Los grupos de adultos de San Fernando Rey celebran el fin de curso del IDR Setenta personas participan en la celebración de los grupos de formación de adultos en esta parroquia de Valencia

Redacción | 20-06-2012

Participantes en la clausura del curso. (Foto: Remitida)

Participantes en la clausura del curso. (Foto: Remitida)

Setenta personas han participado en el final de curso de los grupos de formación de adultos en la parroquia de San Fernando Rey de Valencia. Todos ellos están integrados en alguno de los nueve grupos que utilizan el Itinerario Diocesano de Renovación (IDR) en su formación. Algunos son grupos específicos del IDR, pero otros se encuentran integrados en Acción Católica General, Vida Ascendente y Matrimonios, que también utilizan el IDR junto con sus propios temarios de formación.

La celebración fue presidida por el párroco, Miguel Comes, coordinada por el consiliario diocesano de Acción Católica General, Juan Manuel Llopis, y contó con el apoyo de los vicarios parroquiales José Pérez y José Muñoz.

“Necesaria formación”
Se siguió la celebración de la Palabra ‘Jesucristo, nuestra salvación’, que figura al final del tema 10 del libro del IDR. Las moniciones y lecturas bíblicas se distribuyeron entre los miembros de los diferentes grupos de formación. Tras cada lectura hubo una breve reflexión y un tiempo de silencio meditativo. El coro parroquial preparó unos cantos interleccionales y de alabanza que ayudaron a profundizar en la oración.

Cada uno de los grupos preparó un ‘gesto simbólico’ sugerido en la oración, eligiendo un objeto que simbolizase lo que el curso que finaliza y el propio grupo ha supuesto para ellos. Un miembro del grupo depositó dicho objeto a los pies de la Biblia y explicó su significado a todos los asistentes, según informa Juan Manuel Llopis.

La celebración concluyó con unas palabras del párroco en las que animó a todos los asistentes a que el próximo curso continúen “perseverando desde sus grupos en la necesaria formación, como algo fundamental para poder dar razón de la propia esperanza y para que pueda desarrollarse la nueva evangelización a la que se nos convoca”.