“Dejasteis todo, dinero y hasta el móvil, y ya veis, con el lenguaje de Jesucristo os entienden siempre” Don Carlos habla en la Basílica de la Virgen ante cientos de jóvenes, en su mayoría peregrinos a la canonización de S. Juan XXIII y S. Juan Pablo II, en una vigilia en la que participó el obispo de Ayacucho
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El presidente de la comisión de Infancia y Juventud recibió un mural con motivo de su cumpleaños. / JAVIER PEIRÓ

Cientos de jóvenes participaron el pasado sábado 3 de mayo en una vigilia en la Basílica de la Virgen de los Desamparados presidida por el arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro. Durante la celebración monseñor Osoro destacó que “con el lenguaje cristiano, el del amor a través de las obras hacia los más pobres, os entienden en cualquier lugar del mundo”.

Se dio la circunstancia además de que la mayoría de los jóvenes habían peregrinado una semana antes a Roma con motivo de la canonización de los papas S. Juan XXIII y S. Juan Pablo II. El arzobispo realizó su catequesis a partir del texto de Pentecostés y la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles.

En sus palabras, el prelado destacó, “hoy también, con el Espíritu Santo, somos distintos y somos capaces de mirar a los demás de una forma diferente, no para utilizarlos sino para verlos como imagen de Dios mismo, a los que tengo que servir”. Igualmente, señaló que “sentir la presencia de Jesús entre nosotros es sentir la urgencia de salir y darlo a conocer”.

Para ello, “el lenguaje que nos da el Señor por la fuerza del Espíritu Santo, es el lenguaje del amor, expresado con obras y no con palabras, hacia los más pobres” y ese lenguaje “es entendido por todos los hombres, en cualquier lugar del mundo”, añadió el prelado quien se refirió a la propia “peregrinación mendicante” que realizaron los jóvenes valencianos la semana pasada a Roma, a donde fueron voluntariamente sin comida ni dinero y vivieron de la generosidad. “Dejasteis todo, hasta el móvil y el dinero, fuisteis a vivir de la caridad y ya habéis experimentado cómo con el lenguaje de Jesucristo no habéis tenido problemas”, constató el arzobispo recogiendo así la experiencia que le habían indicado los jóvenes.

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