L.B. 13-10-2016

La celebración con representantes de la Comunidad del Cenáculo fue en San Juan de la Ribera, de Valencia. S.MARTOS

La celebración con representantes de la Comunidad del Cenáculo fue en San Juan de la Ribera, de Valencia. S.MARTOS


“Tenemos mucha necesidad de tener a la Comunidad del Cenáculo en Valencia, padre Andrea. Necesitamos sacar a los jóvenes de ahí y mostrarles a Jesucristo”. Así se dirigió el arzobispo de Valencia, cardenal Antonio Cañizares, al sacerdote italiano padre Andrea Dellatorre, uno de los representantes de la Comunidad del Cenáculo, que el pasado jueves 6 visitó Valencia con el objetivo de iniciar las gestiones para establecer aquí su primera fraternidad, en la que sanar a jóvenes con problemas de adicciones, familiares o psicológicos, entre otros.
El sacerdote italiano, junto con un consagrado y cinco jóvenes más procedentes de la fraternidad Nuestra Señora de la Misericordia del Cenáculo de Tarragona, así como un grupo de sacerdotes, colaboradores y familias, fueron recibidos en el Palacio Arzobispal por el cardenal Cañizares.
Tras el encuentro de la mañana con el Arzobispo, el grupo visitó tres casas de acogida que la diócesis pone a disposición de la Comunidad “para que dicho movimiento eclesial pueda ser una realidad”, según indica Álvaro Almenar, párroco de San Juan de la Ribera de Valencia.
Por la tarde, esta parroquia valenciana acogió una celebración en la que dos jóvenes que han sido sanados por la Comunidad del Cenáculo ofrecieron su testimonio.
A continuación, los jóvenes, junto con familias, voluntarios y los numerosos fieles que acudieron para conocer la Comunidad, participaron en el rezo de un Rosario con adoración eucarística, acompañado por cantos de los jóvenes.
A lo largo del encuentro, el Cardenal insistió en la necesidad que la diócesis tiene de contar con una fraternidad del Cenáculo. “Hay muchas familias pidiéndolo. Hay muchos jóvenes necesitando que alguien les libere. Esperamos con los brazos abiertos que pronto sea una realidad en la diócesis de Valencia. Estoy convencido de que así será”, manifestó el Arzobispo. “Que no acabe el Año de la Misericordia sin que sea un ‘vamos allí’. Y… falta poco”, añadió con humor don Antonio.
Como explicó el P. Andrea, “para poder abrir comunidad, se necesita, además, la colaboración de muchos voluntarios: amigos, jóvenes, familias, sacerdotes, y de todo aquél -consagrado, religioso o laico- que quiera colaborar en este proyecto de ayuda en red a jóvenes y familias en dificultad”.
Quien desee colaborar puede ponerse en contacto con cenacolovalencia@gmail.com.
Lea el testimonio de dos jóvenes de la Comunidad del Cenáculo, en la edición impresa de PARAULA