Un documental narra el gran cambio en la vida de ocho monjes ‘La isla de los monjes’ se estrena el viernes 8 en los ABC Park

CARLOS ALBIACH | 29-11-2017
El 8 de diciembre llega a las salas de cine la película documental ‘La isla de los monjes’. El filme, que se podrá verse en España de la mano de Bosco Films, se traslada al monasterio de Sion, en Países Bajos, donde desde hace siglos viven monjes cistercienses. En este contexto cuenta como ocho monjes, que viven en un edificio que tiene espacio para 120, piensan en hacer en un cambio. Un cambio que pasa por mudarse, comenzar de nuevo en otro lugar y, con suerte, atraer a nuevos hombres para unirse a su comunidad. De este modo nació la idea de regresar a la isla en el norte de Holanda que lleva su nombre: Schiermonnikoog, que significa Isla de los Monjes Grises.

Sin embargo, a través del documental se quiere mostrar que el cambio no es cosa sencilla. Estos hombres de oración se tienen que enfrentar a disturbios internos y externos, dudas y temores y a todo un mundo fuera de la clausura que desconocen, como ir al supermercado o a comprar un billete de autobús. Para poder recuperar el sentido deben responder a las preguntas que dieron origen a su historia y vocación: ¿Qué hace que alguien decida ser monje? ¿por qué estás tu aquí?

El documental está dirigido por la cineasta francesa Anna Christine Girardot, que reubicada en Holanda fundó la productora Nachtzon Media con la que han hecho numerosos trabajos para la televisión pública holandesa. Para la directora con ‘La Isla de los Monjes’ se quiere comunicar “un mensaje de esperanza”. “No temas, aunque tengas la impresión que la causa está perdida, no tengas miedo. La historia de estos monjes es una prueba de que es posible”.

La isla de los monjes es la primera película de Bosco Films, una empresa puesta en marcha por Lucía González-Barandiaran, vinculada a la ciudad de Valencia y que ha trabajado durante diez años en la promoción y difusión de películas con valores cristianos. Como destaca ella, el mensaje más importante de la película es “¡suelta amarras y fíate!, puesto que cuando lo hagas te darás cuenta de que los planes de Dios son todavía mejores que los tuyos”. En este sentido, ‘La isla de los monjes’ “nos recuerda dónde está lo esencial, y lo hace no desde la ficción sino desde la más práctica realidad. Dios está contigo, déjale entrar en tu vida…y saldrás ganando”.
– ¿Cómo surge la idea de crear Bosco Films?
– El cine tiene un enorme poder: el de transformar a las personas. Eso lo he visto en ‘Bella’ de Eduardo Verástegui, la primera película que promocioné. También con ‘La última cima’, tras la que nos llegaron correos de personas que habían decidido ser sacerdotes gracias a ella. Desde Bosco Films queremos dar voz a esas historias inspiradoras que de otro modo nunca llegaríamos a conocer.Historias que cumplan el requisito de las tres E: Educar, Elevar y Entretener. Aspiramos a estrenar y promocionar películas que permanezcan en la memoria.
– ¿Es fácil comercializar estas películas con valores cristianos?
– Es verdad que estrenar cine lleno de efectos especiales o de caras conocidas nos podría resultar más rentable a priori. Pero el nuestro trae por detrás el más grande de los mensajes y las más grandes historias anónimas. 2000 años nos avalan. Tenemos la mayor de las historias por contar, sólo falta saber cómo.
Además desde hace unos años creo que hay interés por estas películas y ha vuelto a despertar el fenómeno por las historias con un trasfondo trascendente. Creo sinceramente que el público no es consciente del poder que tiene: si consumes violencia, se producirá cada vez más cine violento. Si por el contrario vas a ver cine con valores, estás aportando sin darte cuenta, granitos de arena para cambiar el rumbo y las tendencias de la sociedad. Por este motivo la piratería nos hace tanto daño. ¡De nada sirve quejarse! Tenemos que apoyarnos transmitir los valores cristianos. Somos un pequeño ejército y cada uno de nosotros somos un soldado.
– ¿Qué aportan además de entretener?
– Aportan verdad donde solo hay prisas y falta de tiempo. Necesitamos parar y volver a recuperar la razón de las cosas y la motivación real de nuestras vidas.