Varios miles de familias procedentes de la archidiócesis de Valencia, participaron en el Encuentro de la Familia cristiana celebrado en la plaza de Lima, de Madrid.
La peregrinación valenciana, destacada siempre por multitud de señeras y pancartas en defensa de la familia, estuvo encabezada por el arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, que acompañado por los obispos auxiliares de la diócesis, monseñores Esteban Escudero y Enrique Benavent, concelebraron la misa presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela.
Desde las diez de la mañana, las primeras familias valencianas, procedentes de Xàtiva y Alzira (muchas de ellas la parroquia de Nuestra Señora del Lluch, de Alzira, y de Nuestra Señora del Carmen, de Xàtiva) comenzaron a situarse en las proximidades del gran altar desde el que se celebró la ceremonia.
Poco después se fueron sumando más familias valencianas procedentes de la propia capital del Turia, así como de Gandía, Sagunto y Torrent, en este último caso, muchas de ellas partieron de la parroquia de San Luis Bertrán. Entre las parroquias valencianas que han fletado autobuses para la Fiesta de la Familia 2009 figuran las de Nuestra Señora del Carmen, San Andrés Apóstol, San Jerónimo, San Miguel y San Sebastián, Santo Tomás Apóstol y San Felipe Neri, San José de Calasanz o San Isidoro Obispo.
A la celebración también acudieron representantes del Foro Valenciano de la Familia, así como de la CONCAPA de la Comunitat Valenciana. En el encuentro de Madrid participaron fieles de diferentes movimientos y entidades católicas de la archidiócesis valentina.
Manuel Belda, de Valencia, acudió acompañado de su mujer, Mª Carmen Camps. Salieron el viernes, mientras que su hija Carolina acudió con gente de la parroquia el mismo domingo: “Creo que había menos gente que el año pasado, pero a pesar de todo y del frío que hacía, tan sólo 4 grados, había muchísima gente, y muchas familias con sus niños pequeños. La plaza quizás no era el sitio adecuado para acoger a tantísima gente. Debía haber sido más grande. Había un ambiente muy bueno.
Se mantuvo un gran silencio cuando habló el Papa y durante la celebración de la Eucaristía, para estar todos atendiendo. Y, sin embargo, mientras esperábamos destacaba la mucha alegría y ambiente. La gente cantaba, y los niños y las familias transmitían mucha felicidad”.
Además, Belda destaca que hubo una gran sorpresa, sobre todo para los niños: “Fue una cosa inesperada para los niños que llegaran los Reyes Magos, con camellos de verdad, y tres o cuatro camellos más cargados de juguetes. La emoción de los niños era incontenible, estaban extasiados viendo a los Reyes antes de hora. Los Reyes subieron al altar a ofrecerle a la imagen de la Virgen oro, incienso y mirra, momento en el que todo el mundo aplaudió”.
Por otro lado, el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela defendió durante su homilía los valores cristianos de la familia tradicional, “la familia verdadera” frente a los nuevos modelos de convivencia, al divorcio y al aborto y recalcó que “ese otro lenguaje de los diversos modelos de familia que parece adueñarse, sin réplica alguna, de la mentalidad y de la cultura de nuestro tiempo no responde a la verdad natural”. “El futuro de Europa, su futuro moral, espiritual e, incluso, biológico, pasa por la familia”, proclamó.
A pesar de la gélida mañana madrileña, fueron miles las personas que quisieron manifestar con su presencia su adhesión a los valores de la familia cristiana. Entre ellas y por primera vez había familias llegadas de países europeos como Polonia, Italia, Chequia y Hungría. |