“Francisco tiene esa capacidad de curar las heridas profundas a través de sus gestos de ternura” Entrevista a Eva Fernández, corresponsal de la Cadena Cope en el Vaticano

Eduardo Martínez | 13-06-2019

La periodista Eva Fernández, corresponsal de la COPE en el Vaticano. (FOTO: I.MIÑANA)

Tras casi tres años cubriendo en el Vaticano la información del papa Francisco y de haberle acompañado ya en quince viajes apostólicos, Eva Fernández, la corresponsal de la Cadena COPE en el Vaticano e Italia, tiene claro cuál es el rasgo más acentuado del Pontífice: la ternura. Y así ha decicido titular su libro sobre el Pontífice: ‘El Papa de la ternura’, que presentó en Valencia el pasado día 6. La obra recorre los momentos con los que con mayor elocuencia el Santo Padre ha manifestado esa delicadeza y misericordia. Describe también los aspectos más relevantes de su figura. E incluye una carta del propio Francisco dirigida a ella con ocasión del propio libro.
En PARAULA hemos conversado con ella sobre el pontificado del papa argentino, así como sobre su labor como corresponsal en el Vaticano, en una plaza en la que sus inmediatas predecesoras son una institución como Paloma Gómez Borrero y Paloma García Ovejero, hasta hace unos meses vicedirectora de la oficina de prensa de la Santa Sede. Con una sencillez y naturalidad realmente convincentes, esta madrileña amable y risueña asegura que ha cumplido un sueño y que trata de dejar el pabellón “más o menos digno”.

– De todos los gestos del papa Francisco de los que has sido testigo, ¿cuál te ha impactado más?
– Hay dos momentos que siempre guardaré en mi corazón. Uno es ver la basílica de San Pedro abarrotada de indigentes y, en otra ocasión, de personas presas. Fueron dos convocatorias que hizo el Papa durante el Jubileo de la Misericordia. Yo estaba recién estrenada en la corresponsalía y me impresionó. Francisco pidió perdón por todas las veces que nos encontramos con ellos y no somos capaces ni de mirarles a los ojos. A mí personalmente aquello me ayudó, y reconozco que desde ese momento actúo de manera distinta con ellos, procuro mirarles siempre a los ojos, aunque sólo sea para un “buenos días”. Una de las personas presas que participó en esas celebraciones me dijo que por primera vez en su vida sentía que le estaban tratando como persona. El papa Francisco tiene esa capacidad de curar las heridas profundas de las personas a través de sus gestos de ternura.

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