Las falleras mayores, en la Seo Consuelo y Carla conocen el Santo Cáliz
El canónigo celador del Santo Cáliz, Álvaro Almenar, muestra a Consuelo y a Carla una réplica del Santo Grial para que puedan ver cada uno de los detalles de la reliquia. FOTO: VÍCTOR GUTIÉRREZ

BELEN NAVA |12.03.2020

En la Puerta de los Hierros de la catedral de Valencia PARAULA espera a las falleras mayores de Valencia 2020. Pese a ser finales del mes de enero, la temperatura es más que primaveral. Consuelo Llobell y Carla García llegan vestidas con los espolines que lucieron el día de su Exaltación. “Cómo no íbamos a lucir nuestras mejores galas para visitar uno de los lugares más emblemáticos de nuestra ciudad”, comentan. Rosa Oporto para Consuelo y turquesa ‘mar de Menorca’ para Carla. Colores luminosos, alegres y vibrante que definen, además, la personalidad de las máximas representantes de las fiestas josefinas de este año.

Al entrar a la Seo, entre las miradas asombradas de los turistas, ponemos al día a Consuelo y a Carla. Vamos a visitar la Capilla del Santo Cáliz con un guía de excepción: el canónigo celador de la preciada reliquia, Álvaro Almenar. Y es que la diócesis ya ha comenzado a preparar el segundo año jubilar del Santo Cáliz que empezará el último jueves de octubre, fecha en la que se conmemora la reliquia de la Última Cena.

“Qué importante es conocer nuestra historia”, afirma Álvaro Almenar al comenzar a explicarles a las falleras mayores, y con la ayuda de una réplica, qué es el Santo Cáliz, cuál es su historia y desde cuándo se venera en nuestra ciudad. “No nos olvidemos de situarnos en la Valencia del siglo XV. La ciudad comienza a ser importante. La Ruta de la Seda, el gótico…todo alcanza su esplendor…”. En ese siglo se concluyó la catedral gótica y el ‘Micalet’, se edificaron iglesias y monasterios; se crea la universidad de Valencia por el papa Alejandro VI… Y en 1437, el rey Alfonso V el Magnánimo entregó a la catedral de Valencia el relicario de la Corona de Aragón, entre cuyos tesoros destaca el Santo Cáliz de la última Cena del Señor, que había sido conservado en el monasterio de San Juan de la Peña (Huesca) hasta 1399. 

Tanto Carla como Consuelo escuchan con suma atención las explicaciones que les da el actual canónigo celador del Santo Cáliz, la descripción minuciosa de cada una de las partes que actualmente forman la reliquia diferenciando claramente la copa original de la base ornamentada. Además, les sorprende que uno de los mayores símbolos de la cristiandad se encuentre precisamente en nuestra ciudad, pero a la vez coinciden en destacar que el mensaje de concordia y paz que emana de la sagrada copa también es el que se trata de difundir en las fiestas falleras. 

“Los falleros somos un colectivo inclusivo, solidario y comprometido. Y eso se transmite en nuestros casales donde generación a generación aprendemos a vivir las fallas con hermandad e ilusión”, asegura Consuelo. “El mundo fallero -apostilla la pequeña Carla- sí que ayuda mucho a la gente que tiene problemas. Sí que es verdad que podríamos hacer mucho más, así que animamos al mundo fallero a que preste su ayuda a la gente que más lo necesite, ya sea por enfermedades, discapacidades o porque se han quedado sin nada”. Y es que, sin lugar a dudas, “las fallas cada vez más apuestan por la solidaridad. Son muchas las comisiones que ya realizan proyectos solidarios que llevan a cabo a lo largo del año y también lo aplican en los monumentos para ayudar a esa gente necesitada, a la gente enferma… Pero como decía Carla, siempre se puede mejorar, siempre se puede aportar un poco más”.

El Santo Cáliz, nos remite a la época de Jesús y nos recuerda la institución de la Eucaristía, así como nuestras raíces como cristianos. Y así también explica Consuelo el sentimiento fallero puesto que cada uno de los hombres, mujeres y niños que llenan los casales son “las raíces donde se sustenta la fiesta”.

Las Falleras Mayores de Valencia posan para PARAULA FOTO: Víctor Gutiérrez

Recorrido por la Catedral

La curiosidad de Carla y Consuelo por conocer más detalles de la Catedral hace que la visita se extienda también al Museo de la Catedral donde se les recuerda que “la Seo es una superposición de culturas. Valencia ha sido centro de las grandes civilizaciones que han poblado Europa a lo largo de estos siglos y la Catedral es buena prueba de ello”.

Mientras recorremos una de las principales salas y bajamos al subsuelo, Carla nos recuerda que los niños son el presente y el futuro de la fiesta. Por ello, no nos sorprende que en su discurso durante la Crida, la fallera mayor infantil afirmara con rotundidad que ellos, los niños, son “una pieza fundamental para mantener nuestra cultura y nuestras tradiciones”.

La Virgen del Coro, la reliquia de san Vicente Mártir, la capilla de San Francisco de Borja, o la de San José “que, junto a la Mare de Déu, son quienes nos dan a los falleros el aliento necesario para tener unas fiestas llenas de armonía”, afirma Consuelo ante la imagen del santo, son algunos de los “rincones” que las falleras mayores pudieron visitar antes de posar para nuestro fotógrafo ante la Puerta de los Apóstoles.

Por la calle del Miguelete se suceden de nuevo caras de asombro al ver a Carla y a Consuelo lucir la rica indumentaria valenciana. Entre los turistas se mezclan valencianos que las reconocen y que no dudan en piropearlas. La plaza de la Virgen está cerca y la pregunta es obligada: ¿qué sintieron al subir al camarín de la Virgen por primera vez? Carla sorprende con su respuesta al no querer desvelar qué es lo que le dijo a la Virgen al tenerla tan cerca. “Sí te puedo decir que sentí mucha alegría porque es algo que no se hace todos los días. Me hizo mucha ilusión ver a la Virgen así, de frente y poder hablarle”.

“Tengo mucha devoción a la Mare de Déu y me sentí una privilegiada”, puntualiza Consuelo. “He sido muy afortunada al tener a la Virgen cara a cara y poder disfrutar de ese momento de intimidad con ella. Porque a pesar de que había mucha gente yo sentí como si las dos estuviésemos solas. Y siempre le pido lo mismo, le doy las gracias por lo que tengo y, sobre todo, le pido salud para la gente que quiero y, por supuesto, para todos los valencianos”.