“Siempre he sido un cura feliz aunque la felicidad no está exenta de momentos de cruz” Entrevista a Arturo Ros, nuevo obispo auxiliar de Valencia

L.A./B.N. 29-06-2016

Arturo Ros, en el palacio episcopal. A.SAIZ

Arturo Ros, en el palacio episcopal. A.SAIZ

Todavía con las palabras de felicitación resonando en el Palacio Arzobispal, el  obispo auxiliar electo de Valencia,  monseñor Arturo Ros, recibe a PARAULA. Minutos antes conversa con el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, “un gran amigo y de quien he aprendido mucho”. Unas breves palabras de ánimo y el Cardenal vuelve a sus quehaceres diarios dejando que el nuevo prelado atienda a los medios. Don Antonio “sabe mis sentimientos -explica-, mi respeto y admiración pero sobre todo, conoce mis pobrezas y le agradezco que siempre se haya fiado de mi, que me haya mostrado tanta confianza y cercanía. También le agradezco que crea conveniente que con humildad y pobreza yo pueda ayudarle en el gobierno de la diócesis y me alegra saber que estaré a su lado, que aprenderé mucho y que siempre me sentiré seguro”.

Al patio interior del Arzobispado todavía se acercan los más rezagados con palabras de júbilo que este sacerdote, nacido en Vinalesa, recibe con agrado y cierto punto de timidez. “Tengo una gran gratitud a Dios y la firme convicción de desear cumplir fielmente su voluntad y por ello acepté este cargo”, asegura.

En sus primeras declaraciones tras hacerse público su nombramiento por el Cardenal, el nuevo prelado asegura que “deseo cumplir fielmente la voluntad del Dios que tantas veces en mi vida se ha empeñado en hacérmela ver y mi respuesta a veces ha sido pobre y hasta inútil ante tanto gozo y alegría que el Señor me ha dado”.

“Es un sentimiento profundo de emoción y de gratitud -puntualiza-.  Vivo la vida sacerdotal con mucha intensidad y siempre pensé que iba a ser así hasta el final de mis días pero con gratitud porque la Iglesia se fíe de mi y yo tengo que responder fielmente a lo que la Iglesia me pide”.

Además, afirma que “siempre he sido un privilegiado por muchas cosas, especialmente por mis raíces y mi familia, ahora que se dicen tantas cosas de ella”. “Mi existencia cristiana y sacerdotal hubiese sido imposible sin el testimonio de mis abuelos ya que una de las cosas para mi más hermosas de mi currículum es que soy nieto de un beato mártir y esto es un privilegio y una exigencia ”, añade.

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