristía en la Basílica de la Virgen de los Desamparados de Valencia, con motivo de la situación en Cataluña, en la que pidió por “la reconciliación y la unidad, que Dios concede y quiere, para que sea posible la convivencia y la concordia”.

Durante su homilía, el cardenal Cañizares hizo un llamamiento al entendimiento: “necesitamos volver a Dios para recuperar la caridad, y dejar atrás las rivalidades, los enfrentamientos y las divisiones del odio”.

A este respecto, el arzobispo de Valencia aseguró que “España no es sin Cataluña, ni Cataluña sin España”, por lo que “los catalanes son inseparables del resto de españoles, son nuestros hermanos muy queridos”.

Al término de la Eucaristía, antes de impartir la bendición final, afirmó que la solución al conflicto “pasa por la oración, la única arma del cristiano” para que “España se fortalezca conforme a las raíces que la sustentan”.

De igual manera se mostró confiado en que “Dios abrirá caminos de cordura, para llegar al entendimiento”.

Ya la pasada semana, y durante la misa que ofició en la Catedral por las víctimas del reciente terremoto en Méjico y de los huracanes del Caribe, el arzobispo de Valencia, al término de la oración de los fieles, esta plegaria suya per­sonal:
“Pidamos también por España, en esta hora crítica que está atravesando, para que en ella se cumpla siempre la voluntad de Dios, que siempre es la unidad, la reconciliación, el perdón, el encuentro y las soluciones justas, roguemos al Señor”.

Declaración de la Comisión Permanente de la CEE

Los obispos de la Comisión Permanente han realizado una declaración institucional sobre la situación que vive actualmente Cataluña, aprobada por unanimidad.

1. Ante la grave situación que se vive en Cataluña, con gran preocupación en el resto de España, los obispos queremos en primer lugar hacer nuestros los deseos y sentimientos manifestados recientemente de forma conjunta por los obispos con sede en el territorio de Cataluña, auténticos representantes de sus diócesis.

2. En especial invitamos a la oración por quienes en este momento difícil “tienen la responsabilidad en el gobierno de las diferentes administraciones públicas, de la gestión del bien común y de la convivencia social”, a fin de que todos seamos guiados “por la sensatez, y el deseo de ser justos y fraternos”, y con responsabilidad “avanzar en el camino del diálogo y del entendimiento, del respeto a los derechos y a las instituciones y de la no confrontación, ayudando a que nuestra sociedad sea un espacio de fraternidad, de libertad y de paz” (Comunicado. Obs. Cataluña. 20-9-2017).

3. En estos momentos graves la verdadera solución del conflicto pasa por el recurso al diálogo desde la verdad y la búsqueda del bien común de todos, como señala la Doctrina Social de la Iglesia. El papa Francisco nos indica que “es hora de saber cómo diseñar, en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, con memoria y sin exclusiones” (Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, n. 239).

4. Para hacer posible este diálogo honesto y generoso, que salvaguarde los bienes comunes de siglos y los derechos propios de los diferentes pueblos que conforman el Estado, es necesario que, tanto las autoridades de las administraciones públicas como los partidos políticos y otras organizaciones, así como los ciudadanos, eviten decisiones y actuaciones irreversibles y de graves consecuencias, que los sitúe al margen de la práctica democrática amparada por las legítimas leyes que garantizan nuestra convivencia pacífica y origine fracturas familiares, sociales y eclesiales.

5. Como ya hemos señalado los obispos, en otra ocasión también difícil para nuestra convivencia democrática y pacífica, “es de todo punto necesario recuperar la conciencia ciudadana y la confianza en las instituciones, todo ello en el respeto de los cauces y principios que el pueblo ha sancionado en la Constitución” (Comunicado. XXXIV Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española. 28-2-1981).

6. Por último, reiterando nuestra llamada a la esperanza y la plegaria a Dios, a la serenidad y entendimiento, ofrecemos nuestra colaboración sincera al dialogo en favor de una pacífica y libre convivencia entre todos.

Dada en Madrid el 27 de septiembre