La ciudad de Valencia es este año 2024 Capital Verde Europea. Un reconocimiento que busca defender una ciudad sostenible. Como señala el papa Francisco en la encíclica Laudatio Si’ “proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral”. Uno de los sitios de la ciudad con mayor importancia medioambiental, y que este año se ha puesto de relieve, es la Albufera. Un lugar donde también la fe está presente a través de diferentes devociones y tradiciones.

CARLOS ALBIACH| 24.07.24

Las 2.800 hectáreas de extensióndel lago de la Albufera no dejan indiferentes a nadie. Este espacio natural, situado a diez kilómetros del casco urbano, es de una gran riqueza medioambiental y de una gran belleza. Pero alrededor de este entorno a lo largo de los siglos ha estado presente la vivencia de la fe y las tradiciones vinculadas a ella.

El Palmar y el Cristo de la Salud
La mayor expresión de esta fe se vive cada 4 de agosto. Ese día se realiza la tradicional romería del Cristo de la Salud, patrón de la pedanía de El Palmar, situada en el corazón de la Albufera. Allí los devotos portan al Cristo desde la parroquia Jesuset de l’ Hort hasta el lago, donde es portada en barco. Una vez dentro del lago se realiza la oración y una bendición de las aguas. Dos días después, el 6 de agosto, fiesta de la Transfiguración del Señor, es el día grande de la fiesta en la pedanía.
El Cristo de la Salud lo es todo para los vecinos de El Palmar. Hoy además de pescadores y agricultores del arroz se dedican a la hostelería y el turismo. Pero a todos les une esta devoción que arraiga desde hace siglos y que toma fuerza en el siglo XIX, a raíz de las epidemias de peste y cólera que asolaron Valencia. De hecho, en los gozos al Cristo se canta “El enfermo desahuciado halla en vos todo consuelo, siendo en Vos en este suelo un médico tan sagrado, de la terciana librado, os dará gracias, Señor”.

La talla original del Cristo era un escultura que fue donada a El Palmar y lucía en su cintura una delicada guirnalda de flores pasionarias. En la Guerra Civil fue escondida entre las cañas de la Albufera aunque al final fue encontrada y quemada días antes de la quema de la iglesia, el 26 de julio de 1936. La talla actual, del escultor Coret, fue realizada en 1941 y colocada en un lateral del templo parroquial.

Curiosa es también la titularidad de la parroquia de esta pedanía, de Jesuset de l’ Hort, que tiene su origen en la heroicidad de un franciscano que salvó a unos niños de morir ahogados en l’Albufera.Ocurrió en 1769 y el fraile protagonista se llamaba José Cots. A raíz de este episodio, Cots llevó hasta el Palmar una réplica de la talla que veneraban los franciscanos en el huerto del Convento de la Corona, de donde procede su denominación “Niño Jesús del Huerto”. También se debe a la devoción particular que tenía el rey Alfonso XII a esta advocación de Cristo. El monarca dio a distintas alquerías de Valencia sus propias devociones particulares.

La fe y la devoción de los pescadores también se hace presente en el tradicional sorteo de ‘redolins’ – los puntos de pesca fijos en el lago- que realiza el segundo domingo de julio la Comunidad de Pescadores de El Palmar. Allí el párroco forma parte de la presidencia y antes de iniciar el sorteo realiza una oración para pedir los buenos frutos del trabajo de los pescadores.

Otras localidades
La Albufera no solo engloba los términos de la ciudad de Valencia sino que también forma parte de otras localidades como Catarroja, Silla, Albal, Massanassa o Sueca, entre otros. Hace unos años, en 2018, con motivo del Año Santo del Cristo de la Salud, la Albufera presentó una estampa peculiar: los Cristo de las localidades ribereñas todos juntos portados por barcas en pleno lago. Al Cristo de la Salud se le unió el Santísimo Cristo de la Vida, de Massanassa; el Santísimo Cristo, de Silla; y el Santísimo Cristo de la Piedad, de Catarroja. Fue un signo de cómo la fe está presente.

En las otras localidades también se dan expresiones de fe y devoción en torno a la Albufera. Por ejemplo en Catarroja con motivo de la fiesta de San Pedro, patrón de los pescadores, los pescadores y el barrio de Las Barracas, realizan una romería por el lago que parte del puerto.

El parque natural de la Albufera no solo engloba la superficie del lago sino que se extienda en casi 6.000 hectáreas, de las que casi 1.900 son cultivos, los tradicionales campos de arroz. Desde la Muntanyeta dels Sants, en Sueca, se puede observar este paraje de forma privilegiada. Allí se encuentra la ermita dedicada a los santos Abdón y Senén, patrones de Sueca y que son invocados tradicionalmente como protectores contra el granizo. La construcción de la ermita, que comenzó en 1605 y se prolongó durante ocho años, fue promovida y sufragada con las limosnas de los labradores de Sueca, que se encomendaban a San Abdón y San Senén para que ellos protegieran sus cosechas del granizo.