Encuentro “gratísimo” con la Virgen en el acto culmen de los 75 años del Ángel Custodio Multitud de vecinos y falleros del Ensanche reciben a la imagen peregrina de la Mare de Déu

C.A. | 17-11-2017

La imagen procesional de la Virgen pasa por delante de la parroquia Ángel Custodio. (FOTO: MANOLO GUALLART)

Aunque la zona cercana a la plaza Cánovas del Castillo de Valencia es una de las más concurridas las noches de los viernes, la escena que vivió el pasado viernes 11 era una imagen atípica allí. Y es que sobre las 20 h. cientos de personas esperaban la llegada de la imagen procesional de la Virgen de los Desamparados, que llegaba a este barrio del Ensanche para conmemorar los 75 años de la parroquia Santo Ángel Custodio.

La visita, como explica el párroco, Miguel Díaz, ha sido un “encuentro gratísimo de la parroquia con la Virgen que seguro que dejará huella en toda la comunidad parroquial”. De hecho, según detalla, “ha sido el acto culmen y el más multitudinario de todos los celebrados durante todo este año para conmemorar los 75 años”. El sacerdote además destaca la gran emotividad de todos los actos celebrados en torno a la Virgen y como todos los que han querido como los jóvenes, los niños, las familias o los enfermos “han podido acercarse a ella”.

Entre los actos celebrados durante todo el fin de semana hay que destacar la procesión, que durante cuatro horas recorrió el sábado por la tarde las calles de la demarcación parroquial. En el recorrido la imagen visitó los seis casales de las comisiones falleras que hay en la zona. Allí las fallas se volcaron, abrieron sus puertas y recibieron la imagen con ‘dansaes’ tradicionales, poesías, ‘albaes’, música y lluvia de pétalos. Además, en cada casal su fallera mayor impuso la insignia de la falla a la ‘Peregrina’.

Durante el recorrido, que siguieron muchos vecinos en la propia calle y desde sus balcones, la imagen de la Mare de Déu se giró frente a las viviendas de los enfermos de la parroquia y también frente a la residencia de ancianos.

Una de las notas característica de esta visita ha sido el goteo incesante de fieles durante el sábado y el domingo por la mañana en el templo parroquial, que llegaban para tener un rato de oración con la Virgen e incluso muchos para fotografiarse con ella.

La imagen peregrina fue despedida con una misa solemne en un templo abarrotado de gente, en la que tuvieron especial protagonismo las familias.