La calle no es hogar para nadie La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios celebra las bodas de plata de sus servicios sociales acompañando a más de 22.000 personas en este tiempo

EVA ALCAYDE | 22-02-2018
Hospitalidad. Una palabra, y así en mayúsculas, resume la labor de los servicios sociales de San Juan de Dios. Ahora, en 2018, cumplen 25 años en Valencia y la Orden quiere hacer este vocablo todavía más grande y esparcirlo por toda la sociedad valenciana.

Pora ello, la entidad ha iniciado una nueva campaña, con el lema “Nos mueven los hechos que realmente importan”, que persigue varios objetivos. El primero es romper los estigmas de las personas sin hogar, ponerlas en el centro y hacerlas protagonistas de su historia.

También pretende dar a conocer el trabajo desarrollado durante estos 25 años y crear una red de empresas y colaboradores que permita recaudar fondos para conseguir una nueva vivienda y ampliar, así, la atención que la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios presta en Valencia.

Este mes ha tenido lugar la presentación de la campaña conmemorativa, pero las acciones se van a extender hasta junio. Así durante los próximos meses se sucederán actividades como charlas del proyecto Escuela Amiga en el Centre Cultural del Carme, la exposición ‘Contigo somos mucho más’, la representación de la obra de teatro inclusivo ‘Postales para un niño’ o una instalación en la calle sobre el “sinhogarismo” a cargo de la artista Raquel Rodrigo.

22.000 personas atendidas
La calle no debe, ni puede ser, el hogar de nadie. Esta premisa ha marcado el trabajo de los servicios sociales de San Juan de Dios durante estos 25 años y la inclusión social de las personas sin hogar ha sido siempre su meta.

Durante este tiempo la entidad ha acompañado a más de 22.080 personas, a las que ha atendido de forma integral, superando el mero asistencialismo del techo y la comida.

Precisamente, la atención integral es una de las señas de identidad de los servicios sociales de San Juan de Dios, de la que se sienten especialmente orgullosos. Porque allí no solo cubren las necesidades básicas de urgencia, como la manutención y el alojamiento, sino que, además, ofrecen a las personas sin hogar todos los recursos necesarios para que puedan superar la situación de exclusión en la que se encuentran.
Es por eso que en el trabajo realizado en estos 25 años de andadura se aprecia una disminución del número de personas atendidas. Así en 1992 San Juan de Dios atendió a 2.218 usuarios, una cifra que contrasta claramente con las 416 personas atendidas en 2017.

“Hace 25 años se ofrecía una estancia máxima en el albergue de una semana, sin apenas intervención social. A los tres meses los usuarios podían volver, de forma que muchas personas que vivían en la calle conocían y se aseguraban sus estancias en diferentes albergues de España”, explican la directora de la entidad, Isabel Tortajada, quien reconoce que este modelo “producía la cronicidad de las personas, porque su situación psicosocial no recibía una propuesta de intervención”.

Para acabar con esta situación, se dividieron las estancias del albergue en plazas limitadas y provisionales, de forma que “a las personas que tenían plaza como provisionales se les ofrecía una estancia más a largo plazo, donde un trabajador social pudiera elaborar un diagnóstico y un plan de intervención social”, añade Tortajada.

En la actualidad, más del 80% de las personas atendidas tienen plazas provisionales, con estancias a largo plazo que permiten trabajar en la resolución de su problemática social.

Nuevos retos
Los retos que la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios se plantea para los próximos años son el empleo y la vivienda, don grandes pilares para lograr la estabilidad en las personas sin hogar y una vida normalizada.

En concreto, con la nueva campaña la entidad espera conseguir colaboraciones para adquirir una nueva vivienda, que se sume a las 11 existentes, y disponer así de un total de 45 plazas para continuar con la labor de inserción sociolaboral de las personas sin hogar, porque la calle no debe, ni puede ser, el hogar de nadie.

“Ahora empiezo a vivir de nuevo”
Toni se quedó en la calle. Se le acabó la prestación del paro que cobraba y tuvo que dejar la habitación que tenía alquilada en un piso compartido. Su situación, se vio agravada por un problema con el alcohol. “Mientras estás borracho no piensas en tus problemas y bebes para evadirte, para no comerte la cabeza, pero luego todo es peor y en lugar de uno, tienes dos problemas, pero de eso no te das cuenta”.

“Tenemos muchos prejuicios, pero viene bien conocer otras realidades porque así tocas tierra”
A sus 65 años, Paula solo tiene palabras de agradecimiento cuando se refiere a su labor como voluntaria en el albergue de San Juan de Dios. “Es una experiencia positiva por completo, muy gratificante y que hago con mucho gusto. Suena a tópico, pero recibo mucho más de lo que das”. “Muy mal tengo que estar para no ir”, apostilla.


“Debemos hacer que nuestros usuarios se ilusionen de nuevo por la vida”

La experiencia de Dani Cervera en los Servicios Sociales de San Juan de Dios es muy rica y extensa, puesto que lleva ya más de 15 años como trabajador social de la entidad y ha conocido de cerca todos sus programas. Dani ha trabajado en un piso coordinado con Proyecto Hombre, en la vivienda tutelada del programa ‘Fent Camí’, en otra casa que existía para usuarios en tercera fase que se llamaba ‘El Pont’ y que luego se reconvirtió al actual de ‘Xaloc’.

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