L.A. | 16-11-2018

Centenares de familias polacas, muchas de ellas con atuendos típicos del país, llenaron la Catedral en esta misa en la que hubo música y oraciones en polaco. (FOTO: JAVIER PEIRÓ)

Andan estos días con la emoción a flor de piel las familias polacas en Valencia. Y no es para menos. Como adelantaba PARAULA en su último número, la primera “parroquia personal” para los polacos en España ha sido erigida aquí, en la diócesis de Valencia y estará dedicada a su venerada patrona, Nuestra Señora de Czestochowa. Cientos de polacos, vestidos en algunos casos con el traje típico de su país acudieron a la Catedral el pasado domingo a celebrar con una misa el centenario de la recuperación de su independencia y también la declaración formal de esta parroquia personal, a los pies de uno de los grandes colosos de su historia: San Juan Pablo II” .
“La iglesia diocesana de Valencia se siente enriquecida por el don que le concede Dios de una nueva parroquia para los fieles cristianos de Polonia, y sois ya una parte muy querida de esta diócesis”, aseguró el Cardenal al término de la misa. “Sentíos plenamente diocesanos de Valencia sin abandonar vuestra patria y sabed que sois un bastión para que Europa se reconstruya desde las bases cristianas”.
“Vuestra entrega a Dios ha sido conmovedora”
En su homilía, que ya están traduciendo al polaco los feligreses, el Cardenal se refirió a Polonia como “esa nación tan admirada, querida y ejemplar, verdaderamente martirial” . Lleva dando testimonio “durante más de un milenio de que sólo Dios es necesario, de que lo primero y principal es el amor a Dios por encima de todo y al prójimo como a nosotros mismos”.
En la misa, en acción de gracias también por el centenario de la recuperación de la soberanía nacional polaca, tras 123 años de ocupación del país por potencias extranjeras, el Arzobispo resaltó la historia del cristianismo polaco y subrayó que “sois ejemplo y testimonio de que, como decía Santa Teresa, `sólo Dios basta´”.
“Vuestra entrega a Dios ha sido conmovedora siempre” señaló el cardenal que pidió a los fieles polacos en Valencia, “seguid dando testimonio de la fuerza de vuestra fe, como mostraron San Juan Pablo II o San Maximiliano Maria Kolbe y tantísimos más a lo largo de vuestra historia».
A este respecto recordó el Cardenal las palabras de ese “gran papa y ese gran polaco que fue San Juan Pablo II el Grande: Europa sé tu misma” y aseguró que “hoy Polonia está siendo ese gran faro que también dice a Europa: sé tu misma”.
“Nunca olvidaremos esto”
La música polaca inundaba por momentos la Catedral tanto con grupos folklóricos como con el organista de la Seo, Pablo Márquez, y el violoncellista polaco Rafal Jezierski, que interpretaron piezas del país.
Por su parte, el sacerdote polaco Czeslaw Piela, titular de la nueva “parroquia personal” agradeció al cardenal Antonio Cañizares “habernos concedido este gran honor de celebrar esta fiesta ya como ‘parroquia personal’ polaca. Esto nunca será olvidado”. Sus palabras fueron acogidas con una gran ovación por los asistentes, al igual que las del Cardenal.
Otro de los momentos culminantes se produjo cuando al término de la misa, un icono de la Virgen de Czestochowa que le llevaron en la ofrenda, fue besado y entronizado por el Cardenal en una de las capillas de la griola de la Catedral, la de San Jaime. Tras ello, salieron en procesión hacia el Arzobispado y ante la estatua en bronce del papa San Juan Pablo II, emplazada a la entrada del Palacio Arzobispal, tuvo lugar una ofrenda en la que los feligreses polacos, jubilosos, cantaron con guitarras el himno de su patrona.
“Una nación mártir que renace de sus cenizas”
Era el final de una fiesta que había comenzado con unas palabras muy sentidas del cónsul honorario de Polonia en Valencia, Ramón Sentís, recordó en unas palabras introductorias antes de la procesión de entrada a la misa “a Polonia se la conoce como la nación mártir y tras ese martirio, que culminó con las sucesivas masacres durante la Segunda Guerra Mundial, Polonia vuelve a renacer de sus cenizas pretéritas hoy con más fuerza que nunca”.
Por ello, “celebramos con un gran entusiasmo y un gran fervor una misa en esta Santa Catedral que oficiará -bendito honor- el cardenal arzobispo de Valencia Don Antonio Cañizares”.
El cónsul evocó a algunos de los héroes de la Iglesia en Polonia, San Alberto Chmielowski, Santa Faustina Kowalska, San Maximialiano, el beato Jerzy Popieluszko, y San Juan Pablo II El Grande a los que describió como “claros ejemplos de la espiritualidad cristiana y católica de la Polonia más reciente y claro signo de la entrañable y profunda fe de la Polonia actual”, y que dejaron un legado que no olvidarán las nuevas generaciones.
“Los polacos y las familias polacas residentes en la Comunidad Valenciana, no olvidan y por ello perpetúan en la medida de sus posibilidades las tradiciones, las costumbres y la fe que le dieron sus progenitores”, concluyó.
Con la patrona en la Catedral

Ya en la capilla de San Jaime, en la girola de la Catedral, entronizó el icono de la Virgen Negra. (FOTO: J.PEIRÓ)

Están entusiasmados los polacos o poloneses y cuentan ya en los medios de comunicación de su país que no sólo tienen en Valencia la primera “parroquia personal” para ellos en España, dedicada a su patrona, Nuestra Señora de Czestochowa, sino que también un icono de ésta ha sido entronizado para su veneración en la mismísima Catedral.
La ‘parroquia personal’ tiene su sede en el templo de Nuestra Señora del Rosario, en el barrio del Canyamelar, y da servicio una población de 4.000 polacos en la diócesis de Valencia, de ellos más de 2500 en la ciudad y su área metropolitana. En ella, desde hace algunos años la diócesis de Valencia atiende a los fieles católicos de ese país el sacerdote Czeslaw Piela, que celebra misa en polaco todos los domingos a las 18 horas.
No obstante, “debido a su crecimiento y vitalidad”, el Cardenal ha creado esta parroquia personal, para que puedan “celebrar y testimoniar la fe conforme sus costumbres propias, integrados en la Iglesia particular de Valencia”, según el Boletin del Arzobispado.
Una parroquia personal está compuesta por católicos que siguen un rito o estilo de celebración en particular, hablan un idioma propio, son de una misma nacionalidad o por otras razones. Igualmente, su pastoral se encomienda a un párroco como su pastor propio, bajo la autoridad del obispo diocesano. Lo nuevo es que hasta la Catedral también les ha reservado un pequeño espacio para venerar a su patrona. En la capilla de San Jaime, en la girola, el Cardenal entronizó un iconon de la Virgen Negra al acabar la misa.