Turismo religioso en verano Propuestas valencianas para familias

BELÉN NAVA | 1-08-2018
El verano es sinónimo de sol. De descanso para algunos y de ajetreo para otros. De playa para los amantes del mar y de montaña para los enamorados de la naturaleza. Pero sin lugar a dudas, es el momento en el que la familia comparte muchos más momentos juntos. En PARAULA proponemos algunas rutas que pueden realizarse en familia y que combinan dos variables importantísimas: que sea un lugar curioso que despierte el interés de nuestros hijos y que puedan aprender algo de la visita. Y qué mejor regalo para ellos que descubrir el rico patrimonio artístico-religioso que posee nuestra diócesis. Desde aquí ofrecemos distintos destinos en los que todos, tanto grandes como pequeños, podrán disfrutar. Se trata, por tanto, de una pequeña selección de las múltiples opciones que nos ofrece nuestra archidiócesis.

RAÍCES DE LA FE
“¿Cuándo llegamos?”, ¿todavía falta mucho?”, “tengo hambreee”. A buen seguro que a más de uno le suenan estas frases que suelen ser repetidas hasta la saciedad en nuestras escapadas de fin de semana. Con la llegada del verano, el calor se convierte en un invitado más de nuestras excursiones por lo que, la elección del sitio que queremos visitar suele ser más complicada. Buscamos lugares que estén cerca de casa o de nuestro lugar de veraneo y en el que, además, los más pequeños puedan disfrutar del agua.
Sabedores de esto, en PARAULA hemos querido seleccionar diversos lugares de nuestra diócesis, en los que conjugar la playa o la montaña con lugares de interés cultural como lo son nuestros monasterios, iglesias o museos que albergan un rico patrimonio artístico deseoso de ser descubierto por los pequeños que, en más de una ocasión, se verán sorprendidos por las historias que hay detrás de cada cuadro, cada pieza, cada piedra…

Nuestros montes albergan tesoros arquitectónicos escondidos en plena naturaleza, monasterios impresionantes en cuyo interior se forjó la historia del cristianismo en estas tierras valencianas; nuestras costas ofrecen, además de unas vistas espectaculares, conjuntos de ermitas que fueron testigo de algún que otro milagro; nuestros pueblos han sido cuna de personajes eclesiásticos de notable importancia, de santos y papas.

En definitiva, todo un bagaje cultural y religioso que merece la pena conocer, y qué mejor momento que ahora, cuando las vacaciones ya han llegado a los hogares familiares. Arrancamos nuestro viaje por las tres primeras vicarías de la archidiócesis que comprenden la ciudad de Valencia y su área metropolitana.

PUENTE DE LA CATEDRAL DE VALENCIA.

Valencia capital
La primera de nuestras rutas se puede hacer de forma conjunta y sin necesidad de utilizar ningún medio de transporte puesto que nos moveremos por una de las zonas más céntricas de Valencia. Calzado cómodo y botella de agua para refrescarse son los imprescindibles de un paseo que iniciamos en la Iglesia de San Juan del Hospital, la más antigua de Valencia, que nos trasladará a la época medieval. El conjunto histórico alberga en su interior la iglesia más antigua de Valencia después de la Reconquista. El conjunto hospitalario -obra de fábrica del siglo XIII (1238)- fue erigido hospital por deseo de Jaime I en la ciudad de Valencia, reconquistada por él mismo.
Se puede visitar de forma libre y gratuita siempre que se desee de 9.30 a 13.30 h., respetando los horarios de culto. También se pueden realizar visitas guiadas.

Desde allí y por la calle Trinquete de Caballeros, subiremos hasta la calle Palau donde ya podremos divisar la catedral de Valencia. Testigo del paso de los siglos, su historia es maestra de humanidad; y sus imágenes, archivos y la propia arquitectura son signos de la vitalidad cultural y religiosa del pueblo cristiano valenciano desde el siglo IV hasta nuestros días.
En su interior, la Seo custodia desde el siglo XV, el Santo Cáliz de la Última Cena en la capilla gótica que lleva su nombre. También, el brazo incorrupto del mártir San Vicente (s.IV) patrón de la diócesis y cuya cárcel se encuentra en las inmediaciones. Además, los primeros frescos renacentistas en España, los célebres “ángeles músicos” de Paolo da San Leocadio y Francesco Pagano (finales s. XV).

No olvides visitar el renovado Museo Catedralicio. Allí encontramos las imágenes auténticas de la Puerta de los Apóstoles, pinturas sobre tabla de los siglos XV y XVI (Marçal de Sas, Jacomart, San Leocadio, Vicente Macip y Juan de Juanes, entre otros), lienzos de Vergara y López y la Custodia monumental de la fiesta del Corpus Christi. y si te atreves, y no te fallan las fuerzas, sube a lo más alto del campanario, ‘El Micalet’. Las vistas de Valencia son incomparables.

MUSEO MARIANO DEDICADO A LA MARE DE DÉU.

Saliendo por la puerta románica de la Seo, avanzamos hasta la Basílica de la Virgen de los Desamparados. Se trata del principal edificio religioso construido en Valencia durante el siglo XVII y, al mismo tiempo, la primera obra barroca de nueva planta. Construida entre 1652 y 1667 por Diego Martínez Ponce de Urrana, presenta tres aspectos significativos: es la única iglesia del casco histórico que no se levanta sobre antiguas parroquias o conventos, sino que es obra nueva; la cúpula, con frescos de Palomino, no se sitúa en el centro sino que se halla desplazada aproximándose a la Catedral y cuenta con un camarín, elemento altamente significativo del barroco y uno de los primeros que se conocen en España. A éste se accede por una escalera, dedicándose su espacio a la adoración de la imagen de la Virgen. La Real Basílica de la Virgen de los Desamparados alberga en su propio edificio el MuMa, museo dedicado a la patrona de Valencia. La exposición cuenta con una selección variada de obras de grandes maestros y objetos que abarcan diferentes disciplinas: pintura, escultura, grabado, cerámica, textil, esmalte, orfebrería, dibujo, mobiliario, ofrendas devocionales, documentos fundacionales y conmemorativos.

DETALLE DE LOS FRESCOS DE SAN NICOLÁS.

Afrontamos ya la última etapa de nuestra pequeña ruta urbana para dirigirnos, por la calle Caballeros hasta la iglesia de San Nicolás, la denominada ‘Capilla Sixtina’ valenciana. Es una de las primeras doce parroquias cristianas de la ciudad de Valencia tras la reconquista de Jaume I en 1238.

Entre los elementos más llamativos de esta iglesia destaca la bóveda diseñada por Antonio Palomino entre los siglos XVII y XVIII. La compleja iconografía se basa en la vida de los dos santos de la parroquia, San Nicolás Obispo y San Pedro Mártir. Se representan escenas de su niñez, predicación, milagros y muerte; casi 2000 m2 de pintura totalmente restaurados.

Valencia metropolitana
Dejamos atrás la ciudad de Valencia y nos adentramos en las poblaciones limítrofes. Nuestra primera parada es ante la parroquia de Sant Bertomeu de Godella. Datada en el año 1754 se caracteriza por su estilo renacentista. Doscientos años después, se le incorporó la primitiva iglesia que data del siglo XIV. Su principal interés consiste en ser una iglesia al estilo “de la Reconquista” de arcos de diafragma y que conserva una crujía original de artesonado mudéjar, datado en el siglo XIV. De su interior hay que destacar que contiene una obra del escultor Ignacio Pinazo, el Cristo de la Paz -recientemente restaurado-. En su exterior, destaca la escultura del titular de la Iglesia San Bartolomé, obra de Ignasi Vergara. El monumento esta declarado como Bien de Interés Cultural y está catalogado en el Patrimonio Cultural de la Generalitat Valenciana.

Volvemos a ponernos en ruta para visitar a dos Cristos con una gran devoción. En Aldaia se venera al Santísimo Cristo de los Necesitados, patrón principal de la localidad, cuya devoción y fervor se remonta al siglo XVI cuando fue encontrada la talla que actualmente está en la parroquia de la Anunciación de Nuestra Señora. Las fiestas en su honor, a finales del mes de julio, son las más esperadas y su procesión de las más multitudinarias de la localidad de Aldaia con el tradicional Cant de la Carxofa, cántico valenciano del s. XV que se realizaba en la comarca de la l’Horta y que con el paso del tiempo se ha ido perdiendo.

En Paterna, en la parroquia de San Pedro Apóstol, podemos contemplar el Cristo de la Fe. Una talla realizada en el año 1939 por el escultor José María Ponsoda, tras haber sido destruida la imagen original en la guerra. Precisamente, a los pies de la actual imagen, en la Capilla de la Comunión, se encuentran parte de las cenizas de la artística y antigua imagen del Cristo destruida tras el incendio.

A la tradición oral nos hemos de remitir para hablar del siguiente lugar que hemos de visitar: la iglesia de Nuestra Señora del Don de Alfafar que alberga en su interior la imagen titular. La leyenda cuenta que una noche, unos soldados del rey Jaume I, acampados en lo que hoy en sería Alfafar, vieron siete resplandecientes estrellas que bajaban sobre aquel sitio, y al mismo oyeron el sonido de una campana. Al cavar en aquel lugar encontraron la imagen de una virgen morena con el niño en brazos; estaba dentro de una pila, y tapada con una campana, teniendo dentro un cáliz de oro con piedras preciosas alrededor, así como una crismera de plata maciza. Al ver tan preciado tesoro el Rey no pudo más que exclamar: ¡Oh gran Don! De ahí el nombre que se le dedicó a la virgen encontrada, y desde tiempos inmemorables se conoce como Nuestra Señora del Don, patrona de Alfafar.

En Silla concluye nuestro recorrido por estas tres vicarías. Hasta allí viajamos para conocer la historia de su milagro eucarístico. El 25 de marzo de 1907, festividad de la Anunciación del Señor, se hallaron varias sagradas formas que habían sido robadas y desde entonces permanecen incorruptas en la iglesia Nuestra Señora de los Ángeles.

SILENCIO Y RECOGIMIENTO

Cartuja de Portacoeli. (ARCHIVO FOTOGRÁFICO: A.SÁIZ)

Nuestra ruta por la vicaría IV comienza a pocos kilómetros del ‘cap i casal’. En el término municipal de Alboraya nos encontramos la ermita dels Peixets, edificada en 1907 sobre otra más antigua con el fin de conmemorar el milagro que, según la tradición, ocurrió en este mismo lugar en 1348. De estilo neogótico, en su interior podemos contemplar un retablo de azulejos adosado a la pared con la representación del milagro. En sus alrededores tenemos una amplia zona verde para que jueguen los más pequeños y a escasos metros, la playa.

Para llegar a nuestro siguiente destinos seguimos por la V-21 hasta la vecina localidad de El Puig. Ante nosotros se erige majestuoso el Real Monasterio de Santa María que debe su origen al hallazgo, en la cumbre de la colina, de una imagen de la Virgen por parte de san Pedro Nolasco, fundador de la Orden de la Merced, en 1237, debajo de una campana; mientras las huestes de Jaime I se preparaban para la conquista de la cercana capital. Dicha imagen se conserva en la capilla Mayor del Santuario, y allí podrás venerarla. El Real Monasterio, regido por la orden de los mercedarios, se puede visitar sólo mediante visita guiada todos los días de la semana a excepción de los lunes que permanece cerrado.

Si viajamos hacia el interior podemos visitar el monasterio de Santo Espíritu del Monte en Gilet. Especialmente cuidado por la orden franciscana, cuenta con una hospedería y en su interior descubriremos su espectacular biblioteca que contiene alrededor de unas 80.000 obras y está enfocada a ser una biblioteca referencia del mundo franciscano dentro de la zona levantina. Su visita puede complementarse con algunas de las rutas de senderismo que ofrece la zona.

Y aunque no es visitable, destacamos también la Cartuja de Portacoeli, un monasterio cartujo de grandes dimensiones enclavado en un bello entorno rural y habitado por monjes de la orden de San Bruno. Aunque el complejo es, en su mayoría, de estilo neoclásico se conservan varias joyas de su estructura primaria, eminentemente medieval. Desde el exterior, es posible observar el acueducto construido en el siglo XV para suministrar agua a la cartuja. Se puede disfrutar de un día en contacto con la naturaleza puesto que el camino que bordea la cartuja conduce directamente a la montaña y hay un área recreativa.

VENERACIÓN A LA VIRGEN

REAL MONASTERIO DE SANT MIQUEL EN LLIRIA.

Benaguasil es el punto de partida de nuestro recorrido por la vicaría V. Hasta allí nos dirigimos para visitar el Santuario de Nuestra Señora de Montiel. Situado en el cerro que lleva el mismo nombre, debe su origen al descubrimiento en 1620 de una imagen de la Virgen. La primera piedra de la ermita se colocó en 1644. El santuario es un importante punto de peregrinación, donde se venera la imagen de Nuestra Señora de Montiel, patrona de Benaguasil. Todo el conjunto -que incluye una casa de espiritualidad con hospedería- fue restaurado a principios de siglo, manteniendo en la actualidad un excelente estado. Junto al santuario se encuentra el convento de religiosas Terciarias Capuchinas.

Y de un santuario nos vamos hasta un monasterio, más concretamente el Real Monasterio de Sant Miquel que se encuentra en el cerro que se alza en el extremo sur de la localidad de Llíria. En la cima del conocido como Tossal de Sant Miquel, sobre las ruinas de la antigua Edeta – importante yacimiento arqueológico que todavía hoy se puede visitar- se levanta el famoso santuario, dedicado al arcángel San Miguel. Se puede visitar de lunes a domingo, aunque hay que tener en cuenta que cierran al mediodía.

Otro santuario digno de reseñar es el de la Virgen del Remedio. Situado en la falda de la Sierra Negrete a 12 km. de Utiel, en un paisaje único entre densos pinares, donde se venera la Virgen del Remedio, patrona y alcaldesa honoraria de la ciudad. La construcción data de 1564, aunque las obras continuaron después ininterrumpidamente hasta nuestros días. La iglesia es de estilo barroco, con azulejería de Manises del siglo XVII. Tras el altar el bello camarín de la Virgen, con pinturas al fresco de Felipe Navarro. El claustro, de robustos muros de piedra, la sala de exvotos, la cripta donde yace el cuerpo de Juan de Argés, primer ermitaño, la subida a la aparición y la simple contemplación del edificio, sus aledaños y el paisaje, son suficientes elementos para la visita obligada.

En Chelva, situado en el Pico del Remedio se levanta el ermitorio y hospedería del Remedio, patrona de la localidad. Sobre la fachada principal se levanta un pequeño campanario de planta cuadrangular con cuatro vanos.

EL ENCANTO DE LA SIERRA MARIOLA

SANTUARIO DE LA VIRGEN DE AGRES.

A los pies de la Sierra de Agres se alza majestuoso el Santuario de la Virgen de Agres o de la Virgen del Castillo a los pies de los restos del castillo árabe. De esta manera se rinde homenaje a la Virgen, gran protagonista del milagro que la leyenda popular sitúa en el siglo XV. La vista que nos ofrece el santuario durante la ascensión por el pueblo es maravillosa e imponente, enclavado en medio de la naturaleza.Continuamos nuestra ruta por los lugares más pintorescos de la vicaría VI hasta llegar a Alcoi que nos ofrece un recorrido por sus iglesias. Desde la capilla de San Miguel o del Antiguo Asilo pasando por las iglesias de San Mauro y San Francisco, la de Sant Jordi, Santa María o la del Santo Sepulcro, cuya primera piedra colocó, en 1595, el Patriarca Juan de Ribera, hasta llegar al santuario de María Auxiliadora.

Visita obligada en Bocairent al monasterio rupestre que recoge en sus entrañas un antiguo convento subterráneo que fue excavado en la roca. Digna es de destacar la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, construida sobre el antiguo castillo árabe, y consagrada en 1516 y su museo parroquial que alberga una de las mejores colecciones de arte sacro de la Comunitat Valenciana, con obras de Joan de Joanes, Joaquín Sorolla, Ribalta, Segrelles o Mariano Benlliure, entre otros.

Una curiosidad, en Albaida podemos visitar el museo permanente de belenes y dioramas en el viejo edificio de la Casa de los Vallcanera.

Si nos decidimos por hacer una ruta de un día podemos optar por la de las ermitas de Ayora, Jarafuel y Cofrentes en la que se muestra al visitante el rico patrimonio religioso del Valle Júcar-Cabriel. Se inicia en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

La ruta de la beata Inés nos lleva a conocer el pueblo de Benigànim. Recorremos el casco urbano de la población haciendo parada en los lugares que marcaron la vida de la beata: la capilla ubicada en la que fuera la casa natalicia de Inés, la iglesia del Cristo de la Sangre, el naranjo que plantó del revés pero brotó del derecho así como el monasterio de la Purísima Concepción, San José y Beata Inés de las Agustinas Descalzas. En la Casa Recuerdos Beata Inés podremos disfrutamos de la mejor colección de objetos personales relacionados con la beniganense.

Parada obligatoria en Ontinyent es la iglesia arciprestal de Santa María, edificada entre los siglos XIV y XVI. Destaca la capilla de la Purísima en la que se venera la imagen de la patrona de la población, labrada en plata maciza así como la tabla de la Anunciación (s.XV), los óleos de José Segrelles (s.XX) en el presbítero y en el lateral del crucero, la magnífica pila bautismal florentina de la segunda mitad del XVII, la colección pictórica de Vidal i Tur con obras de Ribalta y anónimos del XVII, y las tallas del Santo Sepulcro (1943) y la Soledad (1943-1944) de Mariano Benlliure.
El campanario de Santa María es uno de los referentes simbólicos y identificadores de la ciudad. Merece la pena hacer la visita guiada los domingos por la mañana para ver desde la cima la panorámica de la Vall d’Albaida y de la sierra Mariola.

MONASTERIO DEL CORPUS CHRISTI EN LLUTXENT.

En Llutxent visitaremos el Monasterio del Corpus Christi, que los dominicos comenzaron a edificar en el año 1422, y que albergó la primera universidad valenciana. La construcción de este monasterio está vinculada al ‘Milagro de los Corporales’ que, según la tradición, ocurrió en este lugar en el siglo XIII.

En la falda del castillo de Xàtiva, adyacente al núcleo urbano admiramos la ermita de Sant Josep construida a finales del s.VIII, por encargo del gremio de carpinteros de la ciudad. Cerca de la puerta más antigua de la ermita, donde se encuentra una magnífica cruz gremial gótica, estaba la antigua puerta de la Aljama. Según la tradición local, por aquí entró Jaume I en Xàtiva en 1244. En nuestro recorrido no puede faltar la ermita de Sant Feliu, una de las iglesias más antiguas del Reino de Valencia. Fue construida en 1265, tras la conquista cristiana coincidiendo con la expansión del gótico por tierras valencianas. Se encuentra en la falda del castillo, muy cerca del mirador de Bellveret, en lo que fue la antigua ciudad romana de Saetabis. Se levantó sobre los restos de la antigua catedral visigótica.

ERMITA DE SANT FELIU EN XÀTIVA.

En el núcleo urbano destaca la Colegiata Basílica de Santa María, conocida popularmente como La Seu. Su construcción se inició a finales del siglo XVI, sobre el solar de la antigua mezquita, y se demoró más de cuatro siglos. El campanario de 60 metros de altura es del siglo XIX y está rematado por un templete dedicado a la Virgen de las Nieves, patrona de la ciudad, al que se accede tras subir 180 escalones. En la puerta principal de la Seu, que no se terminó hasta el primer tercio del siglo XX, figuran las estatuas en bronce de los dos papas Calixto III y Alejandro VI.
Desde la girola se accede al espacio del museo de la Colegiata. Alberga los principales tesoros de la Seu; una colección importante de arte sacro con piezas de pintura gótica, como los retablos atribuidos al valenciano Jacomart, y destacadas muestras de orfebrería relacionadas con la liturgia y los papas Borja.

Sant Francesc, de estilo gótico cisterciense, formaba parte del desaparecido convento de los franciscanos. La proximidad con los palacios de la nobleza que acompañó a Jaume I en la conquista de la ciudad hizo que se convirtiera en panteón de las familias más ilustres, como los ya citados Borja, hijos de Xàtiva.

No nos podemos olvidar de Sant Domènec , antiguo convento dominico construido entre los siglos XIII y XIV, a instancias del rey Jaume II, cuando Xàtiva era la segunda ciudad en importancia del Reino de Valencia. De hecho, el convento fue en la época medieval un foco importante de difusión cultural.

DE ALZIRA A LA ALBUFERA Y LA PLAYA

En plena Albufera de Valencia comenzamos nuestra ruta por los lugares más pintorescos de la vicaría VII. Allí se encuentra la ‘Muntanyeta dels Sants’, un promontorio calizo de 27 metros de altura sobre el que se asienta una ermita cuyo origen data del siglo XIV y que está dedicada a los santos Abdón y Senen, patronos de Sueca desde 1902, quienes protegen contra las granizadas y pedriscos. Cabe destacar también que comparten patronazgo, en la localidad, con el Crist de l’Hospitalet y la Mare de Déu de Sales, conocida también como Virgen de Sales.

Nuestra siguiente parada es en Algemesí. A los pies de su plaza Mayor se erige la Basílica Menor de Sant Jaume, punto neurálgico de las fiestas en honor de la Mare de Déu d’Algemesí, reconocidas por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Construida en el siglo XVI, a sus pies encontramos la Capilla de la Comunión, iglesia primitiva, la cual se comunica con la actual mediante tres arcos. Destaca su portada renacentista rematada por el escudo de la villa, y la torre campanario, situada sobre ésta.

El Real Santuario de Nuestra Señora del Lluch, dedicado a la patrona de Alzira, es uno de los más populares y visitados de la comarca. El origen de este santuario hay que buscarlo en la antigua Ermita de El Salvador que se hallaba en el lugar donde se ubica la actual iglesia y donde fue trasladada la imagen de la Virgen en 1699.

MONASTERIO DE LA MURTA.

En una reserva natural protegida se encuentra el Monasterio de La Murta, antiguo cenobio de la orden de los jerónimos situado en el Valle de La Murta. Nació bajo la protección del monasterio de San Jerónimo de Cotalba, cuyo prior y un grupo de monjes fueron enviados allí en 1401.

Finalizamos nuestro recorrido en una localidad costera, Cullera. En la ‘muntanya de les Raboses’, está el santuario de Nuestra Señora de la Encarnación, que fue construido sobre parte del castillo original. El templo también es conocido como el Santuario de la Mare de Déu del Castell.
Desde allí, y bajando por el ‘camino blanco’ o ‘camino del calvario’ llegaremos hasta la plaza del mercado desde donde nos dirigiremos a la iglesia de los Santos Juanes. Se trata de la primigenia y única parroquia de Cullera desde 1248 hasta 1953 y su titularidad fue impuesta por los caballeros-freires de la Orden de San Juan de Jerusalén. Antiguamente el templo era gótico, pero el actual es de estilo neoclásico, datado en el siglo XVIII. Su altar está presidido por los dos patronos de la ciudad, San Juan Bautista y San Juan Evangelista.

EL LEGADO DE LA FAMILIA BORJA

MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE LA VALLDIGNA.

El recorrido por la vicaría VIII viene marcado por la impronta que dejó en estas tierras la familia Borja con los papas Calixto III y Alejandro VI y san Francisco de Borja. Por ello, podemos agrupar en una ruta lugares tan impresionantes como el monasterio de Santa María de la Valldigna. Impresionado por la belleza del valle, Jaume II el Just, concedió las tierras al abad de las Santas Cruces para una nueva fundación Cisterciense el 15 de marzo de 1298. Fueron Rodrigo de Borja y su hijo César, abades de este edificio conventual.

El monasterio de San Jerónimo de Cotalba, fundado en 1388 y ubicado en Alfauir, contó con la protección de la familia Borja. Su interior puede ser visitado, en parte, ya que se han abierto al público algunas de las estancias más significativas.

Ya en Gandía, podremos admirar la Colegiata de Santa María, ampliada por María Enríquez de Luna, viuda del duque Juan de Borja y Cattanei y nuera de Alejandro VI. Encargó al célebre escultor Damián Forment la Puerta de los Apóstoles y a Paolo de San Leocadio, pintor protegido de su suegro, el retablo mayor, desaparecido durante la Guerra Civil.

No podemos dejar de visitar el Palacio Ducal. Importante muestra del gótico civil valenciano fue la casa natalicia de san Francisco de Borja. Su habitación se conserva tal y como estaba en su época.

A lo largo de la historia del convento de Santa Clara, fundado en 1423, muchas mujeres de la familia Borja se retiraron entre sus muros.

El museo de Santa Clara recoge obras de arte únicas y originales de la familia Borja creadas por artistas tan importantes como José de Ribera, Vicent Macip, Joan de Joanes, Paolo de San Leocadio así como del fraile de Cocentaina Nicolau Borràs.

Recorriendo la costa llegamos hasta Denia. En el casco antiguo, se encuentra ubicado el Convento de Nuestra Señora del Loreto construido en el siglo XVII. Anexa se encuentra la iglesia del mismo nombre. Siguiendo nuestro paseo encontramos la iglesia de la Asunción, del barroco valenciano del XVIII y la iglesia de San Antonio, de los siglos XVI y XVII, y remodelada un siglo después.

Si se tiene tiempo, y el calor no aprieta, también se puede realizar la llamada ruta de las ermitas de la conquista. A medida que se iban consolidando los terrenos ganados al reino musulmán de Valencia por Jaime I, se iban construyendo por orden del monarca ermitas, santuarios y monasterios que ejercían el papel de control y defensa de las fronteras, además de sus funciones religiosas.

Desde Denia y por la carretera de ‘les Planes’ bordearemos el Cabo San Antonio hasta llegar a la vecina Xàbia. En nuestro camino aparece el Santuario de Ntra. Sra. de los Ángeles. Éste se enclava en un lugar privilegiado, a unos 160 metros de altitud sobre el mar, desde donde se divisa el puerto y toda la bahía. Ya en el casco urbano no hay que dejar de visitar la iglesia de San Bartolomé, obra del gótico valenciano considerada como BIC. Más reciente, pero también admirada por su particular arquitectura es la llamada Parroquia del Mar (N.S. de Loreto) en la zona del puerto.