Instantánea de la solemne procesión del Santísimo, llevado por el Card. Cañizares, bajo palio. Foto: J. Peiró

Instantánea de la solemne procesión del Santísimo, llevado por el Card. Cañizares, bajo palio. Foto: J. Peiró


L.A. | 26-11-2014
A lo largo de media hora, el pasado domingo, desde las 21 hasta las 21:30, las calles del centro de Alzira, de noche, se convirtieron en un río de cantos eucarísticos y religiosos. Cientos de fieles precedían el solemne paso bajo palio del Santísimo, portado por el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares. Tras él, la alcaldesa alcireña, Elena Bastidas, encabezando la representación municipal.
‘Cantemos al amor de los amores’, ‘Un solo Señor, una sola fe’, ‘Cerca de ti, Señor’, ‘Tú has venido a la orilla’… Catorce sacerdotes precedían el paso del Santísimo, incensado por dos seminaristas. Desde algunos balcones engalanados era recibido con lanzamiento de pétalos. Otros vecinos se santiguaban. Algunos inclinaban la cabeza o se arrodillaban sobre las aceras o en el asfalto, recubierto de murta en distintos tramos. En los bares abiertos a esa hora, los propietarios rebajaban el sonido de las pantallas gigantes que transmitían un partido de fútbol.
La procesión había partido de la iglesia de Santa Catalina, con toda la solemnidad del momento, con volteo de campanas, y teniendo como mudos testigos en las alturas al rey D. Jaime y a la patrona, la Virgen del Lluch, pintados en los frescos del cañón de la nave central, en sendas alegorías de la reconquista de la villa de Alzira y del hallazgo de la imagen de la patrona.
Junto a la puerta principal de la iglesia de Santa Catalina por la que salía la procesión, una placa con azulejos a casi 3 metros de altura, recordaba el “hasta aquí llegó el agua” en 1982 en la pantanada de Tous. Sin duda, bastantes de los que vivieron aquel acontecimiento trágico eran testigos ahora, 32 años y un mes después, de este otro acontecimiento bien distinto para la historia de Alzira: la apertura de la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua. Finalmente, la procesión llegaba a la parroquia de San Juan Bautista, donde “aquí el Señor estará desde hoy eternamente”, como aseguró por la megafonía del templo con resonante firmeza su titular, Javier Oriola. En efecto, su preciosa capilla del Sagrario se convierte a partir de ahora en Capilla de Adoración Eucarística Perpetua y quedaba expuesto ya para siempre el Santísimo.
Concluía la celebración. El cardenal Cañizares se despedía de los feligreses con palabras de agradecimiento a Dios, y a todos los alcireños que a partir de ahora están de enhorabuena. Y firmaba en el libro que recoge los turnos de adoradores una dedicatoria en el espacio para las diez de la noche.
Todos en la capital de la Ribera están invitados a inscribirse. Para los que no son vecinos, un nuevo motivo se suma desde ahora a los muchos que ya tiene Alzira para admirarla. Y, sin duda, es el más importante de todos. Las 24 horas del día los 365 días del año.
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