La eucaristía celebrada el pasado domingo 24 de enero en el monasterio de la Visitación de Nuestra Señora, de Godella, de las hermanas Salesas inauguró el “Año Jubilar visitandino”.
Este año de gracia declarado por el Papa Benedicto XVI coincide con el cuatrocientos aniversario de la fundación por San Francisco de Sales y Santa Juana Francisca Fremiot de Chantal de la Comunidad Monástica.
Al inicio de la celebración el capellán del monasterio de la Visitación, don Rafael Saráchaga explicó, a petición de las hermanas el origen de la orden. Destacó la importancia que tuvo su fundación ya que surgió para “acoger a todas aquellas mujeres, solteras o viudas, que desearan por su fe y por Amor a Dios entregarse a la vida monástica, sin importan condición social”.
El carisma de esta orden se basa en “un espíritu de profunda humildad, extrema dulzura con el prójimo, que sólo busca a Dios, que no pone el acento en la austeridad exterior sino interior y una espiritualidad mariana dedicada a honrar a la Santísima Virgen en el misterio de la Visitación”.
Don Carlos Osoro, durante su homilía agradeció a las hermanas Salesas su labor y recalcó la importancia que tienen hoy en día los monasterios porque “dan gloria y alaban a Dios. Además se encargan de recordarnos continuamente a los cristianos que tenemos que ser sal del mundo y luz de la tierra y plantean fuertes y profundos interrogantes al mundo”.
El Arzobispo destacó las tres características de la misión de las hermanas de la Visitación de Nuestra Señora: “Contemplar, Vivir y Anunciar el Amor de nuestro Señor Jesucristo a través del Sagrado Corazón de Jesús”.
Les recordó que el Señor las ha puesto en este mundo para “contemplar al Señor y poner ante él todas las situaciones de los hombres y las mujeres” y las exhortó a vivir con plenitud y experimentar el amor de Dios. “En este año jubilar os pido que viváis vuestro carisma con un amor pleno, para que todos aquellos que visiten vuestros monasterios se contagien del amor de Dios y así podáis anunciar el amor”.
Recalcó en todo momento la importancia del misterio de su vocación como religiosas de vida contemplativa: “Vosotras, hermanas, no estáis ahí por unas ideas o por un proyecto. Estáis ahí solo por Cristo”. Don Carlos recordó a todos los asistentes que los cristianos han de ser sal de la tierra “No tengáis complejo por anunciar a Cristo”.
Tras la eucaristía todos los asistentes pudieron pasar a besar una reliquia de San Francisco de Sales. Al acabar el Arzobispo pasó a saludar a las Hermanas Salesas al locutorio, donde las hermanas ofrecieron a los invitados una merienda.
Godella Hasta el estallido de la Guerra Civil las hermanas de la Visitación estuvieron ubicadas en a ciudad de Valencia. Tras la guerra fueron trasladadas a Godella. Actualmente la superiora del convento es la Madre Matilde.
La Madre Matilde entró como novicia en el año 63. Como ella misma declara “yo era una joven normal y corriente, pero un día sentí un vacío profundo en mi. Sentía que nada me llenaba profundamente y eso me impulsó a buscar algo. El Señor me fue guiando hasta la congregación de la visitación. Yo no las conocía, sólo por carta, pero sentí que era aquí donde tenía que quedarme. Las otras órdenes estaba demasiado cerca de mi pueblo y yo tenía miedo de que vivir tan cerca de mi familia me hiciera perder la vocación a la que me llamaba el Señor”.
La Madre Matilde recuerda cómo al principio su familia no podía entender su vocación “cuando les dije que me iba al monasterio me preguntaron si me faltaba algo, no podían entender que quisiera ser monja”. De hecho, como ella misma relata, su familia no asistió a su profesión “Sin embargo yo me sentía completamente feliz, porque cuando el Señor te llama, te da la fuerza”.
“Hoy en día hay muchas chicas que tienen miedo a la vida consagrada -declara la Madre Matilde – pero yo quiero decirles a todas esas jóvenes que no tengan miedo. Si el Señor las llama les concederá la felicidad más grande que puedan sentir. Yo no cambiaría nada de mi vida”.
Se levantan a las 6:25 Hasta el estallido de la Guerra Civil las hermanas de la Visitación estuvieron ubicadas en a ciudad de Valencia. Tras la guerra fueron trasladadas a Godella. Actualmente residen allí nueve religiosas.
La vida en el convento empieza a las 6:25 de la mañana cuando las hermanas se levantan para la oración. A las 7 empiezan las laudes y la misa hasta las 8:15. A las 12 comen y tras ello tienen media hora de recreo hasta las 13:50 cuando tiene lugar el acto comunitario. Después pasan al coro y se preparan para el oficio de lecturas. A las 17 tiene lugar otro acto comunitario en el que se leen las circulares de la orden y textos espirituales de meditación. A las 18 tiene lugar el rezo del Santo Rosario, vísperas y oración. A las 19:30 cenan y a las 21:30 se retiran a descansar. Año jubilar visitandino Benedicto XVI por el decreto de penitenciaria apostólica concede la indulgencia plenaria a todos los fieles que se confiesen con sincero arrepentimiento, comulguen y oren por las intenciones del Papa.
Visiten devotamente la Iglesia de cualquiera de los Monasterios de la Visitación participando allí en alguna Acción Sagrada y concluyendo con el Padrenuestro, el Credo e invocando a la Santísima Virgen María, a San Francisco de Sales y a Santa Juana Francisca Fremiot de Chantal.
Para ganar el Jubileo hay que visitar el Monasterio de la Visitación una sola vez el día elegido por los fieles de entre los días jubilares: 24 de Enero (Festividad de San Francisco de Sales), 31 de Mayo (Fiesta de la Visitación), 6 de Junio (IV centenario de la Fundación de la orden), 11 de Junio (Sagrado Corazón de Jesús), 12 de Agosto (Santa Juana Francisca), 12 de Diciembre (fin del año Jubilar Visitandino).
San Francisco de Sales estando un día en oración tuvo la visión de que fundaría una orden religiosa. Esta revelación se le manifestó a través de dos símbolos, un árbol plantado en un valle el cual extendía sus ramas por todo el mundo y una pequeña fuente de la que brotarían grandes ríos. Más tarde, San Francisco, obispo de Ginebra conoció a Santa Juana María Fremiot de Chantal en 1604 a quien acogió como hija espiritual. Santa Juana Francisa Fremiot de Chantal era viuda, madre de cuatro hijos. Cuando escucha a San Francisco de Sales reconoce en él a la persona que había visto en una visión y que le ayudaría a fundar una nueva orden. Entre ambos fundaron la Orden de las Hermanas de la Visitación de Nuestra Señora. Esta orden surgió para dar respuesta a un vacío que existía en el siglo XVII ya que la mayoría de órdenes monásticas exigían una vida muy austera o eran grandes abadías demasiado relajadas. Por ello, las visitandinas pronto acogieron a todas aquellas mujeres que no podían ingresar en otras órdenes monásticas “el único requisito es la fe y el Amor a Dios”. El 6 de Junio de 1610 se fundó la primera comunidad de las hermanas de la Visitación en Annecy (Francia). San Francisco de Sales afirmaba que las visitandinas eran verdaderamente “obra del corazón de Jesús y María”. Actualmente esta orden se encuentra en Europa, África y América.
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