“Todos los carismas que estamos aquí, lejos de separarnos, son un signo que nos une” Martin Gelabert, en la misa presidida por el Cardenal en la Seo, completamente llena

REDACCIÓN | 05-02-2016

El Cardenal presidió la misa en la Seo, completamente llena. S. MARTOS

El Cardenal presidió la misa en la Seo, completamente llena. S. MARTOS

El dominico Martín Gelabert, recién nombrado vicario episcopal para la Vida Consagrada, ‘debutó’ el pasado martes 2, precisamente en la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, al día siguiente de su toma de posesión, cuando se dirigió al término de la misa que presidió el cardenal en la Seo, completamente llena, a todos los consagrados y consagradas que participaban: “el Año de la Vida Consagrada acaba pero no así la vida consagrada que sigue viva, pujante y esperanzada”. Asimismo, aseguró que “todos los carismas que estamos aquí presente lejos de separarnos son un signo que nos une”.

Era el final de una eucaristía en la que el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, además de agradecer a Gelabert su dedicación y aceptación de la nueva responsabilidad y también la labor desarrollada por el claretiano José María Ciller en los últimos 31 años al frente de la vicaría, alentó a los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica de la archidiócesis, a ser “fieles a Cristo hasta la muerte”, y a no dejar “ninguna duda ni ambigüedad sobre el sentido y la identidad de vuestra consagración”. (Ver págs 12 y 13).
La misa en la catedral, que incluyó la bendición y procesión de las candelas, comenzó tras una peregrinación que realizaron representantes de institutos de vida consagrada y de las sociedades de vida apostólica de la archidiócesis de Valencia, desde la parroquia de San Esteban hacia la Seo, donde fueron recibidos por don Antonio.

La eucaristía fue concelebrada por el obispo emérito de Mondoñedo Ferrol, monseñor José Gea, y por cerca de una treintena de sacerdotes.
La archidiócesis de Valencia cuenta actualmente con más de 400 comunidades de vida consagrada y cerca de 5.000 consagrados, pertenecientes a un total de 150 institutos de vida consagrada, además de miembros de institutos seculares y de sociedades de vida apostólica.
Todos ellos renovaron sus compromisos religiosos y apostólicos el pasado martes día 2 en el transcurso de diversas misas coincidiendo con la Jornada Mundial por la Vida Consagrada.

En la ceremonia se clausuró el Año de la Vida Consagrada, que convocó el papa Francisco en 2015 dentro del V Centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús (Ávila, 1515- Alba de Tormes, 1582), fundadora de los Carmelitas descalzos y Carmelitas descalzas.

Lea el artículo ‘El año de la vida consagrada acaba. La vida consagrada sigue’ de Martín Gelabert. vicario episcopal para la vida consagrada, así como la carta del cardenal Cañizares a las personas de vida consagrada, en la edición impresa de PARAULA