El hambre no es una enfermedad incurable Manos Unidas rinde cuentas ante sus 81 delegaciones comarcales durante la asamblea anual

EVA ALCAYDE | 23-11-2017

Clara Pardo, monseñor Ros y Eladio Seco, en la asamblea. (FOTO: ALBERTO SÁIZ)

El hambre no es una enfermedad incurable. Esta aseveración se repitió en varias ocasiones durante la Asamblea Diocesana Anual que Manos Unidas celebró esta semana en Valencia y que congregó a voluntarios, delegados y colaboradores, tanto de la capital como de las 81 delegaciones comarcales que la entidad tiene en toda la diócesis de Valencia.

Durante la asamblea, que tuvo lugar en el Ateneo Mercantil de Valencia, se explicaron algunas de las causas que provocan el hambre en el mundo y se incidió en la necesidad de cambiar los estilos de vida.

En esta línea se plantea la campaña para el próximo año, tal y como explicó el delegado de Manos Unidas en Valencia, Eladio Seco, que adelantó que ofrecerá propuestas de desarrollo sostenible e iniciativas concretas para el cambio que refuercen el derecho a la alimentación y el consumo responsable.

“Las cifras escandalosas del hambre y sus causas han demostrado que el modelo productivo actual en insostenible, especialmente por el despilfarro alimentario”.
La campaña para el 2018 pretende “sensibilizar a la sociedad sobre las causas del hambre y fomentar el ejercicio de la solidaridad y el bien común”, informaron en la asamblea.

Los proyectos cambian las vidas
La asamblea contó con la presencia de la presidenta nacional de Manos Unidas, Clara Pardo, que compartió algunas de sus experiencias al frente de la organización, en el área de proyectos en África y como coordinadora en Asia.

Clara Pardo hizo referencia al discurso del papa Francisco ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura -más conocida como la FAO- para explicar una realidad en la que 800 millones de personas pasan hambre en el mundo y, de ellas, 150 millones son niños menores de 5 años. Algo que, a su juicio, contrasta con otro dato sorprendete y es que el 13% de la población mundial sufre obesidad.

La presidenta nacional de Manos Unidas repasó algunas de las causas que provocan el hambre, como los conflictos bélicos o el cambio climático, con sequías, terremotos o inundaciones “que ocasionan desplazamientos masivos y mucha inseguridad alimentaria”.

A pesar de la dificultad de visibilizar el problema, Clara Pardo destacó que “el hambre no es una enfermedad incurable”, e insistió en la importancia de los proyectos que lleva a cabo Manos Unidas.
“He visto cómo ese pozo que ayudáis a financiar les cambia la vida o cómo ese centro de salud saca adelante a los bebés recién nacidos y no os podéis imaginar lo que les cambia la vida una escuela, o un microcréditos para que una mujer pueda montar un pequeño negocio, o los proyectos agrícolas con los que en lugar de una cosecha al año se logran tres”, explicó dando las gracias a los voluntarios por su trabajo.

Aumentan las herencias
El delegado en Valencia de Manos Unidas, Eladio Seco, ofreció también durante la asamblea los datos económicos de la entidad, entre los que destaca el aumento de las recaudaciones del año pasado, así como el aumento de los ingresos por herencias y legados.

Sin embargo, subrayó un descenso en los ingresos procedentes de colegios e instituciones religiosas, “debido a que cada vez más centros y congregaciones tienen su propia ONG o colaboran con sus propios misioneros”.

Eladio Seco también destacó un aumento de los ingresos en el sector público y apuntó que “se está empezando a trabajar para acceder a las ayudas de la Unión Europea”.

“No os desaniméis”
El obispo auxiliar Arturo Ros quiso acompañar a los delegados de Manos Unidas en su asamblea y les animó en su labor, “que es hacer efectivo el Evangelio con gestos, convertidos en proyectos, como hace el papa Francisco que intenta convertir la palabra en gesto y eso nos interpela y nos muestra con mucha nitidez lo que necesita el mundo”.

Arturo Ros, que pidió a los voluntarios de Manos Unidas “no perder la frescura interior”, reconoció que la tarea de sensibilización es cada vez más importante y urgente, “porque nos estamos volviendo insensibles, con una coraza externa, que hace que ya no nos escandalice nada”.

“Necesitamos mayor esfuerzo en las campañas de sensibilización, vamos a ser efectivos y a dar respuestas donde lo necesitan, esa es la misión de Manos Unidas”, dijo Ros, que destacó que los proyectos realizados a través de la ONG de la Iglesia son obras de misericordia.

“Hay mucha pobreza, muchas necesidades e injusticias, pero no cabe el desánimo. Por favor no os desaniméis”, pidió el obispo.