Hallan pruebas de que la lanzada a Jesús en la cruz pudo traspasar completamente su tórax Reflejadas en la Sábana Santa de Turín y en el Santo Sudario de Oviedo, las expone el Centro Español de Sindonología durante una convención organizada por la propia entidad en Valencia

Eduardo Martínez | 17-05-2018

Reproducción del rostro de Cristo según la Sábana Santa y el Sudario. (Foto: A.Sáiz)

Reproducción del rostro de Cristo según la Sábana Santa y el Sudario. (Foto: A.Sáiz)

La lanza que -según narra el Evangelio- clavó el soldado romano en el costado de Jesús durante su crucifixión atravesó completamente su tórax, produciendo un orificio de salida por la espalda, a la altura de la escápula u omóplato. Esa es una de las principales conclusiones que podrían desprenderse de una investigación impulsada por el Centro Español de Sindonología (CES) y que fue presentada en la convención que esta entidad ha celebrado en la Facultad de Teología ‘San Vicente Ferrer’ de Valencia. Se trata de un estudio médico-forense de la Sábana Santa de Turín y del Santo Sudario de Oviedo, que habría constatado, por primera vez, que en ambos lienzos está presente la misma marca de salida que dejaría la lanzada.

Para confirmar esa hipótesis, habría al menos dos premisas que deberían cumplirse: una es que la Sábana Santa de Turín sea realmente el lienzo que envolvió el cuerpo de Jesús en el sepulcro; y otra, que también sea auténtico el Sudario de Oviedo, la tela que -según cree también una larga tradición- pudo envolver la cabeza de Cristo en la cruz, una vez muerto. El CES, entidad que se dedica a la investigación y divulgación de las reliquias atribuidas a Jesucristo, considera que ambas cuestiones, si bien son indemostrables al cien por cien, sí presentan un porcentaje de probabilidad extraordinariamente alto.

Tanto es así, que en las conclusiones de su investigación sobre la lanzada, la entidad afirma que la hipótesis de que las dos telas cubrieron el cuerpo de la misma persona está “más allá de toda duda razonable”. E igualmente recuerdan que no se conoce ningún caso en la historia de alguien -a excepción de Jesús de Nazaret- que haya muerto en las condiciones exactas de tortura que presenta el hombre que aparece en la Sábana Santa, un objeto que -según refieren investigaciones de distintas organizaciones- es además infalsificable hoy en día, toda vez que no ha sido posible crear un facsímil del mismo con todas sus características (en la página 7 se resume una conferencia de la convención del CES que trató esta cuestión).

La investigación sobre la lanzada ha sido desarrollada por el Equipo de Investigación del Centro Español de Sindonología (EDICES) y fue hecha pública el pasado año. El director del equipo, Alfonso Sánchez Hermosilla, la ha presentado ahora en Valencia, con ocasión de la convención organizada por el CES, entidad que tiene su sede en la capital valenciana. Se trata de un análisis compuesto por estudios antropométricos, criminalísticos, anatómicos y anatomo-patológicos de la Sábana Santa y del Santo Sudario. Junto al doctor Hermosilla, que es médico forense del Instituto de Medicina Legal de Murcia y profesor de la Universidad Católica ‘San Antonio’ de Murcia, han participado en la investigación Juan Miguel Miñarro, catedrático de Escultura de la Universidad de Sevilla, y el también investigador del EDICES Antonio Gómez Gómez.

El nuevo estudio ha confirmado, por un lado, que los dos lienzos envolvieron el cadáver de la misma persona -una conclusión a la que ya llegaron anteriores investigaciones del EDICES-. Y por otro, refleja que esa persona sufrió “una herida penetrante que le traspasó el hemitórax derecho, con entrada por el quinto espacio intercostal y salida por el cuarto, próxima a la columna vertebral y la escápula derecha”. Todo ello, sin romper ninguna costilla, lo que facilitó que el objeto atravesara todo el tórax, algo además que concuerda con la Biblia cuando dice, en referencia al Mesías, “no le quebrarán ningún hueso”.

Esa herida habría dejado “marcas de coágulos de sangre y de líquido pleuro-pericárdico en ambas telas”, según han podido identificar distintos investigadores. En la Sábana de Turín, la huella se habría producido por contacto con los orificios de entrada y salida; y en el Sudario de Oviedo, con el de salida, ya que ese lienzo solo habría entrado en contacto con la cabeza y con la parte alta de la espalda. La marca de sangre del Sudario que, según el EDICES, es compatible con la del costado herido del ‘hombre de la Sábana’ está situada en el vértice inferior derecho del lienzo, en su reverso, y es conocida como ‘mancha de la esquina’ o ‘mancha de Ricci’.

El doctor Sánchez Hermosilla señaló que la investigación sigue en curso y que, en la actualidad, están tratando de identificar si alguna marca de sangre del dorso de la Sábana, en la zona de la espalda, es compatible con la ‘mancha de la esquina’ del Sudario. Hasta el momento, han localizado tres posibles manchas. El objetivo ahora es concretar cuál de ellas puede ser la que se correspondería con la herida de la lanzada. Para ello, los investigadores han resaltado la importancia de poder estudiar la Sábana de Turín directamente sobre el propio lienzo.

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