Confluencia Ricardo Díaz de Rábago Verdeguer, párroco de Banyeres de Mariola.

Coincidimos ambos en Alcoi. Dos sacerdotes jóvenes estrenando su ministerio sacerdotal. De Esto hace ya más de 40 años. Por aquel entonces Alcoi era una ciudad emblemática en la diócesis de Valencia. De una gran pujanza ciudadana, laboral, fabril, industrial, sindical, empresarial. De una vivencia política y religiosa importante. Con unas parroquias con historia, desde el siglo XIII, hasta las últimas de novísima creación. Con un diversidad de opciones y acciones pastorales, con unas comunidades religiosas muy numerosas y altamente preparadas y cualificadas. Con unos laicos muy capacitados, y movimientos laicales de una actividad pujante y comprometida… Si eso era Alcoi.

En un tiempo único y singular: El post-concilio. Tiempo de abrir ventanas al mundo, de dejar entrar bocanadas de aire fresco, de ser dóciles el soplo del Espíritu, de entusiasmarse ante una primavera de la Iglesia. De beber el vino nuevo, sin despreciar el añejo, y cuidando verter el vino nuevo en odres nuevos, para que no reventasen los viejos y se esparciera el vino fruto de tantos años. Tarea apasionante dejarse llevar por el gozo, entusiasmo y alegría (habíamos sido ungidos con el óleo de la alegría). Beber del vino joven sin embriagarse. Un tiempo único y apasionante.

Pues en este tiempo, en este marco, y en ese momento de nuestro sacerdocio destacaría tres realidades, acciones, actuaciones en las que D. Antonio tuvo mucho que ver en su gestión y realización. Ya entonces vimos su preparación, su dedicación, su capacidad de trabajo en realidades y acciones pastorales.

Ante una realidad tan rica y variada, la diversidad de carismas, parroquias, movimientos, fieles, era necesaria una pastoral de conjunto, pero que no mermara ni sesgara las distintas realidades. La riqueza de la diversidad, pero en la unidad. Después de las jornadas de monseñor Boulard, sobre la pastoral de conjunto Alcoi se presentaba como una opción posible. Y en honor a la verdad fue posible y con resultados positivos.

Nueva cuaresma. El tiempo de cuaresma era un tiempo muy importante en parroquias, colegios y comunidades. Había que proponer una “nueva cuaresma” (en cuanto a su realización y planteamiento). Una cuaresma “no de puertas a dentro”, cada uno en su parroquia o su grupo sino de “puertas afuera” y de conjunto.

Para ello era necesario un lugar de encuentro común a todos: En aquel entonces la Casa de Cultura. Y unas personas con audiencia reconocida: Ruiz Jimemenez, Martín Descalzo, Gómez Cafarena, Miret Madalena…de ámbitos y campos distintos. Ante una sociedad inquieta que caminaba hacia nuevas formas sociales, políticas y religiosas eran importantes nuevos planteamientos.

El resultado fue sorprendente. La Casa de cultura resulto insuficiente para acoger una asistencia tan distinta y variada. Hoy diríamos que fue un verdadero “atrio de los gentiles”. Y de esta realización fue persona clave D. Antonio.

La Pascua Juvenil. Otra realidad importante eran los jóvenes, realidad floreciente, una juventud inquieta, que buscaba… Había que plantearse una realidad religiosa común a todos y que mejor que la Pascua. Una oferta de una pascua juvenil abierta. Era necesario encontrarse para vivir y celebrar. Admirable el trabajo de todos (religiosos/as, parroquias, movimientos, scouts, juniors…) Muchos aún recuerdan con nostalgia aquellas pascuas.

El lugar idóneo: La Font Rotja, tanto por su significancia religiosa como por su entorno natural.

Una invitación abierta a todos. La respuesta fue sorprendente. Centenares de jóvenes. Semana Santa seria y no otra cosa. Vivir, celebrar y compartir cada momento, cada día de estos días santos (jueves santo, viernes santo, sábado santo, vigilia pascual, pascua).

Pascua de iglesia, y no de un grupo o grupos. Después de celebrar la Vigilia pascual, emprender el camino de bajada a Alcoy y celebrar con la comunidad creyente,. de la que todos formaban parte, la Pascua Cristiana (misa de xiulitets, encuentro, almuerzo festivo, la gloria…).

Era una verdadera pastoral del encuentro, de vivir y celebrar juntos. Y luego cada uno a su parroquia, grupo, congregación. Fue la primera pascua juvenil de España.

En todo esto, en su preparación, trabajo, estructura, trabajo con tesón D. Antonio, junto con sacerdotes, religiosos y jóvenes.

Creo que con estas notas queda reflejado el ser y que hacer de D. Antonio en Alcoi. El D. Antonio de hace más de 40 años. Hoy con un bagaje distinto después del largo recorrido de su servicio a la Iglesia.

Podría concluir con el título del escrito, “confluencia”. Hace décadas confluyeron, unos curas jóvenes, en un lugar concreto, en el servicio a la Iglesia. Hoy de nuevo, pero con más años, en esta parcela de la viña del Señor, la diócesis de Valencia. D. Antonio con un bagaje más amplio, al servicio de la Iglesia. Antaño jóvenes, agua fresca y cantarina. Hoy como un remanso de agua, más profunda, pero con la misma dedicación y entrega al pueblo de Dios.