“Cumplo 100 años y, mientras resista, sigo en Cáritas” Clotilde Veniel, de Bicorp, la voluntaria más longeva, entrevistada en la COPE

Clotilde en la iglesia de Bicorp.

Clotilde Veniel, decana de los voluntarios de Cáritas de la archidiócesis de Valencia, y a cuya historia PARAULA dedicaba sus páginas 10 y 11 del número 1.173, ha sido entrevistada por César Lumbreras en los micrófonos de la COPE a través de ‘La Atalaya’. Si quiere escuchar su buen humor, sus chistes y su optimismo vital puede hacerlo aquí.

Clotilde habla para los micrófonos de La Atalaya de la COPE

A continuación reproducimos el texto aparecido en el número 1173 de PARAULA:

Eva Alcayde | 26-01-2012
Es valenciana jovial, risueña, activa, voluntaria en Cáritas y… ¡centenaria!. Sí, Clotilde Veniel está a punto de cumplir 100 años. Será el 18 del próximo mes de mayo, pero eso a ella no le preocupa.

Cuando se le pregunta por el se­creto de su longevidad, Clotilde entre risas señala que no existe truco. Ella lo atribuye al trabajo duro: “he trabajado muchísimo, casi desde que aprendí a andar”, bromea.

Clotilde nació Bicorp, un pueblo valenciano, tranquilo y acogedor, de la Canal de Navarrés. Fue la mediana de siete hermanos, “seis chicas y el pequeño, aunque mi padre siempre me tomó como a un chico”, señala Clotilde que nos cuenta que “salía a pastorear con el ganado de su padre, tenía que irme con él a la matanza de los cerdos y en casa, si mi padre no estaba y había que matar a algún animal, siempre me tocaba a mí”, recuerda.

Además de ser pastora, Clotilde comenzó muy pronto a trabajar en la carnicería, “de las de antes” que tenían sus padres en el pueblo. Tambié fue en innumerables ocasiones a la vendimia en Francia, y “de jovencita” sirvió con sus hermanas a la casa de “una familia muy católica en Barcelona”.

“Luego me casé con un labrador y también he trabajado mucho en el campo, recogiendo la acituna y la al­­garroba”, comenta orgullosa. Clotilde actualmente es viuda y tiene una hija que vive en Villanueva de Castellón y un hijo que vive también en Bicorp. Sus cinco nietos ya son mayores y feliz cuenta que “tiene cinco bieznietos, que son una preciosidad”. “Cinco días antes de que cumpla los 100 años una de ellas tomará la Primera Comunión, si llego iré”, comenta como si tal cosa.

Aunque Clotilde lo atribuye al trabajo de toda la vida, lo de la longevidad debe ser cosa de familia porque según nos cuenta “mi madrina llegó a los 103 años y una prima hermana a los 102, mi hermana mayor murió cuando le faltaban dos días para cumplir los 100”.

Una memoria envidiable
De salud Clotilde anda bastante bien. “Me muevo, me hago toda la faena y la cabeza la tengo buena, qué más quiero”, dice ente grandes risas sonoras.

Le fallan un poco las manos, “ya no puedo hacer el ganchillo como antes”, pero lo que no le falla es la memoria. Clotilde se acuerda de las fechas, los años, las historias de su infancia y juventud y también de las personas de aquella época.

“La maestra de la escuela se llamaba Carmen Segura, aún le rezo por las noches -matiza- Me quería mucho, aunque yo iba poco al colegio porque me iba de pastora. Entonces, no había perras y las seis hermanas estudiábamos con un sólo libro, pero oye que era como una enciclopedia y tenía de todo, hasta aritmética y geo­grafía”.
Clotilde resalta con orgullo que ella era la más alegre de todas sus hermanas y también “la más revoltosa”, reconoce. “Me escapaba de casa para ir al baile, luego me tocaba un castigo, pero me daba lo mismo, ya tenía 18 años. Eran otros tiempos”, recuerda. Cuando echa la vista atrás se da cuenta de cómo han cambiado las cosas. “Uy si ha cambiado el pueblo. Antes había mucha gente, pero ahora la juventud estudia y se marchan”.

Lo que no ha cambiado mucho es la vitalidad y la alegría de Clotilde, que con sus casi 100 años a cuestas todavía va a visitar a los enfermos. “Ayer mismo fui a ver a una inválida y a otra mujer que se cayó”. “Tengo un carácter alegre -reconoce- y les hago compañía. Todos quieren que vaya a verles. A veces les cuento chistes o les recito alguna posesía, para divertirles más que nada. También hablamos de cosas alegres del pasado, como cuando íbamos de paseo con los novios”, dice Clotilde entre risas. Y ya más seria añade que “es mejor que hablar de los dolores”.

Ahora que ya tiene tiempo Clotilde se siente como “una señorita” y además su hija le ha puesto “una chica para que me ayude y me haga compañía, porque ella tiene que cuidar ahora de su nieto que es un bebé”.

Aunque tiene ayuda, la centenaria no para. Se apaña sola en la casa, va a visitar a los enfermos, colabora en la Cáritas parroquial todo que puede, por las tardes va a misa que le “encanta” y enseña a la gente una de sus grandes pasiones, la labor.
“La televisión no me gusta mucho, lo que más me entretiene es la labor, coser y hacer media, punto y ganchillo. He hecho mucha labor durante toda la vida, no me daba cuenta y se me hacían las dos de la madrugada haciendo media. Ahora la gente viene a casa a que le enseñe algún punto”, explica Clotilde que ahora lleva entre manos unos peucos.

Voluntaria en todo
Clotilde es la voluntaria más longeva de Cáritas. Hace poco pensó en dejarselo, pero al final decidió continuar “miestras resista el cuerpo”. Y es que ella es una de las fundadoras de la Cártas parroquial de Bicorp. “Era 1989 y el cura, que era Pascual Ripoll, nos animó a formar la Cáritas. No teníamos ni un perra ni media y otra chica y yo íbamos pidiendo por el pueblo. Luego fuimos unas veinte, pero ahora muchas ya se han muerto”, señala apenada Clotilde.

Ahora dos veces al año se recoge ropa usada y se hace la ‘campaña del kilo’ Se dona todo a distintas instituciones como la Casa Cuna o el Cottolengo. Este año irá para el Casal de la Pau, explica el párroco de Bicorp, Juan Vila y añade que Clotilde participa en todo, incluso haciendo buñuelos y otras dulces para recaudar fondos en la Feria Mediaval que todos los años se celebra en el pueblo.

De ella dice que es “una mu­jer con un ímpetu impresionante y una vitalidad extraordinaria. Solo un detalle: Los jubilados hacen todos los años una comida y este año, la primera que salió a bailar fue Clotilde, que sacó a su vecina a la pista”, comenta el párroco casi con asombro.

Clotilde acude a todas reuniones de la Cáritas parroquial, “tiene mucha iniciativa y es muy animosa”, señala el sacerdote, que reconoce que es una vecina muy cercana y muy querida en el pueblo. Para celebrar el centenario tiene pensado celebrar una misa de acción de gracias y seguro que alguna sorpresa más le tienen reservada a Clotilde.