Ir al cine es una de las actividades programadas para muchas familias en el tiempo de las vacaciones escolares de la Navidad.
Encontrar una película adecuada que agrade a los papás, al hijo adolescente y a los niños pequeños, es a veces algo difícil. Y aún más, que a la vez que no degrade el buen gusto, sea formativa y contenga un sano discurso moral.
Por suerte, estas Navidades tenemos en cartelera algunas películas recomendables, a las que pueden acudir con garantías toda la familia en una de esas tardes del tiempo navideño.
Daré, entonces noticia de algunas de ellas para su elección.
En primer lugar, hay tres cintas de animación que pueden satisfacer al publico familar: ‘Donde viven los monstruos’ (EE.UU., 2009) de Spike Jonze, es quizá la película estrella de estos días. A los adultos les deslumbrará por la magnífica labor de animación con que se desarrolla, y además, por la seriedad de planteamiento de sus personajes, dada la profundidad psicológica de ellos. Tal vez se deba a la calidad literaria del relato -de gran popularidad en EEUU, escrito por Maurice Sendak en 1963-, donde Max, un niño de doce años, cuya vida alterna entre el ensueño y la cruel realidad. Sus peripecias en la vida le conducirán a un país que le acogerá y donde allí viven unos monstruos más bien bondadosos. La metáfora del viaje que realiza Max y la fantasía donde se refugia son el gozne donde descansa el discurso moral del filme.
La otra película, ya estrenada hace dos semanas es la enésima versión de ‘Cuento de Navidad’ (EE.UU., 2008) el famosísimo relato de Carlos Dickens, está vez dirigido por Robert Zemeckis a quien debemos el clásico juvenil de ‘Regreso al futuro’. El avaro y desagradable Mr. Scrooge, un hombre sin corazón y el espíritu de la Navidad circulan por esta cinta que mezcla muy perfectamente animación y personajes reales. Una advertencia: en algunos momentos la película se hace demasiado siniestra, demasiado fúnebre.
Nuestra tercera película para Navidades es la producción de animación más ambiciosa que se ha realizado en nuestro país. Se titula ‘Planeta 51’ y está escrita por el mismo guionista de la ingeniosa Shrek. Narra la aventura de un astronauta de la NASA que va a parar con su nave a un planeta de extraterrestres que viven como si estuvieran en Estados Unidos en los años 50 (tiempo de los tupés, rock and roll y autocines). Además de una perfecta realización la película está trufada de buen humor, ocurrencias y chistes que halagarán a los adultos y no les hará removerse de impaciencia en las butacas.
Junto a éstos hay otros largometrajes para pasar la tarde de invierno, quizá de menos calidad artística pero que por sus disparatados argumentos también hacen las delicias de los niños (también el estupor de los espectadores adultos):
‘Lluvia de albóndigas’ (¡el título se las trae y da lo que promete!) cuenta cómo un inventor algo majara consigue que las nubes en vez de agua lluevan alimentos. Los ciudadanos al principio encantados pero después tanta comida precipitada se convierte lógicamente en un engorro. Rodada en 3D, las albóndigas llovidas parecen incrustarse en el patio de butacas.
‘Nico, el reno que quería volar’ es una producción alemana que versa sobre un reno cojito y Papá Noel. Es algo tediosa. ‘Alvin y las ardillas 2’ es continuación de la exitosa primera.
Para principio de año se estrenará ‘Numero 9’, una cinta de fantasía avalada por su productor Tim Burton, que seguramente agradará casi más a los mayores que a los pequeños. Ya veremos. |