Así son los curas de ‘la undécima hora’: nunca es tarde para responder “SÍ” al Señor Son cuatro sacerdotes en Valencia, viudos con hijos y nietos; otros son solteros mayores. Nos cuentan su “sí” al Señor en edad madura

Son 42 en toda España, de ellos cuatro en la diócesis de Valencia y el último se acaba de ordenar hace dos semanas. Aunque son sacerdotes, suman en total más de 20 hijos, 120 nietos y 20 bisnietos. Se hacen llamar ‘curas de la hora undécima’, en referencia a la parábola evangélica, y con su testimonio -de viudos o de solteros mayores- demuestran que cualquier momento es bueno para responder a la llamada de Dios.

S.MARTOS | 12-07-2019

José Sotillos, nacido en Soria, creador del grupo de ‘la hora undécima’ junto a sus 5 hijas en la playa de la Malvarrosa.

Luis Sánchez tiene 60 años recién cumplidos, pero entró al sacerdocio hace menos de quince, en plena madurez profesional y tras veinticinco años de ejercicio médico a sus espaldas. Sin embargo, su vocación no ha sufrido grandes cambios: antes curaba los cuerpos, y hoy cura las almas.

Jesús García se ordenó sacerdote hace tan solo 3 años, a la edad de 65, después de haber sido campeón de natación y bombero, y con la experiencia de un matrimonio nulo a sus espaldas. Pasó de apagar fuegos a encenderlos en los corazones.

Vicente Sarrió también se ordenó hace tres años, pero con una historia distinta. Viudo, dos hijos y un nieto, supo responder a la llamada con presteza, para convertirse en un abuelo sacerdote.

Carlos Bou se ordenará sacerdote, Dios mediante, el próximo 29 de junio a los 62 años, y entonces culminará una respuesta vocacional que empezó hace doce años. Viudo y con dos hijos de casi cuarenta años, está a punto de emprender unas segundas nupcias con el Señor.

Los cuatro forman parte del grupo de la “hora undécima”, que une en amistad y oración a 42 curas en toda España, que o bien tuvieron una respuesta tardía a su vocación, o abrazaron el orden sacerdotal después de quedar viudos, incluso con hijos y nietos. Son como esos obreros de la parábola evangélica que entraron a trabajar en la viña cuando ya oscurecía, en la hora undécima, y recibieron al final la misma paga. José Sotillos, Soria, 93 años, es el culpable.

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