ZENIT | 30-05-2012

Benedicto XVI presidirá los actos centrales.

Benedicto XVI presidirá los actos centrales.


La familia no es en absoluto una reliquia del pasado, por el contrario es aquella institución que garantiza un futuro a todas las generaciones. Además, al margen de toda consideración moralista o alarmista, la familia hace y, en muchos aspectos, simplifica la vida de las personas. Esos son algunos de los puntos de reflexión surgidos durante la rueda de prensa de presentación del VII Encuentro Mundial de las Familias (EMF), en presencia de los cardenales Ennio Antonelli y Angelo Scola, respectivamente presidente del Consejo Pontificio para la Familia y arzobispo de Milán.
El cardenal Antonelli dio algunas estadísticas del EMF, que tiene lugar en Milán del 30 de mayo al 3 de junio: 6.900 participantes (de ellos 900 jóvenes) en el congreso teológico pastoral; 104 ponentes de 27 países; cerca de 300.000 participantes en el encuentro de oración, de testimonio y de fiesta, el sábado 2 de junio por la tarde con el papa Benedicto XVI, cuyo número es destinado a subir a un millón durante el encuentro del domingo por la mañana con el Santo Padre. El EMF contará también con una feria internacional de las familias y diversas celebraciones religiosas en templos milaneses.
El purpurado anunció la publicación del ‘Enchiridion’, que recoge las más recientes enseñanzas de la Sede Apostólica sobre temas familia y vida humana. El texto cubre los últimos años del pontificado de Juan Pablo II y los primeros seis de Benedicto XVI (2005-2011).
El Enchiridion está dirigido sobre todo a los agentes de pastoral familiar, a las asociaciones, a los movimientos profamilia y provida, a los estudiosos, a los docentes, a los políticos y trata temas que van desde la teología y la antropología de la familia hasta la educación familiar, la formación en la vida conyugal, la ética de la vida.
Vía maestra de crecimiento
Sobre el lema del VII EMF, ‘La Familia, el trabajo y la fiesta’, el cardenal Scola subrayó dos “rasgos constitutivos”: “la unidad de la persona y su estar siempre en relación». La familia fundada por la unión nupcial entre un hombre y una mujer, además, “más allá de todas las evoluciones culturales que la caracterizan, sigue imponiéndose como la vía maestra para la generación y el crecimiento de la persona”.
La familia, añadió el arzobispo de Milán, es el lugar en el que el niño aprende a decir “yo”, da los primeros pasos, animado por mamá y papá, y “entrevé el futuro como promesa”. Siempre gracias a la familia cada uno crece en las relaciones sociales y laborales. En especial “saboreamos la confianza recíproca, imprescindible nexo de la convivencia entre los hombres”.
El factor fiesta (o descanso) es fundamental por varios motivos: en primer lugar porque restablece un equilibrio entre la vida afectiva y la laboral. “La fiesta es el vértice del descanso, por el uso gratuito y común del tiempo y del espacio que es fuente de alegría -explicó Scola-. El hombre se reconcilia consigo, con los otros y con Dios. No por casualidad todas las tradiciones religiosas han contemplado siempre la fiesta. La nuestra ha tenido siempre en el domingo su rasgo distintivo”.
Entre las anticipaciones del Encuentro Mundial de Milán, Scola reveló que el Santo Padre comerá o cenará con una familia de cada continente, mientras que la Cáritas Ambrosiana, en colaboración con la Universidad Católica ofrecerá comidas a las familias más pobres, dando así respuesta a un deseo expreso del Papa.
Parten de Valencia a Milán en aviones y autobuses para acudir al EMF
Al cierre de esta edición de PARAULA, recibíamos la confirmación de una nueva peregrinación organizada por una parroquia de la diócesis de Valencia a Milán para participar en el EMF. Se trata de la de San Pío X de Algemesí, que ha fletado a tal efecto un autobús. Además, como ya informamos en nuestro anterior número, han preparado también peregrinaciones a la ciudad italiana, en este caso en avión, las parroquias de Nuestra Señora del Buen Consejo y la de la Sagrada Familia, ambas de Torrent, así como la de San Jerónimo o la de San Miguel y San Sebastián, de la ciudad de Valencia, entre otras.