La iglesia de San Roque, en Oliva, no daba más de sí. Cientos de fieles abarrotaron el templo el pasado domingo para seguir el acto de clausura de la fase diocesana del proceso de beatificación de Fray Humilde Soria (Oliva, 1844-Benissa, 1905), padre de diez hijos, que, tras enviudar, ingresó como religioso en la orden franciscana.
Fue sin duda un acto muy solemne. En el presbiterio se encontraba el Tribunal, una representación de los Franciscanos y el Cardenal de Valencia, que presidió el acto. Junto a ellos podía verse toda la documentación de la fase diocesana.
Además de numeroso vecinos de Oliva, asistió el Ayuntamiento en pleno, así como la Alcaldesa y numerosos vecinos de Benissa, localidad donde falleció fray Humilde, encabezados por su párroco, don Domingo Sabater.
También asistieron al acto muchos sacerdotes de Oliva, de la comarca y religiosos franciscanos, orden a la que perteneció fray Humilde.
En el acto jurídico de clausura se nombró a la persona que portará a Roma las actas y documentación de la fase diocesana de beatificación del religioso. Se trata del franciscano Joan Jordi Escrivá, quien además es vicario parroquial de Benissa.
A continuación se leyó el acta de la clausura, se firmó por el Cardenal y por los miembros del Tribunal, y se colocó toda la documentación de la causa de canonización en cajas para ser remitida a la Santa Sede, donde continuará la instrucción. Las 12 cajas conteniendo toda la documentación sobre la fase diocesana fueron lacradas y entregadas al portador.
A lo largo de dos años, un tribunal designado por el cardenal arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, ha instruido el proceso en la diócesis de Valencia, apoyado por una comisión de peritos historiadores, que ha recogido toda la documentación y testimonios existentes sobre fray Humilde.
Don Vicente Espasa, párroco de San Roque, no duda en destacar que “el pueblo siguió muy emocionado el acto. Fray Humilde es muy querido porque vivió aquí mismo, en el barrio del Rabal. Aquí llevó una vida ejemplar como padre de familia y muy caritativa. Por eso la gente tiene un recuerdo muy bonito de él. Además, el hecho de que haya venido el Cardenal para presidir el acto ha hecho sentir a la gente que su Fray Humilde es importante. Están todos muy satisfechos, alegres y agradecidos”.
Clamor popular
La apertura del proceso de canonización fue impulsada por los propios vecinos de Oliva, su localidad natal, y de Benissa, donde murió y está enterrado, así como de otras poblaciones cercanas, donde fray Humilde goza de fama de santidad e incluso tiene dedicadas calles y monumentos. En el momento de su muerte, el fraile ya tenía fama de santidad, no sólo entre los franciscanos, sino sobre todo entre los vecinos de Benissa y Oliva, que recordaban sus constantes obras de caridad, le atribuían hechos prodigiosos e incluso le llamaban ‘el fraile santo’ o ‘el fraile que hace milagros’.
En 2005, con motivo del primer centenario de su muerte, el clamor de la devoción popular propició que se reanudaran los trámites para la apertura oficial de su causa de canonización, hecho que tuvo lugar el 14 de octubre de 2006. |