Papa Francisco: Dios, “en lugar de reprochar, hace fiesta” cuando uno se confiesa Francisco preside las ‘24 horas del Señor’ celebradas en todo el mundo
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Durante la celebración de las ‘24 horas en el Señor’, el papa Francisco se confesó antes de comenzar él a adminitrar a los fieles el sacramento de la Penitencia.

AGENCIAS | 3-04-2014
El Papa presidió una solemne liturgia penitencial en la basílica de San Pedro el pasado 28 de marzo, como parte de la iniciativa lanzada por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización ‘24 horas para el Señor’, que fue seguida simultáneamente en diócesis y parroquias de todo el mundo.

Francisco alentó a los presentes a manifestar a todos “la alegría de recibir el perdón del Padre y de volver a encontrar la amistad plena con Él”. “Díganles que nuestro Padre nos espera, nuestro Padre nos perdona, y es más: ¡Hace fiesta! Si tú vienes con toda tu vida, con tantos pecados, Él en lugar de reprocharte, hace fiesta”, añadió.

Antes de la celebración de las ‘24 horas con el Señor’, el Obispo de Roma había explicado que convocaba la jornada “como fiesta del Perdón, el perdón que el Señor nos da debe ser celebrado, como el padre de la parábola que celebró el regreso del hijo pródigo y perdonó todos sus pecados”.
¿no?”.

La anécdota de la jornada clebrada en Roma se produjo cuando, según lo previsto, el papa Francisco se dirigió a los confesionarios para administrar el sacramento de la Reconciliación a los penitentes que se acercaran. Pero la sorpresa se generó cuando él Pontífice esquivó el confesionario que tenía asignado y se dirigió al sacerdote más cercano, ante quien se arrodilló para confesarse.

La imagen fue captada por las cámaras presentes en la basílica de San Pedro en ese momento y ha dado la vuelta al mundo por su singularidad. Es suficientemente conocido (al menos por los cristianos) que , cmo es lógico, los papas se confiesan habitualmente, pero hasta ahora no se había difundido una fotografía de alguno de ellos, en este caso Francisco, recibiendo ese sacramento.

Dada la absolución, el Santo Padre se dirigió a otro confesionario, pera esta vez ya no como penitente, sino como confesor.