C.A. / REDACCIÓN | 18-09-2019

El río Clariano, a su paso por la población de Ontinyent, desbordado.


Las lluvias torrenciales de la semana pasada sobre todo en la Comunidad Valenciana, sin precedentes en 140 años en algunos lugares, han dejado un rastro desolador: siete muertos en toda España, más de 3.000 evacuados, 300.000 hectáreas de cultivos anegadas, miles de casas inutilizadas… Parroquias, Cáritas de las vicarías más afectadas han respondido ofreciendo ayuda a centenares de personas damnificadas. Varias iglesias y colegios de la diócesis se han visto afectados.
ONTINYENT
En la diócesis de Valencia, la localidad más afectada fue la de Ontinyent, donde se desbordaba el río Clariano, obligando a desalojar el barrio de Canterería. La Cáritas interparroquial de Ontinyent se puso desde el primer momento a disposición de las familias afectadas por el temporal su servicio de ropero y economato y ha ido entregando ya ropa y alimentos a decenas de familias evacuadas.
Cerca de un centenar de personas abandonaban provisionalmente sus hogares en Ontinyent y era atendidas por los servicios municipales. Así, los afectados se repartían entre el albergue municipal y también en viviendas de otras familias.
Por ello, desde las parroquias de Ontinyent “nos ofrecemos para todo aquello que sea necesario”, según el párroco de Santa María, Juan Melchor Seguí, que indicó que “aunque las lluvias han perdido fuerza este fin de semana, continuaremos haciendo seguimiento ante las necesidades que se presenten”.
“Afortunadamente la zona que quedó más afectada por el temporal cuenta con pocas casas habitadas y las parroquias de la localidad no se han visto dañadas”, afirmó.
También en esta localidad el colegio regido por los franciscanos se inundó completamente y derribó el muro de la entrada principal al centro educativo, al que acuden cerca de 900 personas.
Las inclemencias meteorológicas también obligaron a suspender la inauguración de las nuevas instalaciones del colegio diocesano Santa María prevista para el pasado viernes 13 de septiembre.
MOIXENT
En Moixent, voluntarios de la asociación San Vicente de Paul junto con el párroco de San Pedro Apóstol, Lisardo Castelló, visitaron a numerosas familias, sobre todo a personas mayores y enfermos, “para llevarles alimentos y ver cómo se encuentran ya que no han podido salir de casa por las fuertes lluvias y el Ayuntamiento alertó del peligro de desplazarse”, subrayó el párroco.
GANDIA
El Centro de Atención Integral (CAI) de Cáritas Gandia atendió en sus instalaciones a 31 personas sin hogar en las últimas dos noches a causa de las fuertes lluvias y mantuvo activado su protocolo de emergencias mientras esté vigente la alerta por temporal.
Ante situaciones de emergencia el CAI activó un dispositivo especial y mantuvo sus instalaciones abiertas “para que las personas sin hogar puedan venir y pernoctar”, para lo cual se prepararon colchones, sacos de dormir, sábanas y toallas y se habilitó la zona del comedor para atenderles.
VALENCIA
La parroquia Santo Domingo Savio de Valencia también sufrió gravemente las consecuencias del temporal, puesto que las fuertes lluvias de la madrugada del viernes al sábado rompieron la bajante de agua de la finca que se levanta sobre el templo. Debido a esto el templo quedó totalmente inundado causando graves daños en el mobiliario, entre otros elementos, de la parroquia, tal y como informa el corresponsal de PARAULA, Miquel Estellés.
XÀBIA
En la parroquia San Bartolomé de Xàbia las fuertes lluvias han vuelto a sacar las goteras que sufren este templo del siglo XVI y una de las joyas del gótico valenciano, que está a la espera de una rehabilitación. Estas goteras obligó a los feligreses a tapar los bancos con plásticos y a poner cubos.

La diócesis de Orihuela-Alicante se vuelca con los damnificados de la Vega Baja

Rescate del Ejército en una vivienda en Orihuela.

La provincia de Alicante ha sido una de las zonas más devastadas por el temporal de gota fría. Concretamente en la comarca de la Vega Baja como en las zonas cercanas a Orihuela, donde el río Segura se ha desbordado, han sido totalmente inundadas. Esto ha obligado a desalojar a los vecinos mientras intentan que todo vuelva a la normalidad. La diócesis de Orihuela-Alicante ha estado desde el primer momento a disposición de los afectados y de las autoridades.
En este sentido, el arzobispado de Orihuela-Alicante informó a través de un comunicado expresaba “la preocupación y seguimiento de los efectos del temporal en las diversas poblaciones inundadas” del obispo de la diócesis, Mons. Jesús Murgui.
Además, el obispado en colaboración con el ayuntamiento de Orihuela, habilitó el Seminario como albergue provisional, que llegó a acoger a casi cien personas. Al mismo tiempo se ofrecieron locales parroquiales para acoger a afectados por las riadas y lluvias en localidades como San Bartolomé, Desamparados o San Fulgencio.
El propio obispo y el vicario general intentaron el viernes acceder a la zona este mismo mediodía, para colaborar y prestar su apoyo, no pudiendo sobrepasar la población de Benferri, debido a las dificultades en las vías de circulación.
Durante estos días además de poner al servicio de todos los afectados las instalaciones parroquiales numerosos fieles, sacerdotes y miembros de Cáritas han colaborado.
En un segundo comunicado Mons. Murgui expresaba “su profundo agradecimiento a todas las autoridades y colectivos que han contribuido- con gran entrega, solidaridad y profesionalidad- a las labores de ayuda y salvamento”.
También el obispo pidió “ofrecer las eucaristías y rezos del fin de semana por las víctimas mortales de este temporal así como por todas aquellas personas y familias que han perdido sus cosechas o han visto afectados o en peligro sus hogares, bienes o medios de vida”.
Desamparados
“La Virgen nos ha protegido especialmente”. Así comunicaba Ramón Cano, párroco de Virgen de los Desamparados, de la pedanía de Orihuela de Desamparados, porque no han sufrido desgracias personales, aunque tuvieron algún que otro estrago en las plantas bajas de las viviendas. Varias pedanías cercanas quedaron aisladas como: Las Norias, S. Bartolomé, Molins y Murada. Por ello, pusieron a disposición de los damnificados el centro parroquial y distribuyeron alimentos de primera necesidad a las familias afectadas.