Si emocionante fue para los centenares de jóvenes esperar a las puertas de la Basílica de la Virgen para acompañar portando en andas la imagen de la Mare de Déu hasta el cercano templo de Santa Catalina para celebrar la vigilia de la Inmaculada, el pasado lunes por la noche, no menos emocionante fue la referida vigilia donde el Arzobispo de Valencia pidió a todos los presentes que se consagraran a la Virgen, leyendo al efecto una oración que se les entregó a las puertas del templo.
Don Carlos Osoro invitó a que estamparan su firma en esta oración, donde también se reproduce la firma del prelado. El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, presidió la solemne vigilia de la Inmaculada en la iglesia de Santa Catalina de Valencia, con la participación de centenares de jóvenes procedentes de parroquias, colegios y movimientos juveniles de la diócesis.
La imagen peregrina de la Virgen de los Desamparados salió media hora antes de la Basílica de la Virgen, desde donde inició un recorrido procesional para dirigirse hacia el templo de Santa Catalina, en donde permaneció durante toda la ceremonia.
Durante el recorrido la imagen de la Virgen estuvo acompañada por los cantos de jóvenes y fieles, junto al arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, el prefecto de Congregación para la Educación Católica, el cardenal Zenón Grocholewski, los obispos auxiliares de Valencia, monseñor Esteban Escudero, y monseñor Enrique Benavent, así como de miembros de la Hermandad de Seguidores de la Virgen.
La vigilia de este año llevaba por lema ‘Contigo puedo’, haciendo referencia a la “imposibilidad de hacer lo que Dios nos pide con nuestras fuerzas y la posibilidad de hacer lo que Dios nos pide con sus fuerzas”, según han indicado fuentes de la comisión diocesana de Infancia y Juventud, que organizó el encuentro.
El cardenal Grocholewski dirigió unas palabras al final de la vigilia contando su experiencia en la Polonia comunista donde aseguraban que la Iglesia Católica sólo podría durar unos quince años más. “La Iglesia cree firmemente en los jóvenes y vemos que todas aquellas instituciones que están contra la Iglesia y que dicen que no hay jóvenes van desapareciendo, mientras que la Iglesia sigue”.
Los jóvenes interrumpieron en diversas ocasiones al Cardenal con aplausos y muestras de simpatía. El cardenal Grocholewski se dirigió a los presentes en italiano que era traducido al castellano por uno de sus colaboradores.
Tras la vigilia, los jóvenes y mayores pudieron combatir el frío reinante con una taza de chocolate en la Plaza de la Virgen.
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