“Hay que evangelizar, pero no podemos dar lo que no tenemos, hay que profundizar en la fe” ROD DREHER Periodista norteamericano, autor de ‘La opción benedictina’

‘La opción benedictina’. Con este sugerente título el periodista norteamericano Rod Dreher propone una nueva forma de vida para los cristianos en el mundo de hoy. En esta obra, considerada el libro religioso más importante de la década por ‘The New York Times’, destaca que los cristianos tienen que retirarse más a la contemplación para vivir en el mundo. Dreher respondió a las preguntas de PARAULA antes de su presentación del libro en Valencia.
CARLOS ALBIACH | 22-02-2019
– ¿Cuál es la situación actual del cristianismo? Ante la secularización y la persecución, ¿hay esperanza para los cristianos?
– Tengo esperanza, pero no soy optimista. Si Dios va con nosotros, entonces sí tenemos esperanza. También sabemos que como cristianos estamos llamados a sufrir con Cristo. Las condiciones en Occidente para los cristianos seguirán empeorando pero también es una oportunidad para profundizar en nuestra fe y compromiso.
En 1969 el padre Joseph Ratzinger ya predijo que la Iglesia sufriría esta crisis perdiendo su riqueza y su poder. Sin embargo, los creyentes que den respuesta a esta crisis serán los creyentes verdaderos y traerán la luz al mundo. Podemos decir que ya estamos viviendo la profecía del papa Ratzinger.

Rod Dreher durante la entrevista realizada antes de la presentación en Valencia. (FOTO: A.SÁIZ)

– Ante esta esta situación, ¿Qué tienen que hacer los cristianos? ¿Cómo tiene que ser en el siglo XXI la evangelización?
– Algunos críticos con mi libro dicen que estoy diciendo que nos tenemos que esconder y ocultar en las montañas y no es verdad. Si vamos a vivir fielmente en el mundo tenemos que vivir nuestro cristianismo fuera del mundo en contemplación. ¿Qué significa esto? Más oración disciplinada, más estudio de la Biblia, más asistencia fiel a misa, estudio más profundo y trabajar para recuperar nuestras tradiciones perdidas. Tenemos que evangelizar, no hay duda de esto, pero no podemos dar al mundo lo que no tenemos. Es indudable que muchos cristianos han perdido la fe y los hábitos de la fe. La opción benedictina de la que hablo en el libro no es una fórmula, solo está diciendo que los cristianos laicos tenemos que mirar hacia los monjes para encontrar una vida disciplinada. Lo primero que tenemos que hacer es buscar a Dios y lo demás ya se verá después.

– ¿Esa opción benedictina de la que hablas es algo similar a las minorías creativas de las que también habló Ratzinger?
– La expresión de las minorías creativas es justo esto. Sabemos que los creyentes cristianos ya son una minoría en Occidente y tenemos que ser creativos. Yo pienso en los cristianos como los hebreos en su exilio en Babilonia. El profeta Jeremías habló de orar por la paz de la ciudad y en el libro de Daniel relata la historia de los tres hebreos que se negaron a hacer honor al rey y los mandaron a la hoguera. Antes de ser apóstatas, estaban preparados para morir. Esos tres hombres eran servidores del rey, no podían ser una parte íntegra del reino. Esto nos dice que tenemos que vivir en la ciudad y tenemos que recordar que pertenecemos a Dios primero aunque eso quiere decir también que tenemos que sufrir.

La opción benedictina nos llama a los cristianos a hacer unas prácticas más disciplinadas para oír la voz de Dios y a conseguir un mayor equilibrio entre ‘ora et labora’, es decir, entre oración y trabajo.

– ¿Alguna experiencia actual que sirva de ejemplo de esta opción benedictina para todos los cristianos?
– En el libro hablo de varias comunidades en Estados Unidos y en Europa que están viviendo de una manera ejemplar y están haciendo un buen trabajo. El mejor ejemplo es una comunidad en Italia, los ‘Tipi Loschi’, que son muy fieles al magisterio de la Iglesia, abrazan completamente las tradiciones de la Iglesia pero no están enfadados, están llenos de alegría y caridad. Cuando conoces a los ‘Tipi Loschi’ siempre quieres lo que ellos tienen. El líder, Marco Sermarini, me dijo que no han inventado nada nuevo, que solo han vuelto a descubrir lo que se había perdido y esto es posible para todos los cristianos si deseamos a Dios primero.

– Ante amenazas en la educación como la ideología de género, ¿cómo deben actuar los padres cristianos? ¿cómo se puede educar ante tantos peligros y cómo debe vivir la familia cristiana?
– Fantástica pregunta. En Estados Unidos los padres tienen más libertad de educación que en España. En España he visto un caso en Navarra que están obligando a unos padres a que eduquen a sus hijos con la ideología de género. Si no se puede escapar de esto la pregunta es la siguiente: ¿qué deben hacer los padres católicos? Deben educar por tanto a sus niños de una forma contracultural en su casa para contrarrestar todas las mentiras que oyen en el colegio.

En mi libro hablo de la experiencia de Václav Benda, un disidente checo que estuvo cinco años en la cárcel por oponerse al gobierno comunista. Murió en 1999, pero su viuda, Kamila, aún vive. Él dijo que los disidentes del comunismo tenían que construir una ‘polis’, una ciudad paralela. Los cristianos y los anticomunistas no tenían libertad ni en los colegios ni en ninguna parte. Sin embargo, eso no les liberaba ante el deber de vivir en la verdad. Pero para ser práctico sino te gusta lo que los niños reciben en el colegio entonces les tienes que enseñar de otra manera en casa.

El año pasado fui a la República Checa y visité a la familia Benda y conocí a Kamila, y a sus cinco hijos con sus nietos. Y les pregunté cómo habían mantenido su fe durante el comunismo y ahora ante este ateísmo secular, porque la República Checa es el país más ateo de Europa. Me dijeron que habían hecho dos cosas. Primero que cuando venían del colegio su padre se sentaba con ellos y les preguntaba que habían aprendido ese día, entonces hablaban juntos de lo que habían aprendido y así enseñaron a discernir la verdad de la mentira. Lo segundo que la madre les leía durante dos horas cada día la literatura más bella de la tradición occidental con el objetivo de formar la imaginación moral de los niños de una forma contracultural. Entonces le pregunté cuáles eran los libros favoritos de sus hijos y me dijo que las obras de Tolkien. ¿Y por qué Tolkien? Me dijo que porque sabía que Mordor era real. Hay una lección para todos en esta experiencia de la familia Benda. No solo tenemos que educar a los niños a saber distinguir entre la mentira y la verdad sino también llenar sus imaginaciones con lo bueno.

– Un aspecto mal visto para muchos en la vivencia de la sexualidad de una forma cristiana. ¿Es importante este aspecto?
– La revolución sexual es la revolución más destructiva de nuestros tiempos. En mi país la continua pérdida de libertad religiosa está sucediendo a la vez que los avances de los derechos de la comunidad lesbiana, gay y bisexual. Sí que es verdad que los cristianos han tratado a estas personas de forma cruel y tenemos que arrepentirnos de estos pecados. Pero la verdad es la verdad y Dios nos ha enseñado a través de su palabra la verdad de la sexualidad. En Estados Unidos cuando la gente desafía a las enseñanzas de la Iglesia sobre la sexualidad acaba por dejar la Iglesia completamente. La libertad sexual es la fuerza más poderosa de nuestra sociedad porque va junto el consumismo. Entonces la gente, sobre todo la gente joven, se piensa que su identidad se basa en lo que desea.

Sí que es cierto que la Iglesia y los cristianos laicos lo hemos hecho mal para enseñar la belleza de las tradiciones. Tenemos que recordar que antes de que existiera el matrimonio gay también había muchos divorcios entre las parejas heterosexuales.

Yo tengo que confesar que yo me convertí en cristiano como adulto por la belleza de las enseñanzas sobre la sexualidad de la Iglesia católica. Las enseñanzas del papa Juan Pablo II me sacaron de mi egoísmo y me cambió la vida. Después de mi conversión tuve que vivir como un hombre casto durante tres años y fue como vivir como un desierto porque no recibí ningún apoyo de mis amigos ni del pastor. Pero sí seguí ese camino fue porque quería lo que Dios quería para mi y no mis propios deseos. Cuando conocí a la mujer con la que me casé era mejor hombre porque tenía el corazón más puro por haber seguido estas enseñanzas. Ya tenemos tres hijos. Ya sé que no va a ser suficiente decirle a mis hijos que no deben hacer ciertas cosas sino que también tenemos que enseñarles la belleza de la obediencia. Una manera de verlo es la estrategia de la familia Benda. No es fácil de comunicar pero sí que lo he vivido.

– Es periodista, ¿cómo utilizar los medios para evangelizar? ¿Es posible?
– Es necesario pero no suficiente. Me ha sorprendido mucho lo que he aprendido sobre el mundo cristiano a través de Internet. No en los medios más conocidos sino de las redes sociales y en los blogs. Yo escribo para un blog para la revista ‘The American Conservative’, con más de un millón de seguidores. En Europa siempre conozco a gente que lee mi blog. Esta es una manera de evangelizar. Pero no hay forma de sustituir la manera de hablar de un corazón a otro.

Hay un peligro de que todos vivimos dentro de nuestras cabezas con nuestro teléfono sin mirar alrededor. Yo no tengo televisión en casa pero sí estoy en Internet mucho. A veces estoy en el ordenador leyendo un artículo y mi mujer me dice que vaya con ellos. Pero yo protesto porque estoy leyendo algo muy serio e interesante sobre la fe. No estoy malgastando mi tiempo con la televisión, pero aún así me dice que estoy yo solo delante de una pantalla y no con nosotros. Las mujeres pueden ser muy sabias.