José Miguel Peiró Alba, profesor del colegio Salesianos-San Antonio Abad, de Valencia, con una larga trayectoria docente ya a pesar de su juventud, y además padre de familia acaba de publicar “El Cristo educador” en el que ofrece reflexiones dirigidas a despertar “el coraje evangélico de anunciar en el contexto educativo la Buena Noticia que da sentido a nuestras vidas”.

❐ L.A.

Título sugerente ‘El Cristo educador’. ¿Qué quiere animar a descubrir con él?

Pretende situar el centro de la educación cristiana donde está el centro de la vida cristiana, que es en Cristo. Y cogiendo a Jesús como educador, podemos encontrar un modelo de vida que puede ser muy útil para todas las dimensiones de la vida cristiana, de la que la educación no es una excepción.

Su libro parte de la premisa de que evangelizar “no es un motivo de gloria sino un deber”. ¿En qué se traduce esto en la educación?

Las palabras de san Pablo siguen siendo un estímulo para nosotros y yo creo que nuestros centros, tanto públicos como privados, son un lugar donde podemos encontrarnos con los jóvenes de una manera directa. Por eso, ahí no debe faltar el Evangelio. Este es uno de los grandes mensajes del libro. La enseñanza es una tierra de misión y hemos de estar ahí presentes de todas las maneras posibles para que el Evangelio no se pierda y los chicos puedan escuchar esta palabra que les pueda dar plenitud y felicidad.

¿A quién va dirigido especialmente este libro?

A todas aquellas personas que necesitan retomar ese coraje de anunciar a Jesús en la enseñanza y, principalmente, a los educadores cristianos, no solo a los profesores de Religión, sino a todos los profesores que tratan con niños y jóvenes y pueden ser heraldos de ese Evangelio en los pasillos, en las aulas, en los patios.
Pero también puede ser útil para otros tipos de educadores como catequistas o padres de familia que estén interesados en que esta formación religiosa, humana y espiritual que propone el mensaje de Jesús llegue a sus hijos.

¿Cuál es el mayor reto que tiene actualmente planteada la educación religiosa en nuestras aulas y cómo afrontarlo de forma acertada?

El principal reto es presentarles a Jesús. Suelo contar la anécdota de un compañero que me dijo que siempre pretendemos que nuestros hijos sean primero cristianos y luego conozcan a Jesús. No digo que esto no pueda pasar, pero es más fácil que conozcan primero a Jesús y, de esa manera, se hagan cristianos. Creo que el gran reto es enseñarles quién es Jesús, sus historias, sus palabras, sus parábolas. Cuando lo explico en clase los chicos conectan con Jesús y entienden que eso que les cuentas conecta con su vida.
No tengo grandes recetas, pero puede funcionar algo que nos ha servido a muchos y adaptándolo a los tiempo puede seguir sirviendo. La primera es recibir formación. La fe no es cualquier cosa y requiere formación. La segunda es lograr generar en los ámbitos de educación cristianos un ambiente de comunidad, donde los chicos puedan ver que eso de creer no es una cosa de ‘frikis’, como dicen ellos. Y en tercer lugar, proponerles que ellos también pueden ser agentes de evangelización, que también pueden implicarse en la misión de Jesús haciendo cosas como ayudar a los demás o contarles el mensaje a los demás.
Ahora que estamos hablando de sinodalidad, creo que todos debemos implicarnos. Y cuando a un joven o a un niño le propones un proyecto interesante, se vuelca con todas sus energías y con todo su corazón.

Ya que hablamos del sínodo. En “El Cristo educador” defiende que no se puede educar sin dejarse educar previamente y esto es algo que tenemos que asumir todos: padres y docentes. Es como el lema antes de evangelizar, hemos de ser evangelizados.

Efectivamente. Éste es un principio que no procede solo del cristianismo sino de grandes filosofías, como la de Sócrates o Platón. Educar es un diálogo entre personas que creen en la humanidad, que creen en la vida. En el caso cristiano, que creemos en Dios. Y todo lo que pueda salir de ese diálogo nos debería enriquecer.
Yo creo que al leer los Evangelios podemos encontrar la potencia de un mensaje educativo que no debemos dejar perder. Y hemos de tener claro que no tenemos nada mejor que hacer que transmitir a nuestros jóvenes y niños la palabra que da sentido a nuestra vida.

El libro ha sido prologado por el que fue profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca, Xabier Picaza.

Sí, he tenido la suerte de que Xabier Picaza, teólogo y biblista muy reconocido, haya escrito el prólogo y me haya ayudado a publicarlo. Hoy en día, sacar un libro adelante no es una tarea fácil, pero también es un testimonio de hasta dónde puede llegar un educador cuando se compromete con alguien que viene por detrás. Es un testimonio de cómo los educadores podemos ayudar a los chicos a llegar a lugares donde ellos ni siquiera habían soñado. Xabier en su prólogo ha puesto de manifiesto que la enseñanza de Jesús es muy humana y al mismo tiempo muy divina. y esto es algo que no debemos perder de vista en nuestra educación. Jesús es muy humano, pero siendo muy humano nos enseña quién es Dios, y siendo Dios nos enseña cómo ser más humanos. Este mensaje es preferencial para nuestros chicos en una sociedad como la de hoy que a veces les marea y les despista.

El libro puede adquirirse en las librerías Edilva y Paulinas. Más información: elcristoeducador.com