Los Caballeros Jurados de San Vicente Ferrer fueron decisivos en la vuelta a Valencia del brazo de San Vicente Mártir José F. Ballester-Olmos. Lloctinent General del M.I.V.M. y L. Capítulo de Caballeros Jurados de San Vicente Ferrer

El brazo de San Vicente Mártir, portado por el Caballero Jurado D. Sebastiá Iglesias, es subido al buque de la Armada Española "Sarmiento de Gamboa" en el Puerto de Sagunto para ser trasladado a Valencia. 17 de octubre de 1970

En 1966 el erudito italiano Dr. Pietro Zampieri llegó a Valencia desde Vigonovo (Italia) para ofrecer al Cabildo Metropolitano y al Arzobispo Mons. Olaechea la reliquia del brazo izquierdo de San Vicente Mártir que tenía en su poder y deseaba regalar a Valencia. No obstante, al cumplir los 75 años de edad, D. Marcelino Olaechea había presentado su renuncia, aceptada por el papa Pablo VI el 19 de noviembre de 1966. En esas circunstancias de Sede vacante, y dada la poca documentación aportada por el donante, el asunto quedó sin solución inmediata.

Posteriormente, el Dr. Zampieri insistió en su ofrecimiento, esta vez ante el Vicario Capitular D. Rafael González Moralejo, sin que se lograra una aceptación por parte del Palacio Arzobispal, dado que no se disponía de  las acreditaciones técnicas suficientes como para dar total fiabilidad a una reliquia que Valencia desconocía hasta ese momento y, consiguientemente, para hacer un reconocimiento canónico de su existencia, asunto de evidente trascendencia y honda responsabilidad para la Iglesia valentina del momento.

En aquella ocasión el Dr. Zampieri no quiso volver a Italia sin consolidar su oferta y se dirigió al Ayuntamiento, donde fue recibido por el Alcalde Rincón de Arellano y Juan Bautista Martí Belda, Lloctinent General de este Capítulo, y persona en la que se aunaban fervores religiosos y vicentinos con las facultades y funciones del cargo de Concejal de Ferias y Fiestas.

Martí Belda, con gran intuición se percató de la importancia del ofrecimiento que Zampieri estaba haciendo a la Ciudad, escuchó las explicaciones del  generoso donante, percibió el rigor de sus informes y columbró una significativa consistencia en ellos; no obstante, pidió a don Pietro que fundamentara documental y técnicamente la autenticidad de la reliquia, criterio que compartió con el sacerdote don Vicente Castell Maiques, a quien el Arzobispado delegó para el seguimiento del asunto.

Tras dos años de investigaciones y estudios en cargados por el Dr. Zampieri en Italia, la documentación histórica oficial y científica (informes del Arcipreste de Padua Mario Zannoni, el estudio radiológico de los Dres. Scarpis y Corrin de la Facultad de Medicina de la Universidad de Padua  y el estudio del Dr. Dogo) reunida por el donante a instancias de Martí Belda y D. Vicente Castell, se consideró suficiente por el Arzobispado de Valencia para otorgar a la reliquia su autenticidad canónica e histórica, y para que fuera aceptada la ofrenda por Palacio, Cabildo y Ayuntamiento.

El documento de donación  y aceptación fue firmado el 22 de enero de 1970 y desde ese momento hasta que la reliquia llegara a Valencia fue custodio de ella el Párroco Arcipreste Zannoni, en la Sagrada Familia de Padua.

El día 6 de abril de aquel mismo año ingresaban en el Capitulo de Caballeros Jurados de San Vicente Ferrer el Dr. Pietro Zampieri y el arcipreste P. Mario Zannoni; dos años después sería investido como H. Caballero Jurado el Dr. Dogo. Mientras tanto y en los meses que siguieron el Lloctinent General Martí Belda y varios Honorables Caballeros Jurados (Ramón Sebastiá, Luís Gascó, José Ferrer, Diego Ballester, Salvador Cerveró, José Crespo y José Mª Boluda, entre otros) participaron decisivamente en comisiones con el canónigo D. Vicente Castell, incorporado también al Capítulo, y prepararon el viaje a Italia y los actos de recepción de la reliquia en Valencia.

En octubre de aquel mismo año un buque llevaba hasta Padua al Lloctinent General y a los HH. Caballeros Jurados Vicente Castell –que también ostentaba la delegación episcopal-, Luis Sanchis, Vicente Marín y otros. La peregrinación marítima integrada por esta fervorosa comisión y algunas autoridades llegó a Padua, donde fue recibida por el Dr. Zampieri y se realizó el acto de entrega del brazo del santo Mártir, que llegó a Barcelona custodiada por los Caballeros Jurados y el resto de la delegación valenciana el día 15 de octubre. Desde Barcelona hasta el Puerto de Sagunto la reliquia viajó portada por el canónigo y Caballero capitular Vicente Castell en el coche del Hble. Caballero Jurado Ramón Sebastiá, pero al llegar al puerto saguntino fue criterio del Dr. Castell y del Sr. Sebastiá que en beneficio de la seguridad de la reliquia era más conveniente llevarla a Valencia, donde pasó la noche celosamente guardada y vigilada en el domicilio de don Ramón Sebastiá. A la mañana siguiente, día 17 de octubre, ambos HH. Caballeros, acompañados por el también miembro del Capítulo General Luis Gascó, se trasladaron al Puerto de Sagunto, donde Ramón Sebastiá subió la reliquia a la fragata española “Sarmiento de Gamboa” y fue colocada en una cámara del buque, donde fue custodiada y venerada por el Lloctinent General Martí Belda, los HH. Caballeros Jurados, autoridades presentes y toda la dotación del buque, que antes de zarpar desfiló ante la urna que contenía el brazo de San Vicente.

Tras la apoteósica llegada al puerto de Valencia y el subsiguiente traslado a la catedral tuvieron lugar una serie de actos organizados por la comisión antes citada, integrada por varios HH. Caballeros Jurados. Adicionalmente, el Capítulo propició la celebración de una conferencia en el Aula Magna de la Facultad de Medicina, pronunciada por el Prof. Dogo, autor del principal de los informes científicos que acreditaban la autenticidad de la reliquia.

Estos son los hechos, y de ellos se desprende que sin la intervención del Lloctinent General Martí Belda y el Capítulo de Caballeros Jurados, la reliquia no hubiese regresado a Valencia. Varios H. Caballeros de los que los protagonizaron –nos dejaron el Lloctinent General Martí Belda, el General Gascó, Diego Ballester, Salvador Cerveró, y otros Caballeros ejemplares- continúan dando testimonio de acción y de fervor en el seno de este Muy Ilustre, Virtuoso, Magnífico y Leal Capítulo de Caballeros Jurados de San Vicente Ferrer.