L.B. | 2-02-2018

El Arzobispo administró el sacramento de la Confirmación en la Basílica de la Virgen. (FOTO: VÍCTOR GUTIÉRREZ)

Sesenta adultos recibieron el sacramento de la Confirmación en la Basílica de la Virgen de los Desamparados el pasado viernes 23 de febrero, después de haber recibido formación específica preparatoria, durante varias sesiones intensivas de catequesis.
Los confirmandos completaron de este modo los sacramentos de iniciación cristiana (Bautismo, Eucaristía y Confirmación) y, a partir de ahora, recibirán orientación para incorporarse a la vida cristiana, en movimientos de la Iglesia o grupos parroquiales. Entre los confirmandos, todos ellos adultos que por diversos motivos no pudieron recibir la Confirmación en su día, figuraban personas que se están preparando para el matrimonio o para ser padrinos de bautismo.
Después de las lecturas, que proclamaron los propios confirmandos, y la homilía, la liturgia del sacramento comenzó con la renovación de las promesas del Bautismo y la profesión de fe. El arzobispo de Valencia, cardenal Antonio Cañizares, extendió sus manos sobre los confirmandos, con el mismo gesto que, desde el tiempo de los Apóstoles, es el signo del don del Espíritu y, con la unción del santo crisma en la frente, se les confirió la Confirmación.
Testigos valientes
En su homilía, el arzobispo subrayó que estos adultos recibían el sacramento que “consolida su fe, su vida de bautizados, su ser hijos de Dios”. Y pidió que el Espíritu Santo que recibían “haga de vosotros testigos valientes del Evangelio, sin complejos, a cara descubierta”.
Tras reconocer que “somos débiles y flojos”, el Arzobispo les animó porque es el Espíritu Santo el que “os va a dar firmeza en la fe, con la robustez que se apoya en la roca firme que es Jesucristo” y esta fuerza “nadie nos la puede arrebatar”, añadió.
Igualmente les instó a “entregar a todos a Jesucristo, con obras y palabras”. “No lo calléis, dad testimonio”, proclamó el Cardenal. “Decid que Jesucristo es a quien hemos de seguir porque hará una humanidad nueva, abierta a todos, sin exclusión. Id a todas partes a proclamar esto. Es el mejor servicio que podéis prestar a la humanidad”, añadió.
Finalizada la celebración y antes de entonar el Himno de la Coronación de la Virgen de los Desamparados, el arzobispo, de forma espontanea y cercana manifestó su certeza de que éste era “el acontecimiento más grande que ha ocurrido hoy en Valencia, aunque los medios de comunicación no digan nada de esto”. “Habéis recibido el don del Espíritu Santo y, además, ante la presencia de nuestra Madre, la Virgen María”, concluyó.