El Cardenal visita misiones valencianas en América e impulsa la labor en los vicariatos Al llegar celebró en Copiapó (Chile) una misa en un monasterio fundado por dominicas llegadas de Torrent

MªJOSÉ CERVERA | 18-07-2019
El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, par­tió el pasado lunes por la tar­de con destino a Chile, des­de donde también viajará a Pe­rú y Ecuador a lo largo de la se­gunda quincena de julio, para vi­sitar a misioneros valencianos que ejercen allí su labor e impulsar la ayuda en los dos vicariatos apostólicos peruanos asumidos por la diócesis valentina desde el año 2017.

Se trata de una visita “muy importante para todos los misioneros valencianos que esperan con gran alegría al Arzobispo”, según el delegado de Mi­siones del Arzobispado de Valencia, Arturo Javier García, que acompaña al Cardenal en el viaje.

Así, el primer destino es Chi­le, “que cuenta con la mayor presencia de misioneros valencianos, concretamente en la diócesis de Co­piapó”. El país andino está en pleno invierno -sólo 2 grados marcaba el termómetro en el aeropuerto de Santiago de Chile a la llegada del Cardenal, donde fue recibido por el obispo valenciano monseñor Juan Luis Ysern de Arce, de 89 años, que fue titular de la diócesis chilena de San Carlos de Ancud desde 1974 hasta 2005.

Monseñor Ysern llegó en 1958 a Chile como misionero, siguiendo la llamada de la Santa Sede que pedía “sacerdotes españoles para Latinoamérica”. Su hermano José Luis, que se trasladó a Chile con él también en el año 58, fue ordenado sacerdote allí y está al servicio de la diócesis de Chillán.

La presencia de misioneros valencianos en Copiapó se inició en aquel 1958 “tras un llamamiento” de la Santa Sede para ayudar a la evangelización en los países iberoamericanos. Durante los últimos cincuenta años, han permanecido como misioneros en Copiapó cerca de medio centenar de sacerdotes de la diócesis de Valencia.

Allí se encuentran actualmente, los sacerdotes valencianos Antonio Vargas, de 68 años y misionero en Copiapó, capital de la región, y Enrique Sarneguet, de 56 años, que realiza su labor en la ciudad de Huasco, en el Sur, al igual que Miguel Hernández, a los que visitó el Cardenal el martes .

Igualmente, en Copiapó han estado presentes desde hace décadas numerosas religiosas valencianas de las congregaciones Esclavas de María, Hermanitas de los Ancianos Desamparados o Dominicas, entre otras, así como integrantes del instituto secular Obreras de la Cruz.

Recién llegado celebra una misa con las dominicas

Arturo J. García, Mons. Juan Luis Ysern, valenciano y obispo emérito de San Carlos de Ancud, y el cardenal
Cañizares, en Copiapó (Chile).

Una vez en Copiapó, el Cardenal visitó en la ciudad chilena de Copiapó a las religiosas dominicas del monasterio Inmaculada de Atacama, que fueron fundadas por religiosas de la misma orden llegadas desde la localidad valenciana de Torrent.

Ante las religiosas el Arzobispo ha presidido una eucaristía en la que han concelebrado los misioneros valencianos Juan Pedro Cegarra, Miguel Hernández, Enrique Sarneguet, además del delegado de Misiones de la archidiócesis de Valencia, Arturo Javier García, que acompaña al Cardenal en su recorrido.

Posteriormente, el cardenal ha acudido a la capilla de la compañía minera de San Sebastián donde se venera el Cristo de Cobre, acompañado por los misioneros, ante el que ha rezado.

En Lima
El viaje continuará hacia Pe­rú, en Lima donde se encuentra desde hace más de 20 años el misionero valenciano César Buen­día, también rector de la Uni­versidad Católica Sedes Sapientiae de Lima y párroco de San­ta María de la Providencia, que atiende a una población de más de 50.000 personas y de la que depende el colegio parroquial San Vicente Ferrer, con más de 2.500 alumnos.
Buendía impulsa la construcción de varias escuelas de educación Primaria y Secundaria ante “el aumento de la población, y la escasez de colegios e iglesias para acogerlos”.

También en Carabayllo, una de las cinco diócesis de Lima, se encuentra el colegio Santo To­más de Valencia, que fue funda­do por el sacerdote valencia­no Vicent Font, que estuvo en Perú de 2006 a 2015. Vicent Font consiguió escolarizar a cer­ca de 700 niños de barrios po­bres surgidos en los cerros de las montañas que rodean Li­ma.

Vicariatos Apostólicos
Asimismo, el cardenal Cañizares tiene previsto visitar los vicariatos apostólicos peruanos de Requena y San José del Amazonas, que fueron asumidos por la diócesis de Valencia en 2017 por voluntad del propio Arzobispo. La superficie de ambos vicariatos conjunta abarca más de 200.000 kilómetros cuadrados y cuentan con 300.000 habitantes.

El Cardenal anunció en la Jornada Mundial de las Misiones (DOMUND) de 2017, que “con la anuencia, aprobación y beneplácito del papa Francisco, la diócesis de Valencia va a asumir, como si se tratara de ella misma, dos Vicariatos Apos­tólicos de Perú: Requena y San José del Amazonas, los más pobres y necesitados cultural, económica y socialmente de aquella Nación hermana”.

Al frente del vicariato apostólico de Requena está el obis­po valenciano monseñor Juan Oliver, con quien se reunirá el arzobispo.
Desde la diócesis de Valencia “habremos de ayudar a los dos vicariatos con sacerdotes p­ara los diferentes puestos de misión, con religiosos y religiosas, con seglares misioneros y misioneras que colaboren en el campo educativo, sanitario, desarrollo social y promoción humana, también en el económico”, según expresó.

Consagrará una iglesia

El misionero Ramón Peris celebrando misa en la iglesia de S. Juan Bosco, que consagrará el Cardenal.

Finalmente, el Cardenal tiene previsto viajar a Ecuador, en don­de consagrará la iglesia de San Juan Bosco, destruida en el terremoto de 2016 y reconstruida por los misioneros valencianos Ramón Peris y Rafael Alventosa, que sobrevivieron al seísmo.

La iglesia, situada en la ciudad portuaria de Manta, forma parte de la parroquia San Patricio, que rigen los misioneros valencianos, en la que atienden a más de 50.000 personas, y ha sido rehabilitada gracias también a la colaboración de la Fundación Ad Gentes del Ar­zobispado de Valencia.