“Debemos hacer de la Iglesia un lugar de acogida, especialmente con los alejados” El Cardenal preside la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote en Moncada

B.N. | 1-06-2018

Los sacerdotes concelebraron la eucaristía con el Cardenal en la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. (FOTO: A.SÁIZ)

Centenares de sacerdotes se dieron cita en el Seminario Mayor de Moncada para celebrar la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. El arzobispo de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares, les explicó en la eucaristía que “hoy, más que nunca, hay que hacer de la Iglesia un lugar de acogida, debemos acudir a los jóvenes y a los que se sienten alejados, para hacer de la Iglesia un lugar donde se sientan acogidos, porque nadie está excluido”.

El Cardenal señaló “la dificultad que hoy supone llevar a Dios a todos, sin excepción, y especialmente a los más alejados, a las familias y a los jóvenes, pero somos una Iglesia en salida y no podemos ignorar esta llamada”.

Bodas de oro y de plata
En el acto previo a la eucaristía se rindió homenaje a los sacerdotes que este año cumplen sus bodas de oro y plata de su ordenación sacerdotal. El obispo auxiliar de Valencia, monseñor Arturo Ros, fue el encargado de pronunciar unas sentidas palabras a los sacerdotes de la promoción de año 1993. “El compromiso nos exige la entrega total -afirmó- y por ello damos gracias por nuestro sacerdocio ya que somos Cristo presente en y ante la Comunidad”. De igual forma comentó que es necesaria “una mirada larga, profunda y agradecida a la labor diocesana”. Don Arturo, además, recordó que fueron los primeros sacerdotes que ordenó el que fuera arzobispo de Valencia, el cardenal Agustín García-Gasco.

El sacerdote Conrado Andrés Andrés fue quien habló en nombre de los presbíteros que celebraban las bodas de oro. “Dios nos confió un ministerio excelso y nos ha acompañado durante nuestro ministerio sacerdotal” aseguró a la vez que explicó que muchos de ellos han preferido “ejercer nuestra tarea pastoral en las periferias”.

Posteriormente, el Arzobispo agradeció a los sacerdotes allí presentes su “servicio inquebrantable a la Iglesia y a los hombres” y les invitó a realizar su ministerio sacerdotal en las misiones porque “todos somos misión, también debemos partir, ha de ser una fuerte llamada que resuene en cada rincón, como en los vicariatos apostólicos de San José del Amazonas y de Requena, en Perú, asumidos por la diócesis de Valencia”.

La jornada contó con la participación de los tres obispos auxiliares de Valencia, Javier Salinas, Esteban Escudero y Arturo Ros, así como del arzobispo emérito de Mérida-Badajoz, monseñor Santiago García Aracil, y el obispo emérito Lleida, Joan Piris.
El Cardenal también celebró por la tarde una misa en las Oblatas de Cristo Sacerdote, de Moncada. Y los presbíteros enfermos en la residencia de las cooperadoras de Betania, en Quart de Poblet, concelebraron una misa presidida por su capellán, Miguel Cerdá.

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