Manos Unidas, en guerra contra el hambre y el desperdicio Los 18 proyectos impulsados desde Valencia ayudarán a más de 180.000 personas en catorce países de África, Asia y América

Con el lema ‘Comparte lo que importa’, Manos Unidas presenta esta semana su nueva campaña para el 2018. A través de sus proyectos de desarrollo, sus tres objetivos para este año son: lograr el acceso de alimentos para el consumo humano, impulsar sistemas de producción mediambientales y sostenibles y evitar el despilfarro de alimentos. Este domingo se celebra la Jornada Nacional de Manos Unidas para ayudar a conseguirlos.

EVA ALCAYDE | 8-02-2018
En su particular guerra contra el hambre, Manos Unidas se ha encargado de recalcarnos, durante los últimos años, que hay muchos millones de personas que pasan hambre en el mundo, concretamente 815 millones en 2017, un 11% más que el año pasado.

Y también nos ha hecho ver que el despilfarro alimentario que conlleva nuestro estilo de vida y nuestros hábitos de consumo derrochadores -un tercio de los alimentos que se producen acaba en el cubo de la basura- no contribuye a acabar con el hambre.

Este año Manos Unidas nos invita a pasar a la acción. Y es que para alimentar a esos 815 millones de personas que pasan hambre -y a los 2.000 millones más que se calcula estarán en esa situación en 2050- es preciso hacer profundos cambios en el sistema agroalimentario mundial. Pero se puede.
La campaña de Manos Unidas de este año se centrará en tres acciones urgentes: favorecer iniciativas que permitan el acceso a los alimentos para consumo humano y no para el beneficio económico; impulsar sistemas de producción medioambientalmente sostenibles y plantear propuestas que eviten la pérdida y el desperdicio de alimentos.

Seguridad alimentaria
Para garantizar la seguridad alimentaria, es decir, que todo el mundo tenga acceso a comida sana, segura y apropiada, Manos Unidas propone que las familias rurales produzcan de manera diversificada alimentos que, por su naturaleza, son difícilmente objeto de especulación, como hortalizas, raíces y tubérculos.
“La especulación financiera sobre productos alimentarios y la crisis económica ha tenido un impacto drástico en el aumento de los precios de los alimentos y en el derecho a la alimentación de millones de personas, que se sustenta en el trigo, el maíz, el arroz o la soja, que forman parte de mercado global”, explican Por eso, Manos Unidas considera también necesario un plan nutricional para que estas familias rurales incorporen a su dieta productos hortícolas.

Otra medida que propone la entidad es facilitar infraestructuras y tecnologías de conservación de alimentos, pra utilizar en tiempos de escasez y evitar el deterioro la pérdida de alimentos.

La ‘casa común’
Respecto a la segunda acción, Manos Unidas apoya un modelo productivo sostenible, que integre la producción agrícola y el medio ambiente, y donde el protagonismo sea de las familias campesinas.
Por ello participa en dos campañas para promover el cambio de estilos de vida, el consumo responsable y el cuidado de la ‘casa común’. Son: “Si cuidas el planeta, combates la pobreza”, promovida por la red ‘Enlázate por la Justicia’, -integrada por Manos Unidas Cáritas, Justicia y Paz, Redes, Confer y Cedis- y “Cambiemos por el planeta, cuidemos a las personas”, campaña promovida por CIDSE, la alianza internacional de organizaciones católicas de desarrollo.

Acabar con el despilfarro
Para Manos Unidas el despilfarro de alimentos está en la base del problema del hambre en el mundo. Y éste se produce a lo largo de toda la cadena alimentaria.
En los países en desarrollo ocurre en la cosecha (por fenómenos adversos como sequías o inundaciones o por criterios estéticos), en el almacenamiento (por infraestructuras deficitarias o ruptura en la cadena del frío) y en el transporte (por la gran distancia entre los lugares de producción y de consumo).
En los países desarrollados se desperdicia tanto en la distribución (por las fechas de caducidad y criterios estéticos) como en el consumo (por el despilfarro).
Con esta campaña Manos Unidas quiere enseñarnos que el desperdicio reduce la disponibilidad de alimentos y provoca una subida en los precios, que perjudica a los más pobres. Tomemos nota.

Los 18 proyectos impulsados desde Valencia ayudarán a 180.000 personas
Bajo el lema “Comparte lo que importa”, Manos Unidas presenta esta semana su nueva campaña para este año. Desde Valencia la entidad tiene previsto impulsar un total de 18 poyectos para luchar contra el hambre en 14 países de África, Asia y América Latina. Y con ellos espera beneficiar directamente a 54.000 personas, aunque los beneficiarios indirectos de los proyectos se espera que asciendan a más de 130.000.

Para presentar la nueva campaña, Manos Unidas ha invitado este año a Eduardo Mendoza, experto en seguridad alimentaria que compartió su experiencia en la lucha contra el hambre a través de los proyectos de desarrollo en Bolivia.

Cenas del hambre y colectas para Manos Unidas
Para recaudar fondos y colaborar con estos proyectos, este viernes día 9, Manos Unidas celebra el ‘Día del ayuno voluntario’. Colegios, parroquias y diversos movimientos organizan, en torno a este día, las tradicionales cenas o almuerzos del hambre, como un gesto simbólico de solidaridad con los 800 millones de personas que sufren el hambre cada día en el mundo.

En muchas poblaciones las cenas del hambre se realizan el mismo día 9, pero en otras se alargan durante todo el mes de febrero e incluso marzo. Así, por ejemplo, en Villamarxant o Paiporta se celebrará el siguiente viernes, día 16, en Torrent el día 18, y en las parroquias de San Martín, de Valencia, y San Bartolomé, de Alfara del Patriarca, se celebrará el 23 de febrero. Las localidades de Navarrés y Cheste, organizarán sus respectivas cenas del hambre el 9 de marzo

Con motivo del ‘Día del ayuno voluntario’, también este viernes, día 9, se celebrará, a las 13:00 horas, una misa de acción de gracias en la Basílica de la Virgen de los Desamparados.

Y este fin de semana, las colectas en las misas tanto del sábado, día 10, como del domingo, día 11, de todas las parroquias de la diócesis de Valencia se destinarán a contribuir en la financiación de los 18 proyectos de desarrollo del 2018.