Manos Unidas luchará contra el despilfarro de alimentos en su próxima campaña 1.300 millones de toneladas de ellos van a la basura cada año en todo el planeta

EVA ALCAYDE 30-11-2016

África Marcitllach, coord. de proyectos en Oriente, el obispo Arturo Ros y Eladio Seco, en la asamblea. M.GUALLART

África Marcitllach, coord. de proyectos en Oriente, el obispo Arturo Ros y Eladio Seco, en la asamblea. M.GUALLART

“El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida”. Este es lema  que de la nueva campaña que Manos Unidas pondrá en marcha a partir de febrero y que esta semana dio a conocer el presidente delegado en Valencia, Eladio Seco, en el transcurso de la asamblea diocesana de la entidad.

La campaña se centra en la paradoja de que sigue habiendo 800 millones de personas que pasan hambre en el mundo, mientras 1.300 millones de toneladas de alimentos acaban en la basura, esto supone un tercio de la producción mundial.

Manos Unidas quiere “denunciar especialmente que la alimentación es un derecho, no un negocio” y quiere “rebelarse contra esta realidad porque considera que es posible con compromiso y sensibilización”.

En España se desperdician cada año 7,7 millones de toneladas de comida y del total, el 40% de los alimentos, se despilfarran en el hogar. Cada persona tira a la basura 32 kg de comida al año.

Para Manos Unidas, los consumidores son, por tanto, “una pieza clave y deben ser conscientes de su gran responsabilidad a la hora de reducir el despilfarro y reflexionar sobre cómo su modelo de consumo alimenta esta injusticia”.

Por ello, fomentar el consumo sostenible de alimentos, evitando el despilfarro, mejorar las técnicas agrícolas para aumentar la productividad, mejorar la gestión del agua o aumentar las campañas de sensibilización, son algunas de las herramientas de Manos Unidas para acabar con el hambre en el mundo. “Estamos tirando a la basura la solución del hambre en el mundo”, señaló el delegado en Valencia que invitó a los asistentes a tener presencia en la calle y a dar ejemplo con nuestro estilo de vida en ser austeros y solidarios”.

Valencia, la tercera en recaudación
A la cita anual de Manos Unidas, que tuvo lugar en el Ateneo Mercantil de Valencia asistieron más de 150 voluntarios y colaboradores, tanto de las parroquias de Valencia como de las 81 delegaciones comarcales.

Tras el informe de las cuentas, en su presentación Eladio Seco destacó que la delegación de Valencia es la tercera en España en recaudación de donativos y subrayó el importante papel de los socios, “el mayor potencial de la entidad, cuyo número no ha disminuido a pesar de la crisis”.

Todo ello posibilita la colaboración en proyectos de desarrollo en el Tercer Mundo, a los que se dedica el 80% de presupuesto de Manos Unidas.

Eladio Seco también anunció la incorporación de dos nuevas delegaciones comarcales, las de Benaguacil y Llíria, y el próximo traslado de la entidad a un nuevo local de una sola planta en la calle Avellanas.

“Tirar comida era pecado”

Por su parte, el obispo auxiliar de Valencia Arturo Ros, que compartió con Manos Unidas la jornada, señaló que “junto a las tareas de sensibilización, que son muy efectivas, es muy importante nuestro testimonio personal, ya que no se puede evangelizar si no hay comunión, si no estamos juntos y trabajamos unidos”.

Ros, pidió también a todos los delegados un esfuerzo por integrarse en las parroquias porque “Manos Unidas no puede ser un apéndice de la parroquia o solo acordarnos de ella en febrero, todo el mundo tiene que ser partícipe de su labor”.

El obispo auxiliar reconoció que le gusta mucho el lema de la próxima campaña de Manos Unidas, porque “a mi me enseñaron de pequeño que tirar comida era pecado y si tirábamos el bocadillo, antes le dábamos un besito. Crear esta conciencia interior es un acierto”.
“Sabemos que se puede acabar con el hambre en el mundo, pero no lo conseguimos, por eso no cabe el desánimo en Manos Unidas, por favor, por que hay mucho por hacer y necesitamos esperanza”, pidió el obispo auxiliar Arturo Ros a los delegados que asistieron a la asamblea diocesana.

Lea el testimonio de la coordinadora de proyectos en Oriente Medio de Manos Unidas y el de una colaboradora en Tanzania, en la edición impresa de PARAULA