La familia es el “santuario de la vida” y los hijos discapacitados, “los predilectos del Señor” El cardenal Cañizares preside en la Catedral una misa con bendición de madres gestantes y niños

PILAR MELGAR | 20-04-2018

En la eucaristía, participaron familias con madres gestantes, con niños pequeños o con hijos con algún tipo de discapacidad. A.SAIZ

Los hijos discapacitados “son la alegría del Señor, sus predilectos”. Lo afirmó el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, durante la misa que ofició el pasado día 14 en la Catedral dentro de la ‘Semana por la Vida’. La iniciativa, organizada por el secretariado diocesano para la Defensa de la Vida junto a otras entidades, contó también con la realización de mesas redondas, testimonios o la lectura de un manifiesto.

En la eucaristía de la Seo participaron madres gestantes, que fueron bendecidas por el cardenal Cañizares, al igual que hizo con niños menores de dos años y familias con hijos discapacitados. El Arzobispo tuvo una mención especial para estos últimos: “También me honro nombrar a aquellos que están entre nosotros y tienen un síndrome y que son la alegría del Señor, estas criaturas son la alegría de vuestros hogares, son los predilectos del Señor, los pobres, indefensos, pero inmensamente amados con amor infinito por el Señor, son los ‘anawin’…”.

Prosiguió dirigiéndose directamente a las futuras madres allí presentes: “Vuestro hijo, o vuestra hija que lleváis en vuestras entrañas maternas o traéis recién nacidos, son un don, el primer don de Dios creador, ese niño por nacer o recién nacido es el eco de la humanidad entera”. A ellas también se dirigió al decir: “Queridas madres que esperáis un hijo a quien habéis gestado y hoy lleváis con gozo expectante como en un sagrario”. Y definió, además, a las madres gestantes como signo de Pascua, dado que la gestación y nacimiento se corresponde también con la victoria de la vida de Jesús resucitado sobre la muerte.

El cardenal Cañizares habló, asimismo, del amor oblativo de las madres: “Os dais y os entregáis; dais vida y os dais; alumbráis, dais luz y a luz”. Y así “dais gloria a Dios, que también es luz, amor y vida para todo hombre que viene a este mundo”.

Sobre la familia, el Arzobispo la identificó como comunidad humana y “santuario de la vida”. “Sois imagen de Dios defensor de la Vida”, señaló.
Finalizó agradeciendo: “Queridas madres, gracias, muchísimas gracias, que Dios os bendiga y bendiga a vuestros hijos que lleváis dentro de vosotras y que cada día conozcáis más a Dios y así tengáis vida abundante y seáis portadoras de vida y bendición, seréis portadoras de vida eterna. Que Dios nos conceda a todos su alegría, alegría reflejada en el rostro de los niños, en un mundo donde ya no hay ternura, ilusión”.

“Gracias -prosiguió- a vosotras madres por defender la vida, por llevarla adelante, gracias a todas las familias por ser santuario de la vida y por llevar a cabo vuestra misión”.

Al finalizar la homilía se procedió a la ceremonia de bendición de madres y niños, que se colocaron ante el presbiterio en el altar mayor, recibiendo directa e individualmente la bendición de manos del Arzobispo, que los bendijo a todos y cada uno realizando sobre ellos la señal de la cruz.

Las lecturas de la misa fueron proclamadas por una adolescente con síndrome de Down y por una joven futura madre. Asimismo, un joven también con síndrome de Down acolitó durante la eucaristía.

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