Jóvenes peregrinos valencianos, “felices” en la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II Durmieron en sacos de dormir, ante la masiva afluencia de fieles a la misa oficiada por el papa Francisco con motivo de la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II

Eduardo Martínez | 28-04-2014

Parte del grupo de la peregrinación valenciana con San Pedro al fondo. (Foto: Eduardo Martínez)

Parte del grupo de la peregrinación valenciana con San Pedro al fondo. (Foto: Eduardo Martínez)

Numerosos jóvenes peregrinos valencianos que viajaron a Roma para participar en la canonización de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II presidida por el papa Francisco en la Plaza de San Pedro de Roma aseguraron que regresan a Valencia “felices por esta experiencia única”.

Los peregrinos valencianos recorriendo las calles de Roma. (Foto: Eduardo Martínez)

Los peregrinos valencianos recorriendo las calles de Roma. (Foto: Eduardo Martínez)

Así, el presidente de la comisión diocesana de Juventud, Óscar Benavent, junto con otros peregrinos con los que permaneció en la cola durante toda la madrugada, aseguraron que “ha merecido la pena todo ese esfuerzo porque la experiencia que hemos vivido ha sido muy enriquecedora”. Además, al término de la ceremonia, el papamóvil con Francisco pasó “al lado” de los peregrinos valencianos durante su recorrido para saludar a los fieles, lo que también resultó “muy emocionante”.

Varios de ellos permanecieron ocho horas en cola de pie para coger sitio y poder presenciar la ceremonia, habida cuenta de la masiva presencia de fieles que acudieron.

Los peregrinos, en su mayoría jóvenes de diferentes parroquias valencianas y del grupo organizado por la comisión diocesana de Juventud, habían pasado previamente la noche en el suelo con sacos de dormir en la plaza Pia, a la entrada de la via de la Conciliazione, que permanecía a esas horas cerrada y que da acceso a la plaza de San Pedro, donde el papa Francisco ofició la misa de canonización.

A primera hora de la madrugada, fue abierta la via de la Conciliazione y varios de los peregrinos valencianos, junto con otros muchos llegados de todo el mundo, todavía debieron permanecer de pie, esperando en cola, hasta alrededor de las ocho de la mañana, mientras avanzaban muy lentamente por la calle, que estaba completamente abarrotada por decenas de miles de fieles.

Muchos valencianos decidieron abandonar la cola ante la gran afluencia de peregrinos y se trasladaron hasta el castillo de Sant’Angelo o la plaza Navona, para seguir la ceremonia en pantallas gigantes instaladas en esos lugares, que estaban repletos también de fieles, aunque en menor proporción.

Los valencianos que pasaron la noche en la calle con sus sacos de dormir participaron en el rezo de vísperas oficiado allí por Óscar Benavent, después cenaron y, a continuación, cantaron durante horas con guitarras. Igualmente, durante la cola en la via de la Conziliazione continuaron cantando y lanzando vítores a los papas Juan XXIII, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.

En la misa presidida por Francisco concelebró el arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, que partió de Roma esa misma tarde hacia la capital valenciana para presidir al día siguiente los actos en honor de san Vicente Ferrer, patrón de la Comunitat Valenciana.