Un sueño cumplido tras 60 años El Cardenal consagra el nuevo templo de la parroquia Nuestra Señora del Rosario, de Massamagrell, hasta ahora ubicada en una antigua escuela en situación muy precaria

L.A. | 17-11-2017

Instantánea de la misa de consagración del nuevo templo Nuestra Señora del Rosario, de Massamagrell. (FOTO: ALBERTO SÁIZ)

Por fin, después de muchos esfuerzos y con apoyo final de la diócesis, en Massamagrell, su barriada de la Magdalena con sus 4.500 habitantes, ya tiene acabado y consagrado el nuevo templo de Nuestra Señora del Rosario, tras 60 años ubicada la parroquia en una antigua escuela muy precaria.
Se trata de “una reivindicación de muchos años de los religiosos capuchinos, que impulsaron desde los orígenes la educación de los niños del barrio”, de los feligreses de la barriada y de los vecinos, “un proyecto en el que siempre ha habido muchas ilusiones y muchos esfuerzos puestos”, según el párroco, Blas Sales.

El templo con sus 360 metros cuadrados de superficie, es todo un torrente de luz natural en su interior, de planta rectangular, una sola altura de ocho metros, nave central, coro en la parte trasera y un campanario. Todo muy abierto, diáfano y, sobre todo, acogedor. Además, “está muy bien integrado con el conjunto del resto de edificaciones de la zona con alturas de dos o tres plantas”, como resalta Sales.

EL cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, consagraba este pasado domingo la nueva iglesia, 16 meses después de haber dado inicio a las obras de construcción con la bendición de su primera piedra el 3 de julio de 2016. En aquel momento ya dijo el Arzobispo que “ahora se cumple un sueño, una aspiración y una gran esperanza” y anunció que el nuevo templo permitirá ver “lo que es la Iglesia, que acoge a todos y no excluye a nadie y que muestra sobre todo su predilección por los más pobres”.

El pasado domingo, cientos de vecinos de Massamagrell, con su alcalde, José Galarza, al frente llenaron este luminoso templo para la consagración por el Arzobispo. También estuvieron las falleras mayor e infantil de la falla del barrio, la Inmaculada, y religiosos capuchinos, representando a esta orden que tanto ha tenido que ver con la historia de esta parroquia.

Con el Cardenal concelebraron el vicario general, Vicente Fontestad; el titular de la parroquia, Blas Sales; y una veintena de sacerdotes.

Los ritos de consagración, hermosísimos, llenos de simbolismo, fueron seguidos en expectante silencio por toda la feligresía. Todo como en el Bautismo, como un cristiano que nace: se asperja con agua el templo; y se le unge el altar y también las paredes con el crisma consagrado el Jueves Santo, como en el Bautismo, la señal de un templo que se incorpora a la Iglesia y su vida de fe.

El nuevo templo, dijo el Cardenal en su homilía “es la casa de la familia de los hijos de Dios, abierta a todos, referente de la acción de la Iglesia al servicio de todos, de la predicación, de la santificación de todos, por medio de los sacramentos, y del servicio a la caridad”.

Ahora, empieza la vida diaria en la parroquia Nuestra Señora del Rosario que junto a la de San Juan Apóstol y Evangelista son las dos iglesias de esta localidad de L´Horta.

“Será un revulsivo para la barriada, para poder celebrar los Sacramentos, para poder impartir la catequesis, y para que haya una presencia viva de la Iglesia, ante la falta hasta ahora de un espacio digno y de locales parroquiales”, señala el párroco.

De hecho, el templo fue consagrado en el Día de la Iglesia Diocesana, en el que todas las parroquias dedicaron sus colectas a las necesidades de la diócesis, entre ellas, la construcción de nuevos templos.