PILAR MELGAR | 14-12-2018

Monseñor Escudero bendijo la muestra de belenes de la asociación ‘Fray Conrado – Amigos de San Antonio’. (FOTO: M.GUALLART)

Cartones rotos, pieles cortadas de fruta, trozos de ramas, teléfonos móviles averiados, antiguas maquinas de escribir rotas… y en ellas un belén con la sagrada familia. “Como suele ser ya tradición, en Adviento, todos los 6 de diciembre tenemos un recuerdo especial para fray Conrado y su obra”. Así comenzaba, evocando al inolvidable fraile franciscano fallecido hace tres años ya, el obispo auxiliar de Valencia monseñor Esteban Escudero la eucaristía que concelebró con cinco sacerdotes en la Iglesia de San José de los Padres Capuchinos, antes de bendecir la exposición de belenes de desecho.
Ante numeroso público, entre los que destacaban miembros de la asociación ‘Fray Conrado – Amigos de san Antonio’, frailes capuchinos y fieles seguidores de fray Conrado que continúan elaborando sus belenes, se celebró la eucaristía en la que el Adviento, fray Conrado y “los amigos de San Antonio” fueron los tres ejes sobre los que desarrolló monseñor Escudero su homilía.
En la primera lectura, tomada del profeta Isaías, “tenemos una llamada a la paz y la alegría en este tiempo de Adviento”, dijo Mons. Escudero, y “fray Conrado hizo vida esa paz, porque desde su humildad confió siempre en Dios”.
“El evangelio” -continuó- “hace alusión a las construcciones en tiempos de Jesús y cómo éstas se realizaban sobre terrenos firmes o arenosos lo que hacía que tuvieran consistencia o se derrumbaran con facilidad”. A propósito, lanzó a modo de reflexión las siguientes preguntas: “¿En qué valores fundamentamos nuestra vida? Son estos ¿sólidos o movedizos?”. “Nuestra roca sólida es la voluntad del Padre y nuestra obediencia”. Así seremos felices -añadió- como fray Conrado, que desde su humildad y sencillez contribuyó “al bien de la sociedad”.
Los cantos estuvieron a cargo del grupo Emaús y en la acción de gracias, tras la comunión, el cantante Juan Ramón interpretó el ‘Ave María’ de Schubert, que sirvió como una preciosa oración a María, personaje imprescindible del Adviento.
Al finalizar la eucaristía Mons. Escudero, acompañado de los sacerdotes celebrantes, se trasladó en procesión a la exposición de belenes confeccionados siguiendo el estilo de fray Conrado, es decir, materiales reciclados.
Bendijo primero los calendarios de 2019 que con la foto de fray Conrado imprime la siguiente frase del mismo: “Derramemos amor a manos llenas: es el único tesoro que se multiplica”. Después procedió a bendecir con agua bendita todos los belenes expuestos, que llegan al millar, y se paseó observando la minuciosidad y sencillez de los mismos, fabricados por diferentes personas que colaboran con esta gran obra a favor de los más pobres. Entre estos últimos estaban Paula y Adriana, dos pequeñas de siete y nueve años que animadas por su abuela, una de las organizadoras de la exposición, aportan su granito de arena con la elaboración de un bonito belén. El acto finalizó con un recital de poesía en el salón de actos.
Desde hace 20 años
La muestra de belenes está ubicada en el convento de los Capuchinos de la calle Cirilo Amorós, 67, de Valencia, y permanecerá abierta hasta que se agoten, de 11 a 13:30 horas y de 17 a 19:30 horas.
La exposición “fue una idea puesta en marcha hace más de 20 años por Fray Conrado y todos los nacimientos están elaborados con diferentes tipos de materiales de desecho, como cartones, corchos o maderas, con la finalidad de recoger donativos para familias sin recursos”, ha añadido el presidente.
Los visitantes pueden adquirir los nacimientos a cambio de un donativo, que será destinado a la atención de más de cien familias valencianas sin recursos, y la asociación también realiza aportaciones a entidades como la Casa Cuna Santa Isabel, el Cottolengo del Padre Alegre, la asociación para la Defensa de la Vida Provida, el comedor San José de Benimaclet y misioneros de la orden capuchina.
Además, la Asociación Fray Conrado-Amigos de San Antonio sigue realizando un reparto de alimentos de primera necesidad a centenares de personas sin recursos, cada primer martes de mes.