M. GUALLART | 23-02-2012

El salón de actos del Seminario de Moncada se llenó para disfrutar de la música de Martín Valverde. (Foto: M. Guallart).

El salón de actos del Seminario de Moncada se llenó para disfrutar de la música de Martín Valverde. (Foto: M. Guallart).


Humor, fe y palabra para renovar el espíritu
Casi una hora antes de abrirse las puertas podía verse la cola de personas en la explanada del Seminario Mayor La Inmaculada de Moncada. La con­vocatoria, organizada desde la Renovación Carismática Católica Valencia (que cuenta con cuatro Grupos de Oración en Valencia y otros en Burjassot y Gandía), un concierto de artista Martín Valverde para celebrar el 45º de este movimiento de la Iglesia en el mundo.
Gente procedente de Alboraya, Buñol, Genovés, Alcoy, Castellón, Burriana, Oropesa, Ontinyent, Tavernes de Valldigna, De­nia, Albacete, Madrid, Barcelona, así como de otros países como Co­lombia, Ecuador, Honduras, Perú, Argentina, México, Canadá, Brasil y Dinamarca llenó las mil plazas del salón de actos.
Estuvieron presentes -entre otros- Óscar Benavent, presidente de la comisión diocesana de Infancia y Juventud; Fernando Ramón y Sergio Requena, rector y vicerrector del Seminario Mayor; formadores y seminaristas; así como Yolanda Ruiz, vicerrectora de Estudiantes y Acción Social de la Universidad Católica de Valencia ‘San Vicente Mártir’.
En las tres horas que duró el concierto, Martín Valverde presentó una original propuesta artístico-espiritual con­jugando humor, fe y Palabra de Dios. Cada  interpretación musical iba
precedida por reflexiones personales, comentarios ocurrentes y citas bíblicas
que el público acogía entre risas y aplausos a la vez que interiorizaba; en palabras de Roberto Vega, de la Re­­novación Carismática Católica de Valencia, “un modo novedoso para llevarnos a un encuentro con noso­tros mismos y con el mismo Jesús”.
El artista costarricense – nacionalizado mejicano –, que acaba de cumplir
30 años en la música,  estuvo acompañado por el argentino Kiki Troia (pia­no y voz), además de los mejicanos Mó­nica Arroyo (voz) y José Luis Murrieta (bajo) en un escenario donde destacaba una gran cruz junto a una escultura de la Virgen de Medjugorje junto a la Palabra de Dios.
Los momentos finales del concierto fueron de adoración  eucarística con la exposición del Santísimo Sacramento en el escenario, acompañando la música de Martín Valverde con gestos de paz y fraternidad, un camino eficaz para renovar el Espíritu.
«Una receta para comunicar bien a Dios?: Pégate a Él»
En el transcurso de la I Muestra de Cine Espiritual de Valencia, durante el coloquio que siguió a la proyección de la película-documental ‘Te puede pasar a ti’ , surgió una de esas eternas cuestiones al debatir sobre modos de evangelizar: ¿es siempre necesario hablar explícitamente de Dios? Sin agotar ni mucho menos la respuesta, el director de la cinta, Juan Manuel Cotelo, expresó algunas sugestivas ideas al respecto. A saber:
Aunque durante muchos años enseñó sofisticadas técnicas de comunicación a empresarios, periodistas y políticos, el cineasta madrileño afincado en L’Eliana confesó -quizás en un deliberado grado hiperbólico-: “Ya no creo en ellas”, al menos a la hora de llevar el evangelio a la gran pantalla. “¿Una receta para comunicar bien a Dios?: pégate a Él”, propuso, en alusión a la necesidad de tener una experiencia de fe previa. En otras palabras: “hay que conocer aquello de lo que se va a hablar”, dijo también.
Lo cierto es que en  ‘Te puede pasar a ti’ –al igual que en ‘La última cima’- hay mucho –y bueno- de técnica cinematográfica, comunicativa, lo que el espectador agradece. Y también resulta evidente, al escuchar el ardor apologético que Cotelo imprime a sus coloquios, la huella de Dios en su corazón.
El cineasta encandiló a los cientos de asistentes a la primera sesión de la muestra el pasado fin de semana. Primero con su filme sobre la asombrosa conversión de un pandillero colombiano. Luego, con su simpatía y capacidad oratoria. Ahí va un ejemplo de su cosecha para explicar aquello de la gratuidad de Dios y de que Él siempre toma la iniciativa en la vida de fe: imaginemos –vino a decir- que tenemos en casa un póster de una chica guapa, una de esas muy famosas, inalcanzables. Pues, por increíble que parezca, esa chica –Dios- llama un día a la puerta de tu casa y te dice: “¿Hablamos?”… Aplausos y más aplausos en la sala. Lo dicho: Cotelo se metió al público en el bolsillo.
Urge «hablar de la trascendencia en las aulas»
La segunda sesión de la muestra de cine giró en torno a la película ‘Mi fin es el principio’, que se aproxima al difícil asunto del sentido de la vida y de la muerte, a través de la conversación de un padre moribundo con su hijo. La cinta sirvió para un posterior diálogo sobre la trascendencia y sobre cómo afrontar la muerte. Durante el coloquio, dirigido por el profesor de la Universitat de València Agustín Domingo Moratalla, varios asistentes coincidieron en destacar la aceptación y la paz que acompañan los últimos momentos cuando se viven desde la fe cristiana.
A su vez, Domingo Moratalla mostró su preocupación por el hecho de que, en general, la muerte “es un tabú” en nuestra sociedad y, en particular, en el sistema educativo. Por ello, y teniendo en cuenta que el significado que cada uno da a la muerte condiciona sobremanera el propio sentido de la vida, el profesor apostó por fomentar la reflexión en torno a esta realidad de la condición humana.
La I Muestra de Cine Espiritual de Valencia –que ha estado organizada por la comisión diocesana de Infancia y Juventud, Escuelas Católicas y el Centro Arrupe- ha permitido, en definitiva, un acercamiento a temas complejos, pero de vital importancia, mediante un medio ameno y lleno de posibilidades expresivas como es el cine.