Un desconocido fraile de Valencia, venerado en Texas, donde fundó hace ahora 300 años una misión El franciscano Antonio Margil bautizó a 40.000 indígenas en Centroamérica
Imagen de fray Antonio Margil, en el convento de la Santa Cruz, en Santiago de Querétaro, en México.

L.A. | 11.06.2020

Se calcula que recorrió 24.000 kms. a pie descalzo evangelizando por toda Centroamérica, desde Panamá hasta Texas, acompañado por un crucifijo y el breviario, y que bautizó a más de 40.000 indígenas, algunos de ellos en tribus que le habían apresado y torturado, incluso de antropófagos en las selvas centroamericanas.

Se le tiene por uno de los más grandes misioneros de todos los tiempos. Y en Valencia, su tierra, lamentablemente, es un perfecto desconocido. Su causa de canonización está abierta.

Hoy es venerado por muchos como patrón de Texas, en EEUU, donde hace ahora 300 años, en 1720, fundaba la misión de San José y San Miguel de Aguayo, en San Antonio.

Fray Antonio Margil de Jesús (Valencia, 1657- México, 1726) hombre humilde en extremo, firmaba ‘La misma nada’.

En la catedral de México
Nacido en Valencia, ingresó en la Orden Franciscana en 1673. Una década más tarde, viajó a México y se convirtió en miembro fundador del famoso Colegio Misionero Franciscano de Santa Cruz en Querétaro, en el que más tarde serviría como su Guardián o Presidente.

Pero la verdadera devoción de Margil, sin embargo, fue el trabajo apostólico con los indígenas y se desplazó al sur para empezar a evangelizar a las tribus de Costa Rica, Nicaragua, Yucatán y Guatemala. Regresó temporalmente a México para fundar el Colegio Apostólico de Nuestra Señora de Guadalupe en Zacatecas (1706).

A partir de ahí, se dispuso a establecer misiones en el norte de Nueva España, especialmente en partes de Coahuila, Nuevo León y en lo que ahora es Texas. El fraile valenciano fundó varias misiones en el este de Texas y finalmente en San Antonio, donde estableció la Misión de San José hace ahora 300 años.

Al final de su vida, fray Antonio Margil de Jesús regresó a sus fundaciones en Zacatecas y Querétaro. Murió en 1726 en la Ciudad de México, donde sus restos están en la Catedral Na- cional. La beatificación y la canonización de Margil comenzaron a fines del XVIII, un proceso que continúa hoy.