¿No seremos nosotros los llamados? F. Borrás apremia en su pregón del Altar del Mercat a ocupar hoy el lugar del patrón

REDACCIÓN | 21-04-2017

El pregón se pronunció en la parroquia de los Santos Juanes. (Foto: M.Guallart)

El pregón se pronunció en la parroquia de los Santos Juanes. (Foto: M.Guallart)

El pregón de las fiestas del Altar del Mercat llenó la Real Parroquia de los Santos Juanes de Valencia de más de 700 personas que escucharon al pregonero de este año Francisco Borrás, tras una brillante intervención del orfeón José Gea.

“Pido a Dios, de quien todo bien procede, surjan pronto nuevos Vicente Ferrer que iluminados y guiados como él por el Espíritu, se conviertan en ardientes evangelizadores, y apóstoles de la verdad la paz y la unidad entre personas familias o pueblos, como lo fue en su día el santo dominico valenciano”, imploró en una vibrante intervención Borrás, que había sido presentado por Luis Agudo, director de PARAULA.

El pregonero lanzó directamente un interrogante al aire: “¿no estaremos llamados nosotros, los que nos consideramos sus devotos, a ocupar ese lugar? El que tenga oídos para oír que oiga”.

Y es que “más que conocer su vida y milagros, debemos encontrar dónde arranca la fuerza de su predicación o la enorme convicción de sus palabras; descubrir ese secreto -que no lo es tanto- e intentar asimilarlo, porque en el fondo todos podríamos hacerlo; todos, absolutamente todos, estamos llamados a ser santos. Para ello derramó Cristo su sangre, pagando un precio muy alto por nuestra salvación”.

¿Y dónde está su secreto?
1) Oración continua y confiada. San Vicente era hombre de oración. Todos los días dedicaba muchas horas al diálogo con Dios, un diálogo de hablar y sobre todo escuchar, recibir, empaparse… Su acción de gracias tras recibir la Comunión era larga, y parte de la noche la pasaba en vela meditando y conversando con el Señor.
Fruto de esta unión tan íntima fue una confianza ciega y una fe capaz de mover montañas. A tal grado de “complicidad” llegaron, que Dios lo utilizó como instrumento suyo para la realización de milagros. Porque los milagros no los hacen los hombres, los milagros los hace Dios.
2) Formación o conocimiento de la Palabra de Dios.- San Vicente dedicaba varias horas del día al estudio de la Biblia. Resulta asombroso hojear en el archivo de la Catedral de Valencia la que él utilizaba, llena de notas al margen escritas de su puño y letra relacionando unos pasajes con otros, prueba de mucho análisis y meditación de la Palabra de Dios. Es más, dedicó años de preparación antes de recorrer el mundo.

Lea íntegro el pregón del altar en el siguiente enlace: pregon-san-vicente-altar-del-mercat-paco-borras