A los 80, lava los pies a ancianos y copia a mano la Biblia Jaime Alamar es un maquinista jubilado del Talgo valenciano

AVAN/MARÍA JOSÉ FRAILE | 13-06-2012

Con acogidos y voluntarios en la residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. (Foto: A. Sáiz).

Con acogidos y voluntarios en la residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. (Foto: A. Sáiz).

Es maquinista jubilado de trenes Talgo. Se llama Jaime Alamar. Tiene 80 años (el 12 de julio cumplirá 81). Desde hace más de 40 madruga para ayudar a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en Valencia a lavar los pies de  los acogidos. Y desde hace 20, además, transcribe a mano la Biblia ilustrándola con dibujos para regalársela a quien se lo pide. Ha empleado más de 30.000 folios y continúa haciendo copias aparte de los libros de las Sagradas Escrituras, que distribuye gratuitamente. “Hemos de ser testigos vivos de Dios, darlo a conocer y hacer el bien, yo no tengo más meta”, indica. Ésta es su sencilla y admirable historia.

Voluntariado
Viudo, con dos hijos y cuatro nietos, Alamar fue maquinista del Talgo entre Barcelona y Valencia. Ahora se levanta todos los miércoles y sábados a las seis de la mañana para trasladarse a la residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Valencia. Allí, ayuda a las religiosas a lavar los pies de los acogidos y a afeitarles. “Al fallecer mi padre fue cuando sentí esta necesidad urgente de hacer algo por los demás”, explica.

Recuerda el día, hace más de 40 años, en el que estando reunido con sus compañeros de la RENFE, uno de ellos comentaba que su mujer ayudaba como voluntaria en el Hospital Provincial (el actual Hospital General de Valencia). “Eso era lo que realmente yo quería, ayudar”. Le pareció tan buena idea “que me puse en contacto con ella y fui hasta allí”. Durante tres años estuvo al servicio del Hospital antes de pasar a estar con  las Hermanitas.
Con humildad dice que nota cómo le va costando levartarse a esas horas tan tempranas. Recordando el sufrimiento de quienes le rodean, con lágrimas en los ojos evoca a los suyos. “He sufrido mucho con la enfermedad de mi mujer, y ahora mi alegría y mi gozo en la vida es poder compartir mi felicidad con los demás”. Durante 15 años estuvo al lado de ella, enferma de Alzheimer. “Antes, no había libros que ayudaran a entender a estos enfermos y con la ayuda de mis hijos hicimos lo que creímos mejor”.

Vida de los santos
Jaime compagina hoy la ayuda a los ancianos con la transcripción a mano de la Biblia y de libros sobre vidas de santos. Desde hace 20 años realiza esta labor durante nueve horas al día  siempre en la mesa del salón de su domicilio de la capital valenciana. Para ello emplea un bolígrafo de color negro y, para las ilustraciones, rotuladores de colores.
“Me preocupa que la gente no se entere de que sin Dios estamos perdidos”, añade mientras nos enseña algunos de sus trabajos antes de llevárselos a otros feligreses de su parroquia Jesús Maestro. “Ojalá lleguen también a los alejados de la Iglesia y pueda hacerles bien”, exclama.
También ha transcrito la vida de algunos santos como San Juan de la Cruz y San Felipe Neri, a cuyo Oratorio pertenece el jubilado. En la actualidad, está copiando el tercer tomo del libro ‘La imitación de Cristo’ del beato Tomás de Kempis, del que está realizando veinte ejemplares a mano debido “a las numerosas peticiones de amigos”.
El ex maquinista señala que hay personas que le han ofrecido dinero por sus libros pero que nunca lo ha aceptado porque “lo único que quiero es dar a conocer a Dios y no hay mejor forma de hacerlo que sin recibir nada a cambio, sólo el bien que hace su Palabra”.
Además, Alamar también escribe sus propias oraciones en la página final de cada uno de sus libros, que recopila luego en ejemplares individuales.
Así es Jaime, un hombre bueno con mayúsculas que goza al darse a los demás y cuya alegría en esta vida es repartirla con los que le rodean.