Alcoleja, un pueblo pequeño que hace visible su gran devoción a la Mare de Déu en su visita La 'Peregrina' fue recibida y despedida por la imagen de S. Vicente Ferrer, su patrón

C.A. | 1-8-2018

La ‘Peregrina’ fue recibida por la imagen del patrón de la localidad, san Vicente Ferrer. (FOTO: M.GUALLART)

Enclavada en plena Sierra de Aitana la localidad de Alcoleja recibió este pasado fin de semana una visita muy especial: la de la imagen procesional de la Virgen de los Desamparados. Una visita que los no más de 180 habitantes de este pequeño pueblo no olvidarán y que tuvo lugar con motivo del Año Santo por el sexto centenario de la muerte de San Vicente Ferrer, patrón de la población y titular de su parroquia.

Hace 62 años que la imagen peregrina visitó por última vez la localidad aunque en aquella ocasión solo estuvo un día. Tras esta visita, de tres días, los vecinos, como cuenta el vicario de la parroquia, Joaquín Silvestre, “no tienen palabras para describir todo lo vivido porque ha sido mucha la emoción y así lo demostraban las lágrimas durante la despedida”. De hecho, el sacerdote explica que muchos sentían lo mismo que Isabel en relato de la visitación del Evangelio: “Qué es Alcoleja para que lo visite la madre del Señor”. A lo largo de esta visita se ha vuelvo a ver la gran devoción a la Virgen de este municipio.

Aunque no estaba previsto en el programa cuando la ‘Peregrina’ llegó a la plaza de la localidad fue la imagen de San Vicente la que le dio la bienvenida delante de la puerta de la parroquia. Tras esta llegada se emprendió la romería hasta la ermita de Beniafé, origen de la devoción a la Virgen de los Desamparados, puesto que allí desde el siglo XVIII se ha venerado una imagen de esta advocación mariana. Tres kilómetros de subidas y bajadas acompañados por la música de la Societat Musical Cultural de la localidad, por la Filarmónica Benillobense y por el campanario móvil de la Colla de Campaners d’ Ontinyent. Una vez llegados a la pedanía de Beniafé se celebró la misa de campaña y tras una cena allí mismo se emprendió la bajada que dejó una de las imágenes más bonitas de la visita, puesto que se realizó con antorchas y farolillos. Una luz que irradiaba aún más en la noche del eclipse lunar.

Nuevo retablo
El sábado, entre otros actos, se celebró la eucaristía en el templo parroquial presidida por el obispo emérito de Mérida, Santiago García Aracil. Durante esta celebración se bendijo el nuevo retablo de la parroquia, en el que junto a la imagen de San Vicente Ferrer, se entronizó la imagen de la Virgen de los Desamparados del siglo XVIII de la ermita de Beniafé que por motivos de seguridad se venera ahora en el templo, así como la imagen del Niño Jesús. Además, se han incluido tres tablas de madera policromada que muestra la Última Cena. Todas estas mejoras han sido financiadas por los feligreses.

Tras la celebración se inauguró el monumento que el ayuntamiento de la localidad ha realizado como recuerdo de la visita de la Virgen. El monumento, realizado por el escultor Frédéric Berthelot, muestra un holograma de la Mare de Déu que además se ilumina. Después, de la esta inauguración se celebró la procesión por las calles del pueblo, en la que además por primera vez salió el relicario de San Vicente Ferrer, que también ha sido restaurado recientemente, y que se veneró a su finalización.