C.MINGUET 19-10-2016

El cardenal Cañizares con algunos de los estudiantes de la UCV que participaron en el Congreso. R.F.

El cardenal Cañizares con algunos de los estudiantes de la UCV que participaron en el Congreso. R.F.


El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, exhortó en la sesión inaugural del Congreso Internacional sobre Pobreza y Hambre de la UCV a una renovación de la conciencia para acabar con el hambre.
Así, subrayó que “dar de comer al hambriento es inseparable de enseñar al que no sabe” y que “el hambre en el mundo, los niños y jóvenes carentes del bien fundamental de la educación y de la alimentación, nos desafían para que nos convirtamos, para que cambiemos todos sin excepción”.
Por ello, el Cardenal dijo que el congreso debia ser un “aldabonazo para tomar conciencia de la inmensa tragedia del hambre”.
“No pasemos de largo”
“Las cifras son escalofriantes. Ante esta situación hay que llamar a la responsabilidad de los hombres, no cerremos nuestras entrañas a las necesidades de los demás, sobre todo de los más débiles”, expresó el prelado.
En este sentido, el gran canciller reconoció que si bien “se encuentran causas estructurales que da lugar a esta carencia que amenaza a tantos millones de hermanos y conduce a un abismo cada día mayor entre los países pobres y ricos, detrás de las estructuras está el hombre”.
De este modo, “no podemos pasar de largo ni dar rodeos” pues “mientras no cambiemos los hombres ni nos decidamos a resolver los problemas con la pobreza y la educación no llegará el desarrollo de la humanidad”.
Finalmente, el Cardenal aseveró que “solos poco podemos hacer, pero que unidos sí que es posible cambiar las cosas y, si es posible, debemos hacerlo”.
Por eso, “la llamada a cada uno de nosotros para que cambie no puede ser desatendida”. “Necesitamos un cambio en nuestras actitudes, una renovación moral de los hombres y los pueblos, una nueva forma de situarnos ante el mundo y sus necesidades” y “vivir de manera nueva en el seguimiento de Jesucristo”, apuntó.
Bendición de semillas
Durante la inauguración, el cardenal Cañizares bendijo unas semillas “para que crezcan en todos los lugares del mundo y no falte a nadie el sustento”. A continuación, tuvo lugar una interpretación musical del Himno de la Alegría, de  Beethoven.
Concluida la primera jornada, el Cardenal presidió la eucaristía en la capilla del campus de Valencia-Marqués de Campo.
En la sesión inaugural participó Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias, así como el rector en funciones Ricardo García, el director del congreso José Luis Sánchez, y los premios Nobel Richard Roberts y Werner Arber.
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